El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) insistió en la necesidad de contar con recursos para abrir tres delegaciones en Puerto Jiménez, Cabo Velas y La Cruz, en Guanacaste. La entidad considera que esas zonas son estratégicas para reforzar la lucha contra el narcotráfico y otros delitos.
La Asamblea Legislativa anterior aprobó un presupuesto para la apertura de esas oficinas, al reconocer la complejidad de áreas como La Cruz, donde convergen la violencia, el contrabando y la trata de personas por su cercanía con la frontera con Nicaragua.
La delegación más cercana del OIJ está en Liberia, a unos 100 kilómetros, lo que refuerza la necesidad de acercar a los investigadores a la península de Santa Elena, tal como constata el medio local CR Hoy.
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En Guanacaste también se planteó la necesidad de una sede cerca de Tamarindo, una zona que, por su crecimiento urbano y su consolidación como polo turístico, enfrenta problemas vinculados con el tráfico local de drogas y otros delitos.
La expansión prevista
En Puerto Jiménez, la instalación de una sede judicial permitiría fortalecer las investigaciones en el Triángulo de Osa, Bahía Drake, el río Sierpe y Golfo Dulce, señalados como puntos de acceso de cargamentos de cocaína y marihuana, por donde transitan hasta mil toneladas al año.
La dirección del OIJ ha insistido en la urgencia de contar con personal especializado en esas zonas para responder a las dinámicas delictivas.
El financiamiento para estas nuevas instalaciones estaba previsto dentro del presupuesto aprobado, que incluía la creación de 176 plazas policiales, así como recursos para alquiler de locales y adquisición de vehículos. Sin embargo, el traslado de fondos aún está pendiente, por lo que el OIJ mantiene su pedido de infraestructura y personal para esas regiones.
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Operativos en el Pacífico Sur
Desde diciembre de 2024, el OIJ propuso la creación de delegaciones en áreas sensibles, en especial en la península de Osa, donde el uso de dispositivos de rastreo en lanchas decomisadas permitió confirmar el uso del sector como ruta para el tráfico de grandes cargamentos de droga.
La conformación de equipos de oficiales capacitados permitiría interceptar y capturar embarcaciones dedicadas a actividades ilícitas, como el transporte de estupefacientes, armas y otros productos ilegales.
Además, el OIJ resaltó la importancia de la presencia conjunta de investigadores y guardacostas en la región, en especial tras la reciente decisión de retomar operaciones navales en Bahía Drake, una medida anunciada por el Ministerio de Seguridad.
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La vigilancia en el Pacífico Sur, considerada la principal puerta de entrada del tráfico internacional de drogas a Costa Rica, requiere esfuerzos coordinados tanto en el mar como en tierra.
Rutas detectadas
El análisis de trazas y radares internacionales confirma la actividad de embarcaciones en puntos del sur del país, como Drake, Sirena y Golfito, lo que refuerza la necesidad de fortalecer las operaciones antinarcóticos en la zona.
Desde 2022, los trayectos de embarcaciones provenientes de Colombia y otros países suramericanos aumentaron, al usar rutas marítimas que conectan directamente con la costa costarricense, en especial en las inmediaciones de la península de Osa.
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