El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) proyecta que Costa Rica podría cerrar el año 2026 con menos de 800 homicidios dolosos, una cifra que marcaría una reducción significativa respecto a los picos históricos registrados en los últimos años.
De acuerdo con datos del informe institucional, la estimación se ubica entre aproximadamente 693 y 766 homicidios, dependiendo del comportamiento delictivo durante los próximos meses. Esta proyección parte de un promedio diario que oscila entre 1,9 y 2,1 asesinatos, lo que representa una mejora frente a años anteriores.
Menos homicidios por día
Uno de los indicadores más relevantes es la disminución en la tasa diaria de homicidios. Mientras en 2023 el país registraba un promedio de 2.5 asesinatos por día, el nivel más alto en su historia reciente, en 2026 esa cifra ha bajado a 1.9 casos diarios.
En los años intermedios, la tendencia ya mostraba señales de estabilización: 2.4 homicidios diarios tanto en 2024 como en 2025. Ahora, la reducción es más evidente, consolidando una tendencia a la baja en la violencia homicida.
Al 22 de marzo de 2026, el país contabilizaba 156 homicidios, lo que sirve como base para proyectar el comportamiento anual.
Del pico histórico a la contención
El contexto de esta mejora es clave. En 2023, Costa Rica alcanzó un récord de 905 homicidios, tras un crecimiento sostenido desde 2020, cuando se registraron 570 casos. El aumento estuvo vinculado principalmente a disputas entre organizaciones criminales y al auge del narcotráfico.
Desde entonces, las autoridades han implementado estrategias específicas para contener la violencia, lo que ha permitido revertir parcialmente la tendencia. Para 2024 se reportaron 876 homicidios y en 2025 la cifra bajó levemente a 870, consolidando el inicio de una desaceleración.
Provincias más afectadas
A nivel territorial, las provincias de Limón y Puntarenas continúan siendo las más golpeadas por la violencia homicida, debido a su vinculación con rutas del narcotráfico y la presencia de estructuras criminales.
En 2025, Limón cerró con 172 víctimas de homicidio, mientras que Puntarenas registró 130 casos. No obstante, ambas provincias mostraron mejoras: en el caso de Limón, hubo 41 homicidios menos en comparación con 2023, y Puntarenas reportó una reducción de 19 casos en el mismo periodo.
Cantones específicos como el central de Limón, el central de Puntarenas y Batán han sido identificados como puntos críticos, con alta incidencia de violencia asociada a disputas entre grupos criminales.
¿Por qué están bajando los homicidios?
El OIJ atribuye la reducción a una combinación de factores operativos y estratégicos impulsados desde el segundo semestre de 2023, en el marco del Plan Estratégico de Contención y Control de la Violencia (PECOV).
Entre las principales acciones destacan:
- La priorización de investigaciones de homicidios a nivel nacional
- El fortalecimiento de operativos contra el narcomenudeo
- La creación de plazas especializadas en crimen organizado
- La desarticulación de estructuras criminales
- La coordinación entre cuerpos policiales
Además, la implementación de la ley de extradición de nacionales ha permitido trasladar a sospechosos vinculados con crimen organizado a otras jurisdicciones, debilitando redes delictivas.
Estas acciones han tenido impacto no solo en homicidios, sino también en otros delitos. Por ejemplo, la estafa informática cayó un 57,6%, los timos un 22,6% y los hurtos un 19,7%, lo que evidencia una reducción general en la actividad criminal.
Golpe a las estructuras criminales
El informe también destaca el aumento en las acciones policiales contra organizaciones delictivas. Entre 2024 y 2025 se incrementaron los casos positivos, las personas imputadas y los allanamientos, lo que refleja una ofensiva más agresiva del Estado contra el crimen organizado.
Asimismo, se intensificaron las intervenciones en puntos de venta de droga, considerados uno de los principales detonantes de la violencia en comunidades vulnerables.
Un panorama más alentador, pero con retos
Aunque la proyección para 2026 es positiva, las autoridades reconocen que el desafío está lejos de resolverse. La violencia asociada al narcotráfico sigue siendo un factor de riesgo, especialmente en zonas costeras.
No obstante, la tendencia a la baja representa una señal de que las estrategias implementadas están generando resultados, al menos en el corto plazo.
De mantenerse el ritmo actual, Costa Rica podría cerrar el año con una de las reducciones más significativas en homicidios de los últimos años, marcando un punto de inflexión tras el récord alcanzado en 2023.