Un total de 52 personas han sido atendidas por una intoxicación alimentaria en la provincia de Santiago de Cuba, según confirmaron las autoridades sanitarias.
Ninguna de ellas permanece en estado grave ni crítico, aunque trece adultos, dos gestantes y tres menores de edad recibieron atención hospitalaria para un seguimiento más detallado.
El incidente se atribuye a la ingesta de alimentos cuyo origen aún no ha sido esclarecido. Las autoridades locales informaron que se han iniciado pruebas de laboratorio para determinar las causas exactas de la intoxicación.
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El cuadro clínico presentado por los afectados incluyó dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarreas y calambres en boca y manos, con algunos casos de deshidratación leve o moderada a consecuencia de los vómitos y deposiciones, informó EFE.
La dirección provincial de salud pública indicó que, hasta el momento, no se ha logrado identificar el alimento responsable, aunque se señaló que ya existe una hipótesis sobre el posible origen del brote. Se espera que los resultados de laboratorio ofrezcan mayor claridad en los próximos días.
La situación sanitaria en Cuba se ha visto agravada por una crisis energética y económica profunda, que impacta directamente en la disponibilidad y seguridad de los alimentos. Desde 2024, apagones prolongados, la escasez de productos básicos y la inflación han llevado a la población a buscar recursos en circuitos informales, a menudo sin información sobre su procedencia.
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De acuerdo con la dirección de salud, recientes advertencias han alertado a la población sobre el consumo de productos que, en realidad, estaban destinados a la alimentación animal. La semana pasada, en la provincia de Mayabeque, se detectó la venta de aceite crudo vegetal, no apto para consumo humano, como si fuera un alimento convencional, según detalló EFE.
Ante este contexto, las autoridades cubanas han reiterado la importancia de extremar precauciones en la adquisición y preparación de alimentos.
La venta ilegal de productos sin garantía sanitaria se ha vuelto más frecuente debido a la carestía y los altos precios en los comercios estatales.
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El año pasado, se reportó la muerte de una joven de veinticinco años y una niña de cinco en La Habana por intoxicación tras consumir alimentos preparados con sal de nitro en lugar de sal común. Este antecedente refuerza la preocupación sobre la seguridad alimentaria en el país.
Crisis económica y advertencias internacionales
La situación de precariedad en la isla se ha visto profundizada por el bloqueo petrolero de Estados Unidos desde enero y nuevas sanciones económicas impuestas desde mayo, según fuentes estatales cubanas. Estas medidas han generado una paralización casi total de los servicios hospitalarios y una acumulación de residuos en las calles por falta de combustible para la recolección.
En agosto, relatores y expertos de la ONU en derechos humanos solicitaron a la comunidad internacional y a la sociedad civil que actúen con rapidez para evitar que Cuba se convierta en una “Gaza silenciosa”. El comunicado advirtió sobre el impacto de las restricciones económicas en la vida cotidiana y la salud de la población.
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Washington, por su parte, renovó este martes la Ley de Comercio con el Enemigo para Cuba, extendiendo el bloqueo económico, comercial y financiero hasta septiembre de 2027. El gobierno cubano denunció que “Estados Unidos persiste en su propósito de asfixiar a una nación entera” y calificó la decisión como una de las acciones “más crueles de la ofensiva estadounidense en años recientes”.
La combinación de crisis económica, restricciones internacionales y precariedad sanitaria contribuye a un escenario donde episodios como la reciente intoxicación alimentaria adquieren una dimensión aún más preocupante.
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