Argentina necesita consolidar un proceso de crecimiento sostenido.
Argentina necesita consolidar un proceso de crecimiento sostenido.

La consolidación del crecimiento de la economía es un elemento central para resolver los serios problemas y desequilibrios que atentan contra el sendero de desarrollo de la Argentina, tantas veces anunciado y esperado como frustrado.

Después de un 2016 en el que el Gobierno avanzó con el ajuste de tarifas y apeló al endeudamiento externo para eludir la reducción del déficit fiscal, el PBI restó 2,3% y la inflación se disparó al 40% anual. El 2017 muestra una mejor cara, con un incipiente crecimiento y una tasa de inflación que se recorta a la mitad de la del año pasado.

Aunque en los próximos meses el calendario electoral va a imponer la agenda del país, analistas y funcionarios ya empiezan a poner el foco en 2018. Los sondeos tratan de determinar si el crecimiento de 2017 es un rebote de la caída de 2016 o implica el cimiento de un período de expansión sostenible en el tiempo.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, que se nutre de proyecciones de las consultoras, pronostica una evolución del PBI de 2,7% este año. La entidad monetaria señaló que "este pronóstico se elevó por primera vez, luego de tres correcciones a la baja consecutivas. En tanto, los analistas del mercado continúan proyectando tasas de crecimiento del PIB de 3,0% para 2018 y de 3,2% para 2019".

EXPECTATIVAS DE CRECIMIENTO ANUAL- REM BCRA

El economista Miguel Kiguel fue de los primeros en dar cifras, que si bien son prematuras, reafirman una tendencia. Prevé un crecimiento entre 3 y 4 por ciento para 2018, por encima de las estimaciones de 2017, con una mejora de 8% en la inversión y una recuperación de 3% en el consumo.

"Cuando la economía empieza a andar es más fácil mantener el crecimiento que frenar. Y a diferencia del gobierno anterior, ahora hay crédito externo que antes no había", confió el titular de la consultora Econviews y vicepresidente de Megainver.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, adhirió a este análisis y confió en que en 2018 Argentina crecerá "seguramente por encima del ritmo al que crecerá este año, que es 3%", y destacó que la inflación proseguirá a la baja y que la reducción del déficit fiscal cumplirá la meta oficial de 3,2% del PBI para el resultado primario.

Aunque la inflación de julio va a aumentar en comparación del bimestre anterior, por el aumento en combustibles y otros bienes y servicios, en la comparación con 2016 el alza de precios es claramente inferior. El ministro de Hacienda sostuvo que "la inflación está en baja con un dólar apreciándose en relación al peso".

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La recuperación de la actividad doméstica es lenta. Los especialistas de Analytica apuntaron que "Argentina registra el mismo nivel de actividad que en el primer trimestre de 2012 pero con menores exportaciones, menor inversión y mayor consumo público y privado".

Además, aunque la economía crece en volumen, también crece la población, por lo tanto no hay una variación sustancial del PBI per cápita. Por eso se dice que la mejora "no llega a la calle" y no es percibida por la gente.

Por otra parte, la evolución positiva del consumo exhibida en el primer trimestre de 2017 obedeció al ingreso de productos importados, que ganaron mercado frente a los nacionales por la apertura comercial.

Analytica advirtió que este buen desempeño del consumo "no impacta significativamente en el PBI debido a su elevado componente importado", lo que consideró "contraproducente desde el punto de vista del equilibrio macroeconómico: si el consumo crece por encima del Producto (como se observó en primer trimestre de 2017), la participación de este componente en el PBI crece; incluso podría ubicarse por encima de los máximos históricos registrados en 2015". Pero la sostenibilidad de la política económica depende de un incremento en el coeficiente de exportaciones, el cual se vería postergado por la dinámica del consumo.

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En síntesis la mejora en los niveles de producción de la economía hasta ahora no fueron más que una recuperación de lo perdido durante 2016. Consultora Ledesma puntualizó que "el nivel de actividad promedio de los primeros cinco meses de 2017 se ubicaría 1% arriba del correspondiente al mismo período de 2016 y prácticamente al mismo nivel que el del lapso comparable de 2015".

"Los datos de nivel de actividad del primer semestre y sobre todo los del segundo trimestre, mostrarán una actividad económica que ya se puso de pie y empieza a recuperar terreno perdido, fuerte dinamismo de la inversión mediante. Esto último no es un dato menor, porque aporta buenos augurios respecto de la sustentabilidad de esa dinámica", agregó el estudio de Ledesma.

"SEGUNDO SEMESTRE" QUE LLEGA UN AÑO DESPUÉS

Para Invecq Consultora Económica, "hay dos componentes de la demanda que muestran un crecimiento desde mediados y fines del año pasado: las exportaciones y la inversión. Mientras que las ventas de bienes y servicios al resto del mundo fueron uno de los pilares de la economía durante 2016 y un amortiguador de la actividad económica en general, hacia fines del año pasado se le sumó la inversión. Liderado por estos dos drivers, el proceso de recuperación se fortalece y permite pensar en una sostenibilidad a lo largo del tiempo, para romper con los ciclos cortos de recuperación y caída que caracterizan a la economía local desde el año 2012".

"De todos modos, y más allá de las necesidades políticas de acelerar la recuperación de cara a las elecciones, lo importante es consolidar un proceso virtuoso y sostenible a lo largo de los años y no una recuperación rápida pero efímera", destacó Invecq.

En 2016 desde el Gobierno se abonó la idea de que tras el sacudón inicial de la devaluación y el ajuste de tarifas aplicados en el primer tramo del año, la actividad económica iba a empezar a dar señales de alza en el segundo semestre. Pero eso nunca ocurrió: las inversiones esperadas llegaron a cuentagotas, la inflación se aceleró y en octubre se detectó la caída interanual más profunda del Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC: -4,7 por ciento.

Ya en 2017, los datos oficiales indicaron que la actividad económica se expandió un 0,3% interanual en el primer trimestre del año y continuó con una mejora de 0,6% en abril. Como la baja de actividad fue más notoria en el segundo y tercer trimestre de 2016, es de esperar que la actividad de este año esté creciendo a una tasa de 4% en la comparación interanual.

En esa línea, el Indicador General de Actividad (IGA) de Orlando Ferreres & Asociados se ubicó en terreno positivo por tercer mes consecutivo, con un incremento de 4% en mayo respecto del mismo mes del año pasado, para acumular a lo largo del 2017 un crecimiento del 1,1% en relación a los primeros cinco meses del año anterior.

Es por eso que algunos especialistas afirman que el "segundo semestre" con una economía expansiva, que no se produjo en 2016 pasado, se concretará en este con un año de demora.

Eduardo Fracchia, del IAE de la Universidad Austral, evaluó que "el mayor desafío de lo que queda de gestión es el ajuste fiscal y la dinámica de la inversión con mayor compromiso exportador. La reforma tributaria puede ser muy importante y sería deseable que se coordine mejor la tan postergada coparticipación incluyendo el replanteo del Fondo del conurbano".

"No serán años recordados por grandes reformas sino por la transición a un régimen más moderno, integrado al mundo, y más racional. El terreno quedará preparado para que la década del 20 sea muy sólida en cuanto a crecimiento ya con la estabilidad conseguida y cierto ajuste fiscal", agregó Fracchia.

Miguel Kiguel aportó que "el ajuste gradual es la mejor estrategia que podés seguir si tenés financiamiento. Macri tiene el número (de déficit) fiscal en la cabeza, como Néstor Kirchner tenía el de la recaudación y las reservas del Banco Central".

El aumento de la inversión y mayores exportaciones son fundamentales para que haya crecimiento a largo plazo

Un informe de Puente SA advirtió que la incipiente recuperación de la actividad económica se produjo a la par de un aumento del déficit fiscal, el punto débil de la economía. "La reducción del déficit público se mantiene como uno de los principales desafíos del Gobierno a la fecha. Descontando el efecto del sinceramiento fiscal, se observa que el déficit primario creció desde 5,3% del PBI en 2016 hasta 5,9% en los últimos 12 meses", indicó.

El análisis de Puente contempló todavía "dificultades para cumplir con la meta de déficit primario en el cuarto trimestre de 2017, ya que para hacerlo se requeriría un recorte del gasto del 20% anual en términos reales. En este sentido, podría esperarse un incremento del endeudamiento de 0,4 punto porcentual del PBI, para poder cumplir con la meta de déficit primario del año de 4,2% del PBI, especialmente teniendo en cuenta el gasto público relacionado al ciclo electoral de octubre".

Consultora Ledesma advirtió que "a la desinflación hay que lograrla a la par del ajuste de precios relativos, no suspendiendo o retrasando el último. Cuando hablamos de procesos de estabilización, el trade off entre sustentabilidad y velocidad sólo existe en el corto plazo y es en buena parte una ilusión. Pues, a la larga, no existe algo así como una estabilización rápida pero insustentable. En todo caso hay estabilizaciones rápidas y fallidas".