En Eat Your Ice Cream (Come tu helado) de Ezekiel Emanuel, el experto en políticas de salud y oncólogo habla sobre sus “seis reglas simples” para vivir más y mejor. El enjuto y enérgico hombre de 68 años no es un nutricionista regañador, y admite con facilidad su amor por los dulces; de niño comía banana splits y ahora hornea con regularidad crumbles de manzana, bizcocho de plátano y la cheesecake de su madre; pero solo se da esos gustos un par de veces a la semana y en pequeñas porciones.
Emanuel, quien además es vicerrector de iniciativas globales en la Universidad de Pensilvania, se sentó recientemente a conversar sobre su octavo libro. Esta entrevista ha sido editada por motivos de extensión y claridad.
—¿Por qué necesitamos otro libro sobre cómo vivir una vida larga y saludable?
—En su mayoría, los libros que tenemos son los equivocados. Estamos en esta tierra apenas unos 75, 85, quizás 90 años. Deberíamos aprovechar al máximo esos años, y obsesionarse con ganar unos días extra no es una buena manera de gastar tu tiempo. Hay que enfocarse en lo esencial. No te enfoques en la última moda, porque casi siempre va a estar equivocada, o fue descubierta en sapos o ratones. Yo no hablo de lo que pasa en ratones. Hablo de resultados en personas. Todas esas personas que escriben libros me enfurecen: te están vendiendo algo. Yo no vendo nada. No tengo suplementos, no tengo pruebas, no ofrezco consultas, no tengo alguna poción mágica que vaya a darte.
—Tu libro tiene solo seis reglas, empezando con “No seas un imbécil”. ¿Qué significa eso?
—Hay muchas cosas en la vida que tienen un riesgo irracional y no deberías hacerlas. Evidentemente sabemos sobre fumar. Aunque vapear tal vez sea más seguro que fumar, eso no lo hace seguro. Debemos pensar en eso.
—Hablas abiertamente sobre las vacunas y las armas. Cuentanos de eso.
—Creo que lo que [el Secretario de Salud y Servicios Humanos] Robert F. Kennedy Jr. está haciendo con las vacunas es horrible. No reconoce lo terribles que eran esas enfermedades infecciosas, ni cuánto tus abuelos probablemente estaban ansiosos por vacunar a sus hijos contra la polio, luego el sarampión y todas las demás enfermedades para las que tenemos vacunas. Una de las consecuencias del éxito de las vacunas es que no vemos esas enfermedades. Cuando se trata de la tenencia de armas, es algo basado en datos. Si tienes un arma para protegerte, tienes el doble de probabilidades de morir por un arma que tu vecino. ¿Por qué? Porque la mayoría de las muertes por arma de fuego son a manos de alguien que conoces, un familiar o amigo. La principal causa de muerte infantil ahora son las armas, porque se guardan en casa. Están cargadas, no se almacenan en un lugar seguro, no tienen seguros. Creo que los datos respaldan las restricciones a las armas, lo que conduce a que la gente viva. Soy médico, y que las personas vivan es mi principal objetivo.
—¿Por qué tu capítulo sobre cultivar relaciones viene antes que los de dieta, ejercicio y sueño?
—Existen innumerables estudios que muestran que las personas con más y mejores interacciones sociales viven más tiempo. Mucha gente piensa: “Esto es psicológico, está en la cabeza”. Bueno, está en la cabeza, pero eso no lo hace psicológico. Interactuar con personas disminuye el colesterol y el cortisol (hormonas del estrés), y baja la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Son efectos fisiológicos. No tener amigos, estar socialmente aislado, equivale a fumar 15 cigarrillos al día.
—Escribes que “el helado mejora la salud de las personas”. ¿Cómo es eso?
—Todavía me gusta el helado –los gelatos, los helados especiales– y son productos lácteos, que son bastante buenos. Aportan proteínas y otros nutrientes y vitaminas, y pueden reducir el riesgo de problemas cardíacos. Si comes helado una vez a la semana, dos veces por semana, puede ser fantástico. La abuela de mi esposa, que vivió hasta los 101 años, solía tomarse una bola de helado todos los días. Ella decía: “Siempre hay un huequito para el helado”. Suponiendo que comes de manera nutritiva, no consumes muchos ultraprocesados y no tienes muchas calorías vacías como las gaseosas, no hay problema.
—Háblame del capítulo titulado “Expande tu mente”.
—[Se trata de lo que] el infierno es para la mayoría de las personas: el cuerpo está bien, el corazón funciona, los riñones funcionan, pero el cerebro no. Podrías seguir así durante años, pero no es vivir como lo imaginamos. ¿Entonces, cómo mantener el cerebro funcionando, sabiendo que habrá declive cognitivo, que las conexiones neuronales van a disminuir? Hay dos elementos clave. Uno es la reserva cognitiva: ¿empiezas con un alto nivel de función cerebral? Estamos en un momento donde la gente se obsesiona con el valor económico de la educación universitaria. Esa es una forma de verla. Pero también hay un valor cognitivo en la educación. Leer realmente a Dostoievski, y no solo el resumen de inteligencia artificial, es importante para tu cerebro. Crea conexiones, y cuantas más tengas, mejor. Luego está mantener el cerebro activo. Sabemos que el declive cognitivo comienza a finales de los 30 años, inicios de los 40, y realmente empeora cuando las personas se jubilan. Y la mejor manera de contrarrestar eso, además de hacer ejercicio, comer bien y socializar, es mantenerse mentalmente activo. Participa en clubes de lectura o haz voluntariado en una biblioteca o en escuelas. Empieza nuevos pasatiempos, comprometiéndote realmente con ellos.
—¿Qué le dices a la gente que odia hacer ejercicio?
—No hacer ningún ejercicio es peligroso. Lo que puedes hacer es no verlo como ejercicio, no como “ir al gimnasio”, no como “voy a salir a correr 10 kilómetros”. Puedes salir a caminar con otra persona, así será una actividad social. En invierno, hacer yoga o bicicleta estática 20 minutos al día te hará bien.
—¿Y el alcohol? Las directrices actuales me parecen confusas.
—Desde el punto de vista físico, beber alcohol probablemente no sea bueno. Es malo para el hígado y está asociado a un aumento del riesgo de al menos siete tipos de cáncer. Puede que exista un grupo de hombres mayores de 55 años, con alto riesgo de cardiopatía, para quienes algo de alcohol puede proteger, pero ese es el límite. Por otro lado, el 65 por ciento de la población bebe. Entonces, ¿cómo hacerlo de la mejor manera? Probablemente deberías apuntar a tres o cuatro bebidas a la semana, no más. Eso aplica tanto a hombres como a mujeres: esa división se basa principalmente en el peso, y yo no gastaría ni una sola neurona en preocuparme por ello. Tres o cuatro bebidas a la semana. No deberías beber cinco bebidas en una noche. No deberías beber solo.
—Tienes buen sentido del humor, ¿debería ser esa la séptima regla?
—Cien por ciento. Divertirse en la vida, tener cosas que esperar: tienes que pensar en algo nuevo todo el tiempo. Creo que el entusiasmo es un secreto de la vida porque es agradable, intelectualmente desafiante. Puedes compartirlo con otros. ¿Y qué puede ser mejor que eso?
Fuente: The Washington Post