Presentaron un número de “Revista de Occidente” sobre América latina: la paradoja de la riqueza de recursos versus la desigualdad

La publicación es fruto de un convenio entre la CAF y la Fundación Ortega-Marañón. En la charla estuvieron Christian Asinelli, por la primera, y Lucía Sala Silveira, por la segunda. También hablaron el embajador de España, Joaquín Aristegui y el director del trabajo, Fernando Vallespín

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Panelistas participan en el lanzamiento del número especial de la Revista de Occidente dedicado a la riqueza y pobreza de América Latina ante una audiencia atenta.

Un poco fue un oasis: en el stand de la La CAF -Banco de desarrollo de América Latina y el Caribe- en la Feria del Libro de Buenos Aires se habló de oportunidades, de democracia, de talento, de estar juntos. De pobreza, sí, pero también de riqueza. De un futuro posible.

¿Por qué? Se lanzaba un número especial de la Revista de Occidente, que fijó posiciones sobre el desarrollo en América Latina y el Caribe. La publicación es parte de los acuerdos entre la CAF y la Fundación Ortega-Marañón.

No se trata de cualquier revista: fundada en 1923 por el filósofo José Ortega y Gasset, la Revista de Occidente es un referente intelectual que difunde ensayos sobre filosofía, ciencia, arte y literatura. Ortega y Gasset -hay que recordarlo- vivió en Buenos Aires entre 1939 y 1942, huyendo del franquismo. También por eso, en la presentación, Lucía Sala Silveira, directora general de la Fundación Ortega-Marañón, resaltaría los vínculos entre Madrid y Buenos Aires y destacaría que llegó a estas costas “nuestro mejor exilio”. Intelectuales, escritores, editores, de eso hablaba.

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Lo mejor siempre está por llegar, dijo Lucía Sala Silveira, de la Fundación Ortega Marañón, sentada junto a Christian Asinelli de la CAF.

Para arrancar, presentaron el proyecto Christian Asinelli -Vicepresidente corporativo de Programación Estratégica de la CAF-; Sala Silveira y el embajador español en la Argentina, Joaquín Arístegui. Luego el embajador dejaría su lugar a Fernando Vallespín, el politólogo que dirige la revista.

Christian Asinelli dio el marco: “En la CAF Creemos firmemente en la obra pública como habilitante del desarrollo, pero también creemos que el desarrollo tiene otras aristas. La cultura es una de ellas, el deporte, la música, el arte”. Esta revista es un proyecto que nació en Madrid con Sala Silveira, dijo: “Lo pensamos, lo soñamos y hoy es realidad”.

La paradoja, puede creerse, es que este número, que habla de los recursos de la región pero también de la pobreza y la desigualdad, se titula La riqueza de América latina. Un guiño, explicará después Vallespin, a la famosa obra de Adam Smith: La riqueza de las naciones.

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“Es un gusto volver a, a la ciudad más linda del mundo”, dirá Sala Silveira apenas empieza el panel. Y ahí lo dice: “Volver a la ciudad de Borges, de Cortázar, de aquellos que crecimos leyendo Rayuela. Aquella ciudad que acogió a nuestro mejor exilio". Y habló del proyecto: “Creo que hoy cumplíamos modestamente un pequeño sueño que en Revista Occidente siempre teníamos, hacer una revista verdaderamente americana. Hemos conseguido imprimir una tirada de mil quinientos ejemplares de la Revista Occidente acá en Buenos Aires. Yo creo que es un paso para intentar conseguir esa edición americana".

Sala Silveira pide permiso para citar “unas hojitas de una revista centenaria, que es la nuestra”. Y lee: “Claridad, claridad demandan ante todo los tiempos que vienen. El viejo cariz de la existencia va siendo arrumbado vertiginosamente y adopta el presente nueva paz y entrañas nuevas. Hay en el aire occidental disueltas emociones de viaje, la alegría de partir, el temblor de la peripecia, la ilusión de llegar y el miedo a perderse". Y habla de un futuro mejor, que está por delante.

Fernando Vallespín dirige esta etapa de la Revista de Occidente.

El embajador de España en Argentina, Joaquín Aristegui, subrayó el carácter simbólico del acto por la coincidencia de aniversarios significativos: “Cincuenta años de aniversario de la feria, cincuenta años de la democracia en España, veinticinco años de la CAF”, e hizo propia la aspiración de la publicación de poner en valor el “concepto de lo iberoamericano”, en sintonía con los aportes de José Ortega y Gasset.

Refiriéndose a la próxima Cumbre Iberoamericana, que se celebrará del tres al cinco de noviembre en Madrid, afirmó: “Lo iberoamericano es tan relevante en un año especialmente importante para ese proceso”.

Después aplausos y sube al escenario Fernando Vallespín. Esto será una charla entre Vallespín y Asinelli, que Sala Silveira va a coordinar.

“El talento está distribuido de manera homogénea en el mundo. Lo que no vamos a encontrar distribuido de manera homogénea son las oportunidades”, afirmó Asinelli, llamando a priorizar políticas que faciliten ese despliegue a gran escala.

Vallespín hizo historia: “Se cumplen doscientos cincuenta años de La riqueza de las naciones, de Adam Smith. Y nos invita a reflexionar sobre las condiciones estructurales de la riqueza en América Latina. Como señala el libro reciente de Acemoglu y Robinson, Cómo fracasan los países, las naciones enfrentan un equilibrio difícil entre aciertos y fracasos, y la paradoja latinoamericana es que, aunque se sabe qué hacer, los intentos han terminado en fracaso. Frente a la reorganización mundial, la única salida es la unión, ya que ningún país resolverá sus problemas solo".

Vallespín, también resaltó que América Latina es una de las regiones “más ricas del mundo, en recursos naturales y humanos”, pero también “de las más desiguales del planeta, con tensiones democráticas y fragilidad institucional”.

El panel fue seguido atentamente por el público en el stand de la CAF en la Feria del LIbro de Buenos Aires.,

“Lo más rico que tenemos es nuestra gente”, dijo Asinelli. “El talento humano que tiene esta región. Es un talento que uno cuando la recorre es increíble. Encuentra gente absolutamente talentosa en todos los ámbitos. No importa que vayas a un pueblo muy pequeño en alguna parte de la cordillera, algún lugar escondido del Caribe, una de las grandes megalópolis que tenemos, sea Buenos Aires, sea, San Pablo, Bogotá, cualquiera de las grandes ciudades”.

Entonces, si hay talento, ¿qué falta? Según Asinelli, hay que avanzar “ con el fortalecimiento de nuestras instituciones, en tener mejores instituciones. ¿Para qué? Para fortalecer también la democracia y el debate democrático. En un momento donde encontramos que muchas veces mucha gente dice que no le importaría vivir en otro tipo de régimen político, en un momento donde nos quieren decir que lo individual es el camino, que no importa el que está al lado, que no importa lo que les pase a los demás, es importante ver que no se pueden hacer las cosas solo. Bueno, el papa Francisco lo ha dicho muchísimas veces. Nadie se salva solo“.

Situándose en la tradición de análisis comparado, Vallespín recurrió al ejemplo europeo y al concepto de instituciones resistentes al desmoronamiento: “Sobreviven los países con instituciones fuertes, con capacidad para resiliencia; aquellos que evitan el desvertebramiento que, en último término, ha influido en los desenlaces no exitosos de la mayoría de las naciones latinoamericanas”.

Y argumentó: “En ciencia política se distingue entre legitimidad de origen y legitimidad de ejercicio: un gobierno puede ser legítimo por su modo de nombramiento, pero perder eficacia en su gestión. En América Latina, según las encuestas,muchos solo apoyan la democracia si esta resulta eficaz, lo que introduce una tensión entre legitimidad y eficacia. Esta percepción es aprovechada por los ‘tecnoplutócratas’, quienes proponen que la política se gestione como una empresa y el gobernante actúe como un CEO, orientado únicamente por la eficacia. Sin embargo, una comunidad política no solo responde a necesidades materiales, sino también a la solidaridad y la empatía, elementos fundamentales en la democracia que hoy se ven amenazados por la presión de satisfacer demandas crecientes de la sociedad.”

Asinelli fue más lejos: “Las instituciones enfrentan hoy un contexto de incertidumbre donde la geopolítica y la geoeconomía, con actores como Estados Unidos y China, ponen en discusión las normas que durante décadas brindaron estabilidad tras la Segunda Guerra Mundial. Estas reglas, ahora en crisis, están siendo condicionadas por una minoría con un poder económico desproporcionado. La sociedad atraviesa un ‘interregno’, un periodo de transición en el que las nuevas reglas aún no están claras y la población percibe que no recibe los bienes públicos necesarios. El desafío consiste en fortalecer instituciones con líderes comprometidos con la democracia y los valores, evitando que una élite minoritaria imponga sus intereses sobre el conjunto y trabajando en comunidad para definir el rumbo colectivo.”

El cierre lo hizo Sala Silveira: “Voy a terminar reivindicando el valor de la palabra, porque en un mundo donde todo es imagen y, en muchos casos, ruido, quiero reivindicar el valor de la palabra, del diálogo, del entendimiento, yo creo que es fundamental. Y como diría Fernando, lo mejor siempre está por llegar”.

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