“Una intervención unilateral de EE. UU. en Venezuela sería peligrosa”

El general de Brigada canadiense, Stephen Lacroix, es el actual director general de la Junta Interamericana de Defensa (JID). En diálogo con DEF, repasó los temas más candentes de la agenda regional e internacional y se refirió a la necesidad de una mayor participación de la Argentina en los organismos militares y académicos del sistema de defensa regional. Por Mariano Roca.

Con una vasta trayectoria internacional y experiencia operativa en distintas misiones de paz de Naciones Unidas en El Salvador, Haití y Bosnia-Herzegovina, el general de Brigada, Stephen Lacroix, es una persona muy directa. Si bien reconoce que existen estadistas que saben navegar en aguas turbulentas y conducir a sus países en medio de situaciones difíciles, como las que se viven hoy en el mundo, afirma con total sinceridad que "lo primero que buscan muchos políticos no es el éxito de sus países y el bienestar de sus pueblos, sino ganar las siguientes elecciones".

Sin pelos en la lengua, el general Lacroix reconoce que desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca "las reglas de juego están cambiando" en el mundo y en la región. Señala, al mismo tiempo, que la experiencia histórica de la penetración china en África debe servirnos de lección para manejar en forma responsable los vínculos entre los países latinoamericanos y Pekín. "Ellos no están muy preocupados por el desarrollo económico del país del que extraen los recursos", afirmó en una larga conversación con nuestro medio.

General de Brigada, Stephen Lacroix. Foto: Archivo DEF.
General de Brigada, Stephen Lacroix. Foto: Archivo DEF.

-Vivimos, a nivel global, una declinación del multilateralismo. ¿Cree que el orden democrático liberal está en un declive en el mundo?
-El juego ha cambiado. Es cierto que estamos regresando a un mundo más tradicional de competencia entre poderes. Hoy China tiene una capacidad económica muy importante para modificar este orden internacional. También, poco a poco, el centro de gravedad del poder económico del mundo. se está desplazando hacia el este. Además, hablando con franqueza, con Donald Trump en la Casa Blanca, las reglas están cambiando y estamos en una situación muy compleja.

-¿Es inevitable una guerra convencional entre potencias dominantes?
-Yo creo que hay demasiado en riesgo. Hoy los misiles que se disparan China y EE. UU. son "misiles económicos". Me sorprendería que llegaran a un choque convencional. Sin embargo, existe esa posibilidad. Los chinos tienen un plan estratégico muy desarrollado, y la ventaja que tienen es que ellos cuentan con décadas para llevarlo a cabo; nosotros, en cambio, estamos corriendo de una elección a otra. Nosotros vemos el mundo de cinco a diez años, mientras que los chinos lo ven a cien años. Es difícil competir en este juego de ajedrez estratégico mundial con potencias, como China o Rusia, que no están sujetas a esa dinámica electoral.

-¿Cuál es el lugar que ocupa el ciberespacio en esta disputa entre potencias?
-Como dije, no estoy convencido de la posibilidad de una guerra convencional, pero de lo que sí estoy seguro es de que ya estamos en un conflicto en el ámbito del ciberespacio. En mi propio país, Canadá, sufrimos diariamente ataques cibernéticos desde Rusia, China, Irán y, en menor medida, Corea del Norte. Desde mi punto de vista, la ciberseguridad es un problema sumamente importante, y me gustaría que los demás países del hemisferio tuvieran la misma preocupación. En el hemisferio, hay solo diez países con una estrategia de ciberdefensa o de ciberseguridad. Estamos tratando de educar a la gente que tiene que tomar esas decisiones. Abordar este nuevo dominio cuesta sumas importantísimas, pero nos costaría mucho más si no hiciéramos nada.

La ciberseguridad y la ciberdefensa cuestan mucho dinero, pero nos costaría mucho más si no hiciéramos nada en esta materia.

-Con respecto a la influencia de China en América Latina, donde hoy es el principal o el segundo socio comercial de muchos de nuestros países, ¿se podría pasar del interés económico a una mayor presencia militar?
-No creo que los chinos quieran involucrarse en el ámbito militar. Por un lado, descartar a China como socio económico sería equivalente a un "suicidio económico" para muchos de los países de la región. Ahora bien, hay una diferencia entre tener a China como socio económico y tenerlo como socio militar o en asuntos cibernéticos. Los países que se están alineando con China están limitando sus intercambios comerciales con EE. UU. Sin mencionar a nadie en particular, ha habido países que eligieron una arquitectura de alta tecnología china [el caso de Huawei en 5G] y, en el futuro, eso va a limitar la posibilidad de intercambios con EE. UU. y sus aliados. Esto no significa que haya que dejar de comerciar con China, pero aliarse con los chinos en temas militares sí podría complicarles la vida a los países latinoamericanos a largo plazo. Sería hipotecar su futuro.

Hoy china tienen una capacidad económica muy fuerte para modificar el orden internacional. Hoy se está desplazando hacia el este el poder económico del mundo. Foto: Archivo DEF.
Hoy china tienen una capacidad económica muy fuerte para modificar el orden internacional. Hoy se está desplazando hacia el este el poder económico del mundo. Foto: Archivo DEF.

-China está avanzando sobre los recursos naturales de la región, lo que preocupa a EE. UU. ¿Cómo observa esa disputa?
-Me sorprendería que esto sirviera como base para un conflicto armado directo entre EE. UU. y China, pero es indudable que estamos en un guerra de influencias. Lo que hay que observar es lo que ha ocurrido con China en África, que nos tendría que enseñar mucho sobre su forma de actuar. Lo que ocurrió en África fue que los chinos llegaron con su propia mano de obra y su paquete de inversiones cerrado. Ellos no están muy preocupados por el desarrollo económico del país del que extraen los recursos. Ese es el riesgo que corremos. En Canadá, también hemos tenido conflictos con la actual Casa Blanca, que nos ha impuesto, por ejemplo, aranceles a las exportaciones canadienses de aluminio hacia el mercado estadounidense. Por eso debimos mirar hacia al mercado chino, sin dejar de dialogar con EE. UU. No es nada fácil. Yo admiro a los políticos muy talentosos que pueden navegar en esas aguas sin comprometerse con nadie.

Los chinos llegan con su propia mano de obra y su paquete de inversiones cerrado. No están muy preocupados por el desarrollo económico del país que extraen los recursos. Foto: Archivo DEF.
Los chinos llegan con su propia mano de obra y su paquete de inversiones cerrado. No están muy preocupados por el desarrollo económico del país que extraen los recursos. Foto: Archivo DEF.

-¿Cuál es la influencia y qué participación está teniendo Argentina en la Junta Interamericana de Defensa?
-Argentina no está haciendo valer su peso. Si quieren tener más influencia, los argentinos tienen que invertir mayores recursos y colocar gente en el sistema interamericano. Necesitamos más presencia de Argentina, que tiene un muy buen nivel educativo, think tanks que trabajan muy bien y recursos humanos con mucha capacidad. La geografía también tiene su peso. Mi recomendación, que ya la hice al general Bari Sosa [jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF.AA. argentinas], es que sería bueno tener más argentinos en la Casa del Soldado en Washington y también más alumnos argentinos en el Colegio Interamericano de Defensa.

Una alianza militar con China podría hipotecar el futuro de un país latinoamericano.

-¿Qué rol deben tener las FF. AA. en el combate al narcotráfico y el crimen organizado en la Región?
-En EE. UU., está la demanda más grande de droga del planeta. Si no paramos esa demanda, la oferta va a seguir. Pero si es tanto dinero que se puede ganar en esta actividad, no veo cómo pararlo. En Canadá y EE. UU., las FF. AA. no están involucradas; solo existen algunos patrullajes y monitoreo. En México, el Ejército tiene más de 50.000 soldados desplegados combatiendo este problema; y la Armada, cerca de 10.000. Si vemos lo que sucede en Centroamérica, el narcotráfico es casi la única preocupación de sus FF. AA. En Sudamérica, lamentablemente, Venezuela se ha vuelto un "narco-Estado" y las cúpulas militares –generales y almirantes– manejan el tráfico de drogas que entra y sale del país. Por su parte, Colombia es hoy el principal productor de cocaína, seguido por Perú. Los militares de ambos países participan en esta lucha antinarcotráfico. En Chile, la realidad es otra, y los que están más involucrados son los Carabineros. Si nos preguntamos si las FF. AA. deberían estar involucradas en el combate al narcotráfico, tenemos que tener en cuenta que hoy, en muchos países, estas instituciones son las más potentes y las más respetadas. Los dirigentes políticos serían un poco ciegos si no las utilizaran. Ahora bien, no es una tarea que a la mayoría de las FF. AA. les guste hacer. También llega un punto en que algunos grupos narcos están muy bien armados y van escalando el nivel de fuerza. Es un problema de difícil solución, y muy complejo.

Marine realizando un patrullaje en la frontera de EE. UU. con México. Foto: Archivo DEF.
Marine realizando un patrullaje en la frontera de EE. UU. con México. Foto: Archivo DEF.

-Por último, respecto de la crisis venezolana, ¿cómo cree que puede impactar en la Región si no se logra una solución política?
-Desde el punto de vista de la Junta Interamericana de Defensa, nuestros dirigentes políticos no quieren involucrarnos en el tema. Lo estamos siguiendo con mucho interés, pero no estamos hablando de ningún tipo de intervención militar contra Maduro. La llegada de tropas rusas a Venezuela cambió el juego para EE.UU. Ya no es un juego entre Maduro y Trump, sino que ahora implica a Putin. Sin embargo, aunque Guaidó pidiera una intervención unilateral de EE. UU. en Venezuela, sería demasiado peligrosa. No creo que el futuro de Latinoamérica dependa de Venezuela, pero hasta que la situación no se resuelva, jugará un papel importante en nuestros asuntos diplomáticos y de seguridad y defensa.

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