La organización que Estados Unidos atribuye a Gilbert Bell Fernández, alias Macho Coca, recurrió a policías de Costa Rica para facilitar el tráfico de cocaína, según la declaración jurada que sustenta el caso en su contra en la justicia federal del Distrito Sur de Nueva York. El señalamiento, conocido a partir de un documento al que accedió el medio CR Hoy, adquiere peso porque aparece en una investigación de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) que también describe negociaciones para mover 700 kilogramos de droga hacia Nueva York en 2023.
La acusación ubica uno de los contactos clave entre abril y junio de 2023, cuando una fuente confidencial de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, identificada como CS-1, habló con un integrante de la estructura señalado como CC-3. Según el agente especial Brendan M. Leddy, esas conversaciones incluyeron la seguridad de cargamentos, negocios ligados a cocaína y el uso de “fuerzas armadas costarricenses” para facilitar el tráfico.
El expediente no identifica a los funcionarios que habrían colaborado con la red ni precisa a qué cuerpo policial pertenecían. Tampoco detalla qué tareas habrían cumplido ni qué habrían recibido a cambio.
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El dato sobre Costa Rica no proviene, según la documentación, de una afirmación directa de Bell, sino de intercambios entre CS-1 y CC-3. La declaración de Leddy distingue ese punto de otro episodio de la investigación en el que sí se atribuyen directamente a Macho Coca comentarios sobre el uso de funcionarios corruptos.
Ese segundo episodio ocurrió el 15 de junio de 2022 en Limón, durante una reunión entre Bell y la fuente de la DEA. De acuerdo con el agente, en ese encuentro el sospechoso explicó que tenía acceso a embarcaciones para transportar cargamentos de cocaína por toneladas y que había recurrido a militares y policías corruptos, incluidos funcionarios de Honduras, para facilitar sus actividades de narcotráfico.
La referencia a policías costarricenses apareció después, en un momento en que Bell enfrentaba mayor presión de las autoridades locales. CC-3 le dijo a la fuente que Macho Coca se había ocultado por el escrutinio policial y por los problemas judiciales de uno de sus hermanos, acusado del homicidio de un supuesto narcotraficante rival.
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Aun así, los contactos para concretar negocios de cocaína siguieron activos. Según la declaración citada por CR Hoy, CS-1 y CC-3 mantuvieron varias conversaciones sobre cómo brindar seguridad a los cargamentos, cómo aprovechar el apoyo de fuerzas costarricenses y cómo avanzar en futuras operaciones.
La DEA documentó nuevas reuniones en Costa Rica y un plan para enviar cocaína a Nueva York
La investigación añade que el 26 de junio de 2023 las fuentes confidenciales viajaron otra vez a Costa Rica para reunirse con CC-3. Ese día, el colaborador las llevó a una residencia en Limón, donde poco después llegó un vehículo con una persona identificada solo como “Individual-1” y varios asociados.
En ese encuentro, CC-3 comunicó que trabajarían con ese hombre y su grupo para desarrollar el negocio de cocaína que estaban negociando. La razón, según el documento estadounidense, era que Bell estaba ocupado por los problemas recientes vinculados con su hermano.
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El contacto directo con Macho Coca se reanudó semanas más tarde. El 31 de julio de 2023, CS-1 lo llamó para coordinar una reunión y, al día siguiente, las fuentes se encontraron con él en San José.
Ese párrafo central de la acusación responde al núcleo del caso: la DEA sostiene que Bell no solo seguía vinculado a la operación, sino que participó en conversaciones para una eventual compra de aproximadamente 700 kilogramos de cocaína con destino posterior a Nueva York. Esa negociación aparece en la misma secuencia investigativa en la que la agencia estadounidense documentó menciones al uso de policías costarricenses para facilitar el tráfico.
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