El calentamiento global de 1.5 °C podría modificar las condiciones de la agricultura de Costa Rica, con lluvias menos previsibles, una mayor presencia de plagas y el desplazamiento de cultivos hacia zonas de mayor altitud.
El escenario podría afectar los rendimientos, los costos de producción y los precios para los consumidores, según información publicada por El Observador.
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La Organización de las Naciones Unidas utiliza el umbral de 1.5 °C como referencia para promover medidas que contengan el aumento de la temperatura planetaria.
Pascal Girot, director de la Escuela de Geografía de la Universidad de Costa Rica (UCR), explicó a El Observador que, aunque la cifra parezca reducida, puede implicar variaciones de gran magnitud según cada región.
El problema no sería necesariamente una caída generalizada de las precipitaciones anuales. En determinadas zonas, podría llover una cantidad similar de agua a la habitual, pero en menos jornadas y con mayor intensidad, una distribución que dificulta que el suelo la absorba.
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El fenómeno de El Niño añade presión sobre los ciclos de lluvia. Girot indicó al diario que ese patrón climático ha existido históricamente, aunque su variabilidad se vuelve más intensa con el cambio climático y altera la disponibilidad de agua para actividades que dependen de la lluvia, el sol y la temperatura.
Menos días de lluvia y mayores pérdidas de agua
Guanacaste y la zona norte enfrentarían déficits de precipitaciones, mientras otras áreas del país podrían atravesar episodios de lluvia concentrada. Esa diferencia regional dificulta la definición de las fechas de siembra y del momento de cosecha.
El cambio en la distribución de las lluvias puede afectar a la agricultura y a la ganadería porque modifica la planificación que los productores realizaban a partir de ciclos más previsibles. Las decisiones sobre cuándo sembrar o recolectar quedan expuestas a un mayor riesgo de pérdidas y de menores rendimientos.
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Johaner Rosales, ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional (UNA), señaló a El Observador que la dificultad no reside necesariamente en el volumen total de precipitación de cada año. “Tenés menos días con lluvia, pero más intensa”, afirmó.
Las lluvias intensas no aseguran que el agua quede disponible para las plantas. Cuando el terreno recibe un volumen elevado en poco tiempo, puede perder parte de ese recurso por escorrentía hacia los ríos, lo que también puede provocar crecidas repentinas y daños en poblaciones cercanas.
Rosales describió el efecto de esos aguaceros sobre los suelos: “Si te llueve una cantidad de agua muy alta, no es que el suelo se humecta, no es que el suelo retiene agua, esa agua se perdió. Tenés una sequía agronómica: llueve, pero esa agua no logra incorporarse”.
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La llamada sequía agronómica ocurre cuando las precipitaciones no logran infiltrarse y, por ello, no quedan disponibles para los cultivos. El agua se pierde por escorrentía pese a que haya llovido.
Plagas en ascenso y café hacia mayores alturas
Las temperaturas más elevadas pueden acortar los ciclos reproductivos de insectos como la mosca blanca. Si las nuevas generaciones se completan en menos tiempo, podría aumentar la cantidad de individuos disponibles para el año siguiente.
La roya del café también puede encontrar condiciones más favorables con el incremento térmico. Los insectos, hongos, virus y enfermedades pueden avanzar hacia lugares antes fríos, donde no estaban presentes, si encuentran temperaturas adecuadas para su desarrollo.
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Ese desplazamiento puede acompañar a los cultivos que buscan mayores altitudes para conservar condiciones favorables. En el caso del café, las temperaturas más cálidas pueden afectar a la planta y llevar a que necesite zonas más frías.
Rosales explicó ante la publicación la relación entre ambos procesos: “Así como la planta tiene condición favorable para ir subiendo en altura porque, en el caso del café, la condición cálida la afecta, entonces necesita una condición más fría, vamos subiendo en altura. El insecto va igual, va evolucionando con la planta y también va siguiéndola”.
La expansión de patógenos puede llevar a los productores a buscar otras estrategias de control. La respuesta más inmediata suele ser una mayor aplicación de plaguicidas, una medida que eleva los costos de producción.
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El café concentra parte de la preocupación por su peso comercial. En las zonas bajas, el calor puede acelerar el desarrollo del grano y reducir su calidad final.
Las fincas ubicadas por encima de los 1,900 metros sobre el nivel del mar enfrentan otra dificultad. La irregularidad de las lluvias puede provocar floraciones múltiples, ya que los aguaceros estimulan nuevas flores cuando el café todavía no está listo para la cosecha.
La recolección en ese momento puede implicar la pérdida de esas floraciones y afectar la productividad del año siguiente. La variación de las precipitaciones puede incidir, de ese modo, en distintas etapas del ciclo del cultivo.
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Pavel Rivera, economista agrícola y ambiental, sostuvo que el país ha pasado de un enfoque centrado en la mitigación a otro dirigido a la adaptación al cambio climático. Guanacaste es especialmente vulnerable al aumento de la temperatura, aunque el resto del territorio también es sensible a lluvias intensas, pérdida de biodiversidad y cambios en los rangos de altitud aptos para los cultivos.
El economista señaló que el café de altura deberá sembrarse cada vez más arriba a medida que aumenten las temperaturas. Algunos cultivos que hoy son viables en determinadas elevaciones podrían requerir otras áreas de producción si cambian sus condiciones climáticas.
La reducción de los rendimientos comprometería especialmente los ingresos de pequeños y medianos productores, que tienen mayor vulnerabilidad frente a esos cambios. Una menor disponibilidad de alimentos puede generar escasez y aumentos de precios para los consumidores.
La adaptación podría requerir más fertilizantes, insumos agrícolas y medidas para responder a las nuevas condiciones climáticas. Rosales advirtió que los pequeños productores serían los primeros en sufrir los efectos, que luego se extenderían según evolucionen el clima y las políticas aplicadas.
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