La ruta 32, en su tramo ampliado a cuatro carriles, enfrenta actualmente procesos de derrumbes e inestabilidad que, de acuerdo con el informe del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme), ya no se limitan únicamente al sector montañoso del Braulio Carrillo.
El documento señala que esta situación también se presenta en sectores de la nueva carretera y recomienda la aplicación de medidas de mitigación para evitar posibles afectaciones técnicas, económicas o de seguridad en la operación de la vía.
En el segmento comprendido entre los kilómetros 99 y 112, se identificaron taludes con estabilidad variable, detalles constructivos por atender y algunos procesos de erosión. Según información de CR Hoy, estas características están relacionadas con factores como la saturación del suelo, la acumulación de agua donde los drenajes podrían ser mejorados y la presencia de sedimentos.
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El estudio dedica especial atención a la zona de Pacuarito, en Siquirres, específicamente en el kilómetro 101. En ese punto, se han observado taludes con fallas locales y procesos de erosión activa, sobre todo en áreas intervenidas durante la ampliación. Las condiciones climáticas, la cantidad de lluvia y la composición de los suelos han incidido en la resistencia de las estructuras de contención.
Durante los años 2025 y 2026, se reportó que la mayoría de los puntos monitoreados presentaron una evolución variable. En el kilómetro 107, varios sectores mostraron cambios en su estado, y en el kilómetro 101 se incrementó el área de suelo expuesto.
Lanamme ubicó las fallas en drenajes, erosión y manejo de aguas
El informe del Lanamme indica que algunas de las intervenciones realizadas hasta la fecha no han resuelto por completo la situación. Por ejemplo, en el kilómetro 111, aunque se instalaron estructuras para el manejo del agua, la erosión continúa presente.
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El laboratorio sugiere que la estabilidad de los taludes se ve influida tanto por las precipitaciones como por el manejo del agua y las características del terreno. Entre sus recomendaciones figuran sistemas de captación, conducción y descarga controlada de aguas, así como estudios geotécnicos más detallados.
Según el informe, estos factores han producido impactos en la circulación, ya que se han registrado deslizamientos que motivaron cierres temporales, con efectos en el transporte de personas y mercancías.
Uno de estos eventos ocurrió en junio, en Siquirres, cuando una cantidad significativa de tierra se desplazó hacia la vía mientras trabajadores se encontraban en la zona. Este hecho puso de manifiesto que los aspectos detectados en los taludes pueden incidir en la operación de la carretera.
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La supervisión del proyecto coincidió en atribuir responsabilidades a CHEC
La Unidad Ejecutora de la ruta 32 indicó que la empresa encargada del proyecto, la firma china CHEC, aún tiene pendientes estudios y trabajos para atender los detalles señalados en los taludes. Esta observación ubica la responsabilidad de los ajustes en la fase de ejecución actual del proyecto.
Inicialmente, la Administración atribuyó los daños observados a la magnitud de las lluvias, sin vincularlos directamente a los sistemas de drenaje. Sin embargo, la supervisión del proyecto, a cargo de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops), coincidió con las observaciones del laboratorio y señaló la responsabilidad de CHEC en el diseño adecuado de los taludes.
Unops consideró que los deslizamientos en distintos sectores no se deben únicamente a condiciones imprevistas o inevitables. Según lo consignado por CR Hoy, la ausencia de medidas correctivas podría mantener abierto un riesgo para la operación de la vía.
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El Ministerio de Obras Públicas y Transportes fue consultado sobre las reparaciones pendientes, pero hasta el cierre del informe no había respondido de acuerdo con el medio.
De acuerdo con el informe técnico, la situación en la ruta 32 sugiere la conveniencia de continuar el monitoreo y considerar acciones adicionales para fortalecer la seguridad y el funcionamiento de la vía, con el objetivo de mantener la conectividad y minimizar los posibles impactos en el transporte.
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