La empresa TicoFrut ha confirmado la desvinculación de 600 empleados como parte de una reestructuración profunda, en medio de un escenario adverso para el sector citrícola de Costa Rica, segun una nota publicada en el periódico El Mundo.CR y por otros medios costarricenses.
El anuncio, realizado en un contexto de crisis productiva y presión cambiaria, afecta a todas las áreas de la compañía y revela la gravedad de los desafíos actuales.
Este ajuste laboral responde a una caída del 30% en la producción durante los últimos tres años, atribuida tanto a fenómenos climáticos extremos como a la expansión de la enfermedad HLB, conocida como “Dragón Amarillo”. Según la propia firma, la pérdida supera los seis millones de cajas de naranja, lo que ha impactado de manera directa en la viabilidad de la operación.
PUBLICIDAD
La situación de TicoFrut ilustra cómo la combinación de factores sanitarios, climáticos y económicos ha puesto en jaque a la industria citrícola costarricense. El descenso en los volúmenes de cosecha, junto con el encarecimiento de los costos de producción y la apreciación del colón respecto al dólar, han reducido los márgenes y la competitividad de las empresas exportadoras.
Factores que motivaron la decisión de la empresa
En los últimos tres años, la compañía enfrentó un incremento de aproximadamente 30% en los costos operativos, lo que profundizó una situación ya complicada por la baja en la oferta de fruta.
TicoFrut explicó que, pese a las inversiones y medidas implementadas para mitigar los efectos negativos, la realidad económica obligó a realizar “ajustes estructurales impostergables”.
La apreciación de la moneda local frente al dólar agrava el desafío, ya que reduce los ingresos de exportación en colones y, al mismo tiempo, mantiene elevados los costos internos. Empresarios del rubro advierten que la combinación de menor tipo de cambio, altos costos logísticos y reducción en la producción incrementa la vulnerabilidad financiera del sector.
PUBLICIDAD
La empresa reconoció que la erosión de los márgenes es crítica y que el entorno global exige una reacción inmediata para preservar la continuidad del negocio. El ajuste, según la dirección, busca asegurar la sostenibilidad de la operación frente a las condiciones actuales del mercado agrícola internacional.
Consecuencias sociales y medidas de apoyo
El despido de 600 colaboradores tendrá un impacto directo en las comunidades donde TicoFrut opera. La compañía informó que el proceso de desvinculación se efectuará con “máxima sensibilidad, respeto y reconocimiento” hacia los trabajadores afectados.
Además, garantizó el cumplimiento de todas las obligaciones legales en materia de indemnización y el suministro de cartas de recomendación para facilitar la reinserción laboral.
PUBLICIDAD
Al mismo tiempo, TicoFrut reiteró su compromiso con los empleados que permanecerán en la empresa, asegurando acompañamiento y apoyo en un contexto de incertidumbre para el sector agrícola orientado a la exportación.
La situación plantea interrogantes sobre el futuro del empleo rural en zonas dependientes de la citricultura, mientras persiste la amenaza sanitaria y la volatilidad macroeconómica. El caso de TicoFrut es una señal de alerta para toda la industria, que enfrenta una coyuntura compleja donde la adaptabilidad será clave para la supervivencia.