Anna K. Franco, la escritora argentina que lleva más de una década alternando entre la ficción juvenil, la novela romántica adulta y la ciencia ficción, dio un nuevo giro a su carrera con Hechizo de primavera, su primera novela de romance con fantasía, publicada por Del Fondo Editorial.
En una entrevista exclusiva con Infobae, la autora reveló que el libro tiene raíces que se remontan a cuando tenía ocho años, que el proceso de escritura incluyó una interrupción para escribir otra novela entera, y que, pese al temor inicial, la recepción del público la dejó, en sus propias palabras, “supercontenta”.
“Al principio me sentía un poco asustada porque es el primer libro de fantasía, de romance con fantasía en realidad, que publico”, comentó Franco. La preocupación no era menor: el romantasy —subgénero que fusiona romance y fantasía — tiene en Argentina y el resto de América Latina una comunidad de lectores con exigencias propias, muy distintas a las del romance contemporáneo al que la autora tiene acostumbrada a su audiencia. Pero el miedo no venía de donde podría esperarse. “Me daba más miedo el público de fantasía que mi público fiel”, admitió con entre risas.
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La autora, que también se desempeña como profesora de Literatura y editora, viene de explorar con éxito el thriller romántico en Victoria (2024) y la ciencia ficción en la saga Rebelión, entre una larga lista de títulos que incluye la trilogía juvenil Brillarás, Serás y Vivirás, publicada por V&R Editoras. Cada uno de esos libros representó una apuesta por un subgénero distinto, y Hechizo de primavera no es la excepción. “Siempre estoy dentro de lo que yo hago, que es el romance, pero siempre estoy variando en los subgéneros”, explicó la autora.
Los personajes que esperaron décadas
La historia de Hechizo de primavera sigue a Caleb, un guerrero de las Tierras del Norte que jura venganza contra el emperador que destruyó a su familia, y a Yesir, una joven criada en un circo itinerante que ignora que su sangre guarda un poder heredado y que su existencia podría provocar la caída de un imperio. Cuando sus caminos se cruzan, lo que comenzó como un plan de venganza se convierte en algo más difícil de controlar.
Pero el origen de estos dos personajes es anterior a cualquier editorial, a cualquier contrato y a casi cualquier etapa de la vida adulta de la autora. Franco contó que Caleb y Yesir la acompañan desde que tenía la infancia, cuando empezó a escribir. “Están en mí desde que tenía ocho años, que fue cuando empecé a escribir, pero no había escrito su historia”, explicó. Años después, en algún momento de su adolescencia, llenó “tres cuadernos de hoja cuadriculada” con una versión temprana del relato. Pero cuando llegó el momento de escribir la novela definitiva, esos cuadernos quedaron intactos.
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La decisión de retomar esa historia, después de tantos años, tuvo una razón simple y directa: “Me sentía muy conectada con los personajes y con esa historia. Me dieron ganas de retomarla”. Y sobre si eso equivale a “conectar con la niña interior”, como se dice ahora, Franco fue precisa: “Siento que los quiero mucho. No sé si es que conecté con mi niña interior, pero sí que los quiero mucho porque vienen desde esa época dentro de mí y nunca los olvidé”.
El camino hasta la versión final del libro fue, según la propia autora, “un proceso raro”. Franco comenzó a escribir Hechizo de primavera, llegó a unos diez capítulos y lo interrumpió para escribir otra novela. Esa novela, que aún no tiene fecha de publicación, la terminó en un mes.
Por lo general, Franco tarda entre tres meses y un año en escribir una novela. Ese mes de escritura acelerada fue, según ella, una excepción que no sabe del todo cómo explicar. Lo que sí subrayó es que, pese a la rareza del proceso, el resultado fue “muy gratificante, como siempre”.
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Un mundo construido sobre culturas reales
El universo de Hechizo de primavera no existe, pero sus cimientos sí. Franco estudió cuatro años de latín y tres de griego durante su carrera en Letras, y esa formación se traduce en escenarios inspirados en culturas que existe: China, Japón, Egipto, Persia, India y Medio Oriente. “Viajar me encanta. Lo cultural siempre me interesó. Y entonces, está plasmado de alguna forma en esta historia”, explicó Anna.
Para la autora, construir un mundo de fantasía no implica alejarse de la realidad sino todo lo contrario. “La realidad supera la ficción. De algún modo creo que mucho de lo que está en la historia es parte de la historia de la humanidad, aunque acá esté transformado en algo ficcional”, señaló. Esa decisión de anclar el mundo fantástico en referentes culturales concretos es, según ella, parte de lo que hace que lectoras de romance sin ningún antecedente en el género de fantasía puedan entrar al libro sin dificultad. “Tengo, por ejemplo, lectoras de romántica que nunca habían leído fantasía y me dicen: ‘Me encantó y eso que yo nunca leí fantasía’. Me fascina que pase eso”, contó.
Una de las preguntas que recibe con frecuencia quien escribe fantasía es si el género permite abordar temas que en un contemporáneo realista serían más difíciles de tratar. Franco rechazó esa premisa con argumentos propios. “No, porque siempre ya fui jugada con las historias”, respondió. “Estoy acostumbrada a jugarme con los temas, a jugarme con las historias, y creo que eso es también lo que las marca como mis historias. Mi función es poner temas sobre la mesa y que eso genere un debate o que fomente el pensamiento de las personas”.
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Un libro autoconclusivo con una puerta abierta
Hechizo de primavera fue concebido como un libro autoconclusivo: los protagonistas tienen un cierre. Pero Franco dejó algo en el epílogo que abre la posibilidad de una continuación. “Ya quienes lo lean se van a dar cuenta en el epílogo que dejé algo ahí con lo que puede pasar algo o nada, o quedar así”.
Si habrá o no un libro dos, la autora no lo sabe todavía. Lo que sí confirmó es que tiene en marcha otro proyecto de fantasía. “Está basada en lugares, culturas e imperios que existieron”, adelantó.
La decisión de qué publicar y cuándo
Uno de los aprendizajes que obtuvo Franco a lo largo de su carrera como escritora tiene que ver con los tiempos editoriales: no todo libro escrito está listo para salir. “Tengo una historia que yo digo: ‘Esto todavía no es el momento’. Y la tengo ahí guardada, en algún momento será, pero por ahora está esperando”, contó. Entre sus proyectos pendientes hay una novela de ciencia ficción que sus lectores reclaman desde hace tiempo. “Ahora lo que se están leyendo más no es ciencia ficción, está como un poco olvidado el género, lamentablemente. Es un género que amo, pero tengo que esperar el momento para ese libro”, explicó.
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Otra factor que aprendió en estos años fue a “soltar las cosas”. “Hay cosas que exceden el control de una, que dependen de una realidad mundial, de una realidad del país, de una realidad tal”, dijo. Y agregó: “Disfrutar también del momento, porque nada es eterno. Entonces, disfrutar de lo que se vaya dando”.