Una nueva base del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá en Progreso, equipada con cámaras, drones e intercambio de información en tiempo real con Costa Rica, se inauguró en abril en el corredor de Paso Canoas, una ruta comercial entre Panamá y Centroamérica que la ONU identifica para el tráfico de cocaína hacia Norteamérica.
La instalación se inauguró durante una reunión de autoridades de ambos países en la zona fronteriza, convocada por el Ministerio de Seguridad Pública de Panamá para ampliar la coordinación frente al narcotráfico, la trata de personas y el contrabando, según informó Diálogo Americas.
Junto a la nueva base del SENAFRONT, los dos países acordaron reforzar los patrullajes coordinados en puntos estratégicos, ampliar los mecanismos de intercambio de información y entregar unidades vehiculares para elevar la capacidad de respuesta operativa en la zona.
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La coordinación como eje del operativo
Para Javier Oliva Posadas, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, la clave del proceso no está solo en el equipamiento desplegado.
Dijo a Diálogo Americas: “no se encuentra únicamente en los recursos operativos anunciados, sino en la consolidación de mecanismos de confianza que permitan avanzar hacia acciones más decisivas en materia de seguridad”.
Paso Canoas concentra el tráfico de mercancías que ingresan por el Canal de Panamá y la Zona Libre de Colón hacia los mercados centroamericanos. Ese flujo comercial es el que las redes criminales aprovechan para mover cargamentos ilícitos, según Diálogo Americas.
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La ruta y las condiciones del terreno
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) identifica esta franja centroamericana como una ruta activa para el tráfico de cocaína con destino a Norteamérica.
A finales de 2024, autoridades costarricenses, con apoyo de Panamá y Estados Unidos, desarticularon una red dedicada al traslado irregular de migrantes que operaba desde Panamá hacia el norte del continente, según la agencia Reuters.
El terreno complica la tarea de las fuerzas de seguridad. “La geografía, las condiciones orográficas y climatológicas y la biodiversidad lamentablemente juegan a favor de las organizaciones criminales”, afirmó Oliva Posadas.
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La UNODC y estudios publicados en ScienceDirect documentan que estas organizaciones modifican sus trayectos y métodos de transporte ante cada nuevo control, y combinan rutas terrestres, marítimas y aéreas para sostener el movimiento de cargamentos ilícitos. El académico lo resumió así: “La diversificación de actividades y la rapidez con la que ajustan sus operaciones representan un desafío para cualquier estrategia de seguridad”.
Un corredor con cooperación regional
La cooperación en Paso Canoas no es nueva ni solo bilateral. En febrero de 2024, Panamá y Costa Rica pusieron en marcha el Centro de Control Integrado Paso Canoas, una instalación orientada a agilizar los controles y el flujo de personas y mercancías, de acuerdo con Diálogo Americas.
El Departamento de Estado de Estados Unidos mantiene programas con ambos países que abarcan el combate al narcotráfico, el contrabando, la migración irregular y el lavado de dinero. La asistencia reciente a Panamá incluyó equipos y apoyo para el fortalecimiento de capacidades orientadas a detectar e interceptar actividades ilícitas.
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Oliva Posadas advirtió que buena parte de los flujos que llegan a esta frontera se originan más al sur del continente y atraviesan varios territorios antes de alcanzar Paso Canoas.
“Se trata de un problema geo territorial que ningún país puede enfrentar por sí solo; requiere necesariamente un enfoque regional y mecanismos permanentes de cooperación”, sostuvo.