Costa Rica ha iniciado una investigación conjunta con la agencia antidrogas estadounidense (DEA) para esclarecer las circunstancias detrás del decomiso de 1,312 kilos de cocaína en Nicaragua, anunciado días atrás por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El caso se produce en un contexto de escepticismo oficial costarricense y fue calificado por el ministro de Seguridad Pública Mario Zamora como “fuera de los parámetros normales” de la operativa antidroga en la región, indica una publicación en el portal regional de noticias Centroamérica360.
Según detalló Zamora, la pesquisa busca determinar cómo un cargamento de semejante magnitud logró cruzar el puesto fronterizo de Peñas Blancas sin ser detectado por los controles costarricenses. El funcionario explicó que la situación resulta “inusual y fuera de lo habitual”. La investigación, apoyada por la DEA, se centra en reconstruir la ruta de la droga y en establecer si existieron irregularidades en los protocolos fronterizos puestos en práctica por las autoridades de Costa Rica y Nicaragua.
La complejidad del hecho aumenta porque, según los reportes locales, el decomiso supuso la detención de un ciudadano guatemalteco que, presuntamente, ofreció declaraciones con inusual serenidad tras su arresto. Ello ha generado sospechas en San José, máxime ante la aparente inexistencia de una investigación previa por parte de las autoridades nicaragüenses, un factor que no corresponde a los patrones históricos de operaciones de tráfico de estupefacientes en la región centroamericana.
Costa Rica desconfía de la versión oficial de Nicaragua y refuerza la investigación
Autoridades costarricenses han evitado emitir conclusiones preliminares, subrayando que solo se pronunciarán al finalizar todas las diligencias en curso, indica la publicación de Centroamérica360. Zamora enfatizó que la prioridad del gobierno es verificar la veracidad de la información proporcionada por las autoridades nicaragüenses; por ello, acudió personalmente a la frontera para examinar los procedimientos y recopilar información sobre el tránsito del contenedor involucrado.
El decomiso fue anunciado en un sector considerado “corredor clave para el tráfico de drogas hacia Norteamérica”, lo que destaca la importancia de la cooperación internacional y la coordinación entre los países implicados. En ese marco, la investigación conjunta con la DEA no solo busca identificar posibles fallos en los controles, sino también esclarecer si el caso obedece a circunstancias aún desconocidas o a motivaciones políticas desde el régimen de Ortega y Murillo.
La gravedad de lo sucedido reside en el volumen incautado —más de 1,000 kilos de cocaína— y en la facilidad aparente con la que ocurrió el tránsito ilegal, motivo principal de la inquietud expresada por el gobierno costarricense ante la falta de correspondencia con los patrones habituales de decomisos de droga en Centroamérica.
El decomiso y la versión de Nicaragua
El pasado 30 de marzo, las autoridades de Nicaragua informaron de la confiscación de 1,312 kilogramos de cocaína el domingo 29 de marzo a las 18:00 (hora local), en el puesto fronterizo de Peñas Blancas, limítrofe con Costa Rica, durante una operación en la que detuvieron al ciudadano guatemalteco Juan José Ríos Trujillo, informó la Policía Nacional en una comparecencia citada por EFE.
La incautación, de acuerdo con la versión policial, se produjo cuando la droga fue hallada en 1,057 paquetes ocultos en bobinas de papel kraft dentro de un camión de carga pesada que ingresó a Nicaragua desde Costa Rica y tenía como destino final Guatemala. Las pruebas de campo confirmaron la presencia de cocaína, según la misma fuente.
El detenido relató a las autoridades que había sido contratado por Henry Sáenz García para llevar herramientas desde México a Costa Rica, recibiendo USD1,800 por la operación. Indicó también que, tras realizar la entrega en San José, Costa Rica, el 26 de marzo recogió 20 bobinas de papel kraft en una bodega de Calle Blancos con destino a Santa Lucía Milpas Altas, Sacatepéquez, Guatemala, consignadas a un bodega de una persona identificada solo como “Luis”, según información recogida por EFE.
Según las declaraciones recogidas por la Policía Nacional, parte de la ruta incluyó un escaneo fronterizo en Costa Rica el 28 de marzo, sin que se detectaran irregularidades en el cargamento. Tanto el camión como el sospechoso y la droga fueron puestos a disposición judicial en Nicaragua, asegura la entidad.
La Policía Nacional anunció que mantiene activa la investigación para determinar la posible implicación de otros involucrados en el caso de narcotráfico internacional.
El país aplica su estrategia denominada Muro de Contención, que busca frenar el tránsito de estupefacientes y dinero ilícito, con cooperación de Estados Unidos, México, Rusia y países vecinos de la región, según informó la Policía a EFE. Nicaragua se localiza dentro de uno de los principales corredores de tráfico de droga producido en Suramérica y dirigido a Norteamérica.