Descubren restos de un navío renacentista italiano, en el naufragio más profundo del Mediterráneo

Arqueólogos franceses descubrieron un barco mercante con más de 300 piezas de finísima vajilla de Liguria, de hace 500 años

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Las imágenes de alta calidad permitieron a los expertos analizar minuciosamente la carga del barco, compuesta por aproximadamente 200 jarras de loza policromada y 100 platos (DRASSM)

Arqueólogos franceses han hallado los restos de un navío mercante del siglo XVI a 2.574 metros (1,6 millas) de profundidad en el mar Mediterráneo, el descubrimiento de este tipo más profundo jamás realizado en aguas francesas.

El hallazgo, que ha despertado el interés de la comunidad científica internacional, se produjo durante una misión rutinaria de la Marina francesa en marzo, en la que se exploraban y monitorizaban recursos nacionales que van desde minerales de aguas profundas hasta cables submarinos, frente a la costa sureste del país.

Durante la operación, los equipos de la Marina francesa detectaron una forma inusualmente grande en el sonar. Ante la anomalía, desplegaron un dron submarino equipado con cámara, que pronto transmitió imágenes de alta resolución de un pecio cargado con cientos de vasijas cerámicas. El navío sumergido recibió el nombre provisional de Camarat 4, en referencia al cercano cabo Camarat, situado a menos de 16 kilómetros (10 millas) al sur de Saint-Tropez.

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El naufragio se descubrió a 2,6 kilómetros de profundidad en el Mediterráneo (DRASSM)

Tras la obtención de las imágenes, la marina remitió el material al Departamento de Investigaciones Arqueológicas Subacuáticas y Submarinas (DRASSM), la rama del Ministerio de Cultura de Francia encargada de la arqueología subacuática. El DRASSM envió su propio vehículo operado a distancia para examinar el lugar con mayor detalle y, a principios de junio, anunció que Camarat 4 corresponde a un barco mercante de 30 metros de eslora (98 pies) y 7 metros de manga (23 pies) que naufragó hace casi cinco siglos.

En palabras del DRASSM, “el tiempo se ha detenido aquí en las profundidades marinas desde el siglo XVI”. La institución subrayó que “el pecio quedó fuera del alcance de las operaciones de salvamento y, a esta profundidad, la nave se ha preservado de toda forma de degradación, especialmente del expolio. Representa una oportunidad de investigación única”. La profundidad extrema ha protegido el barco de la acción humana y de los procesos de deterioro habituales en aguas menos profundas, lo que convierte a este hallazgo en un caso excepcional para la arqueología marítima.

Las imágenes de alta calidad permitieron a los expertos analizar minuciosamente la carga del barco, compuesta por aproximadamente 200 jarras de loza policromada y 100 platos. Las jarras presentan picos vertedores pinzados y asas en forma de cinta. Algunas muestran motivos geométricos o vegetales, mientras que otras llevan inscritas las letras “HIS”, que corresponden a las tres primeras letras del nombre de Jesucristo en griego. Estos elementos son característicos de la producción cerámica del siglo XVI en Liguria, una región costera del noroeste de Italia, próxima a la frontera francesa. Además de la cerámica, el DRASSM identificó un ancla, barras de hierro, seis cañones y dos calderos, lo que aporta información valiosa sobre la vida a bordo y la función defensiva del navío.

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Los investigadores también encontraron botellas de plástico y envases de yogur (DRASSM)

Durante siglos, este tramo del Mediterráneo fue una ruta marítima intensamente transitada. El descubrimiento de Camarat 4 se suma a otros hallazgos notables en la zona, como el de la Lomellina, un barco genovés hundido en 1516, y el de la Sainte-Dorothéa, una fragata danesa de 50 cañones que naufragó en 1693. Estos pecios ilustran la importancia estratégica y comercial de la región en la Edad Moderna, así como los riesgos que enfrentaban las embarcaciones de la época.

El siguiente paso, según anunció el DRASSM, consistirá en formar un equipo multidisciplinar integrado por historiadores, geólogos y arqueólogos, con el objetivo de crear un modelo tridimensional del barco mediante fotogrametría, una técnica que permite reconstruir objetos a partir de cientos de imágenes. Entre las preguntas que los expertos esperan resolver figuran si existe más carga aún no descubierta, cómo se produjo el naufragio y por qué el barco solo cuenta con un ancla. La reconstrucción digital facilitará el estudio detallado de la estructura y la disposición de la carga, así como la planificación de futuras intervenciones arqueológicas.

El interés del DRASSM no se limita al valor histórico del hallazgo. La institución pretende aprovechar el proyecto para sensibilizar sobre los problemas de la contaminación marina. Un dato revelador es que, junto a las cerámicas de 500 años de antigüedad, los investigadores encontraron botellas de plástico y envases de yogur. Esta coexistencia de restos históricos y residuos modernos pone de manifiesto el impacto de la actividad humana en los océanos y la necesidad de proteger el patrimonio subacuático.

El DRASSM identificó un ancla, barras de hierro, seis cañones y dos calderos (Frederic Osada and Teddy Seguin/DRASSM)

El descubrimiento de Camarat 4 abre nuevas perspectivas para la investigación de las rutas comerciales del Mediterráneo en el siglo XVI y para el estudio de las técnicas de construcción naval de la época. La excepcional conservación del pecio, atribuida a la profundidad a la que se encuentra, permitirá analizar materiales orgánicos y objetos que rara vez sobreviven en otros contextos. Además, la carga cerámica ofrece pistas sobre los circuitos comerciales entre Italia y Francia, así como sobre las prácticas religiosas y culturales de la tripulación.

La localización del barco, a más de 2.500 metros bajo la superficie, plantea desafíos técnicos considerables para la exploración y eventual recuperación de objetos. El uso de vehículos operados a distancia y de tecnologías de imagen avanzada ha resultado fundamental para documentar el yacimiento sin alterar su integridad. El DRASSM ha destacado la importancia de preservar el sitio y de evitar cualquier intervención que pueda poner en riesgo su estado de conservación.

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