El temor a la repatriación ha marcado la llegada de un grupo de migrantes deportados por Estados Unidos a Costa Rica, según confirmó la Dirección General de Migración y Extranjería. Ocho de los 25 trasladados el pasado sábado manifestaron inquietudes al pensar en regresar a sus países, lo que ha obligado a las autoridades costarricenses a buscar alternativas de protección y estancia temporal.
La situación fue detallada por Omer Badilla, director del organismo migratorio, quien explicó que, según reportes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la mayoría de los deportados mostró interés en el programa de retorno voluntario asistido. Sin embargo, la declaración de temor de ocho personas, sumada a la salida voluntaria de otra del albergue, evidencia la diversidad de necesidades y decisiones dentro del grupo.
El grupo deportado está compuesto por hombres y mujeres de diversas nacionalidades, incluyendo Albania, Camerún, China, Guatemala, Honduras, India, Kenia y Marruecos, según informó la agencia EFE. Quienes expresaron temor a volver provienen principalmente de Camerún, Kenia, Albania, India y China, según la información oficial.
Las autoridades costarricenses han ofrecido atención en salud psicosocial, servicios de traducción, alimentación, hospedaje, comunicación con familiares e información sobre las opciones de retorno. El Gobierno aseguró que el acuerdo con Estados Unidos contempla la protección contra el retorno a países donde exista riesgo para la vida o la integridad de los migrantes.
Para quienes decidan no acogerse al retorno asistido, la Dirección de Migración analiza alternativas de estancia en Costa Rica, en línea con los compromisos internacionales en materia de derechos humanos y refugio. El caso de la persona que dejó el hotel por decisión propia fue justificado por la institución como parte del respeto a la libertad de tránsito.
El traslado de estos grupos es resultado de un Memorando de Entendimiento firmado el 23 de marzo entre el presidente costarricense Rodrigo Chaves y el Gobierno de Estados Unidos, que permite la llegada semanal de hasta 25 migrantes no estadounidenses. Se trata de un acuerdo que busca gestionar de manera ordenada el flujo migratorio, pero que ha levantado cuestionamientos.
La organización Refugees International expresó su preocupación por el acuerdo, señalando que involucra a solicitantes de asilo que no tuvieron oportunidad de presentar sus casos en Estados Unidos, así como a personas que no pueden regresar a sus países de origen por temor a represalias o persecución.
El Gobierno asegura que se respetan los derechos de todos los trasladados, aunque organizaciones no gubernamentales han denunciado desde el año pasado posibles vulneraciones en el país centroamericano.
En el año 2025, Costa Rica recibió dos vuelos con 200 migrantes expulsados desde Estados Unidos, entre ellos 16 menores de edad. Los países de origen incluían Afganistán, Armenia, Azerbaiyán, China, Georgia, Ghana, Irán, Jordania, Kazajistán, Rusia, Turquía, Uzbekistán, Vietnam, Nepal, Congo e India.
La mitad de estos migrantes optó por volver a sus hogares de manera voluntaria. Otros, en cambio, solicitaron refugio, permanecieron en el centro de acogida o se marcharon del lugar sin avisar. Las autoridades y organizaciones civiles han debido manejar una amplia variedad de situaciones, desde solicitudes de protección internacional hasta casos de abandono de los albergues.
La Dirección General de Migración y Extranjería reiteró su compromiso con la atención humanitaria y el respeto a la legalidad internacional, garantizando que toda persona que exprese temor a la repatriación recibirá un análisis individual de su caso y el apoyo necesario para su protección.