#CulturaLadoB: Los Inrockuptibles + Rosal

Una guía de pequeñas delikatessen del arte y la cultura contemporáneos que se desarrollan en paralelo a los circuitos masivos

Por Esteban Castromán / Iñaki Echeverría

Los Inrockuptibles // ¡Chau, querida Inrocks!

Nada más intransferible que la propia experiencia. Los singulares efectos de tristeza, amor, ira o nostalgia en el cuerpo hacen de cada intimidad un universo funcionando en paralelo al resto. Somos miles de millones de universos sensibles paralelos diferentes amontonados en una jaula astrofísica y sociocultural donde toda la animalidad ideológica humana estalla en su esplendor, donde el entendimiento basado en la diversidad y el derecho de bienestar en sincro se cagan a palos con la intolerancia y la promoción intencional de la desigualdad.

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Todo un verdadero caos. Pero cierta pulsión vital nos empuja a seguir avanzando casilleros mediante el impulso fetichista de una fe artificial que promete: "algún día será mejor, todo".

Todo esto tal vez suene pesimista. Y en verdad quizá lo sea. No encuentro otra forma para transmitir aquel efecto de íntima tristeza infinita apenas me enteré de que la revista Los Inrockuptibles cerraba definitivamente.

Finis. End. Fine. Ende. Fin.

Ya no más versión papel, ya no más versión digital, ya no más nada.

Mi propia experiencia me teletransporta a 1996. Yo cursaba Semiología en el CBC. En una clase de prácticos, el profesor mencionó una frase que me llamó la atención: ipoesía dark/i. Antes de irnos, me acerqué y le pregunté porqué había dicho eso. La cuestión es que a las pocas semanas empecé a asistir al taller literario de Gustavo Álvarez Núñez (a.k.a. GAN), donde más que aprender a escribir aprendí a leer, y con los años nos hicimos grandes amigos.

Un día equis de ese mismo año, antes del taller en sí, me contó que con varios amigos estaban sacando una nueva publicación, que en verdad era la versión argentina de una que ya salía en Francia desde 1986, y me regaló un ejemplar del número 1 inaugural: Patti Smith en la tapa, primer plano blanco y negro, magnetismo absoluto.

iLos Inrockuptibles/i fue mucho más que una revista mensual amotinada en los kioscos de diarios. En verdad, configuró un ambiente simbólico cuyo enfoque transversal, literario, espeso, alucinógeno e indomable respecto a la cultural rock, logró desbordar las fronteras de su envase en papel impreso. Pasó lo mismo cuando salió la iGuía Inrocks/i, con su edición furtiva para sobrevolar la crisis de 2001, en su extremidad digital.

En Inrocks hice mis primeras notas, algo invertebradas, y convertí mis fantasías de groupie en algo posible. Entrevistar a Stereolab, The Mission, Living Colour y Smashing Pumpkins son ahora anécdotas que voy a contarles a mis hijos cuando logre transferirles mi pasión por la cultura rock.

Durante sus veintidós años de vida tuvo reseñas, notas de opinión, entrevistas, fiestas electro, ciclos de conciertos, discos, ediciones especiales, programa de radio. Por su espacio vital pasaron cientos de talentosos periodistas, escritores y artistas de todas las disciplinas.

La potencia de su ADN conceptual siempre trascendió los distintos formatos de lectura, porque su identidad expansiva se transformó en estilo de verdadero clásico avant garde.

Los que se encargaron de bajar las persianas, redactaron una carta a modo de despedida:

"El de septiembre de 2018 fue el último número impreso de iLos Inrockuptibles/i después de 22 años de historia. No es difícil imaginar por qué, aunque es complejo profundizar en las razones. Podemos referirnos a la situación económica general de la Argentina, al aumento delirante en el precio del papel, a las nuevas estrategias de las marcas a la hora de pautar, a las nuevas maneras de consumir, hasta a las nulas políticas culturales del gobierno de turno y a un sinfín de ítems que hicieron imprimir esta revista de manera periódica. Pero todo eso sería una discusión extensa y engorrosa. En todo caso, será un debate a futuro sobre el año en que la revista dejó de salir a la calle y desapareció. Sí, eso mismo: iLos Inrockuptibles/i no existe más. Ni en formato físico ni en formato digital".

¡Hasta siempre, querida Inrocks!

Rosal // Despedida y debut

"Nombrame tres canciones que no podrías volver a escuchar porque te pasean por zonas donde la intensidad nostálgica provoca dolor", alguna vez me contó un amigo que le dijo una chica cuando recién se estaban conociendo y el amor aún era una pantalla lejana.

Sin pensarlo mucho, empezó a enumerar y envalentonado mencionó cuatro en vez de tres: la segunda era una de Rosal. Ella le explicó que generalmente eso le pasa con aquellos temas que, tanto por su sonido como por sus letras, profundizan en lo sensible. "Pero ojo, nada que ver con el romanticismo empalagoso, eh!", se encargó de aclarar, por las dudas, aquella vez.

A partir de su lista desfasada, empecé a escuchar los discos de Rosal. Fui a verlos en vivo varias veces. Me enamoré de aquella adrenalina calma que serpentea sutil y te pica para siempre.

Rosal es un grupo formado en 2002 que "sacó cinco discos de estudio y dos DVDs en vivo, en uno de los cuales registraron un ciclo de conciertos realizados durante el 2014 en Studio Samsung con invitados como Fito Páez, Onda Vaga, Kevin Johansen, Lisandro Aristimuño y Juliana Gattas", según explican en la página. Su formación actual está integrada por María Ezquiaga (voz), Martín Caamaño (guitarra) y Ezequiel Kronenberg (guitarra).

"Te agradezco el amor" es una de las canciones que integrarán su próximo disco que saldrá en 2019. Mientras tanto, el próximo miércoles a las ocho de la noche, despiden el año con un concierto gratis en la terraza del Centro Cultural Recoleta.

Miércoles 7 de noviembre de 2018 a las 20h

Centro Cultural Recoleta

Junín 1930, Buenos Aires

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