Dos piezas inéditas del arte francés del siglo XVIII saldrán por primera vez a la luz pública en la subasta de Christie’s París el 25 de marzo. Ambas forman parte de la colección privada de Arthur Georges Veil-Picard—banquero y figura central en la historia del coleccionismo europeo—y podrían redefinir la valoración de los dibujos antiguos.
Entre ellas destaca un Fragonard estimado entre 1.635.000 y 2.180.000 dólares y un Watteau hasta ahora solo conocido por una fotografía en blanco y negro. La expectativa es que la venta recaude entre USD 5.450.000 y $8.720.000.
La veintena final del catálogo reúne piezas cuya historia estuvo sellada durante décadas. Como precisaron Pierre Etienne y Hélène Rihal, expertos de Christie’s, los coleccionistas y expertos llevan años tras ellas: “Hay obras que se buscan durante muchos años, deseadas incluso sin haberlas visto. Así ocurre con estas piezas de calidad museística de la colección Veil-Picard, mantenidas en secreto en el seno familiar durante décadas”.
Esta declaración remarca la dificultad que enfrentaron generaciones de historiadores y curadores: la referencia de estos fondos se limitaba casi exclusivamente a reproducciones en blanco y negro.
El origen de la colección se remonta a cuarenta años de adquisiciones, impulsadas por la pasión de Veil-Picard por el dibujo y la pintura. Sin formación artística formal, este empresario—quien arribó a la cima de la Maison Pernod, mítica productora francesa de absenta—cultivó un arte del buen ojo que aún sirve como manual para expertos. La colección sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, cuando fue incautada y trasladada al Jeu de Paume en París, para luego ser restituida a la familia.
El lote más esperado es Actor sosteniendo una guitarra bajo el brazo, un dibujo de Jean-Antoine Watteau entre los años de 1684 y 1721. Nunca expuesto públicamente, y hasta ahora atribuido a una “colección privada inaccesible” en el catálogo razonado de 1996, podría alcanzar entre USD 654.000 y 872.000.
La pieza representa a un hombre joven de cuerpo entero—posiblemente inspirado en el personaje de Mezetin encarnado por Angelo Constantini en la Comédie Italienne de 1683—con atuendo teatral del siglo XVIII y guitarra al brazo, ejecutado en tiza roja y negra sobre papel cálido, en una pose que recuerda al célebre “Pierrot” del Louvre.
Destaca la predilección de Watteau por los músicos, especialmente guitarristas, representando sus instrumentos con escrutinio técnico. Esta obra establece vínculos, además, con la iconografía italiana y el repertorio sentimental que caracteriza al artista.
Entre los cinco lotes dedicados a Jean-Honoré Fragonard sobresale La familia feliz, creada en la década de 1770 tras el viaje formativo del pintor por Italia. Esta pintura, que representa a una pareja y su hijo dormido en un ambiente íntimo y suavemente iluminado, plasma el despliegue técnico y la paleta tierna asociada al emblemático “estilo Fragonard”. Su salida se estima entre USD 1.635.000 y 2.180.000.
Entre los 30 lotes destaca el dibujo La Academia Privada de Gabriel de Saint-Aubin, una rara escena de desnudo femenino—poco frecuente en ese contexto debido a las restricciones académicas—que podría alcanzar los USD 163.500 a 218.000.
De Marie-Suzanne Roslin, una de las pocas mujeres académicas del Siglo de las Luces, se subastará el retrato al pastel Madame Hubert Robert, nacida Anne-Gabrielle Soos—valorado entre USD 76.300 y 109.000—donde se percibe el refinamiento del retratismo ilustrado.
La dispersión de la colección Veil-Picard expondrá obras firmadas por nombres fundamentales como Hubert Robert, élisabeth Vigée Le Brun y otros referentes del periodo. Los fondos reunidos por esta familia constituyen, según Christie’s, la puerta a “una de las colecciones privadas más misteriosas y codiciadas de la historia del arte”, una referencia para generaciones de expertos y público. La venta, en manos de sus descendientes, marca un hito en el acceso a un legado que, hasta hoy, había permanecido casi invisible.