El Tribunal Penal de Heredia condenó este viernes a Jeremy Mauricio Buzano Paisano a un total de 79 años de prisión por el femicidio de su expareja, Nadia Jeanette Peraza Espinoza, en un caso que conmocionó a Costa Rica por la brutalidad del crimen y el nivel de violencia ejercido.
La sentencia fue leída pasadas la 1:30 p. m. por los jueces Hanzel Araya, Guillermo Arce y Andrea Fonseca, quienes de manera unánime declararon culpable al imputado por múltiples delitos cometidos en perjuicio de la joven.
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De acuerdo con el fallo, Buzano fue condenado a 35 años de prisión por femicidio, 20 años por 11 delitos de estafa informática bajo la modalidad de delito continuado y 24 años por ocho delitos de suplantación de identidad en concurso material.
Sin embargo, conforme a la legislación costarricense, el máximo de cumplimiento efectivo es de 50 años de cárcel, por lo que esa será la pena que deberá descontar.
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Además, el tribunal ordenó el pago de ₡125 millones, unos USD 260 mil, por concepto de daño moral a favor de la familia de la víctima.
Un crimen que estremeció al país
El caso de Nadia Peraza, de 22 años, es considerado uno de los más impactantes en la historia reciente del país.
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La joven fue vista por última vez entre el 20 y el 22 de febrero de 2024. Su desaparición fue denunciada el 1.º de marzo por familiares, quienes alertaron que no había regresado a su casa ni se presentó a trabajar, algo completamente inusual.
Durante semanas, el principal sospechoso —su expareja— aseguró haber recibido mensajes de ella indicando que se encontraba bien. Sin embargo, la investigación reveló que esas comunicaciones fueron enviadas por el propio Buzano para simular que la víctima seguía con vida.
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El 17 de mayo de 2024, agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) realizaron un allanamiento en una vivienda en Heredia, donde hallaron restos humanos dentro de una refrigeradora en avanzado estado de descomposición.
Desmembramiento y ocultamiento
Las investigaciones determinaron que Buzano asesinó a Peraza entre la noche del 22 y la madrugada del 23 de febrero de 2024.
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“Usted Jeremy Buzano mató a Nadia Peraza… eso ha sido demostrado con contundencia”, señaló el tribunal durante la lectura de la sentencia.
Tras el crimen, el imputado desmembró el cuerpo y distribuyó los restos en distintos recipientes, bolsas y espacios. Parte de ellos fueron encontrados en la refrigeradora, mientras que otros aparecieron en un cafetal cercano.
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La autopsia confirmó la extrema violencia del hecho: los restos presentaban heridas cortantes, desmembramiento y desollamiento. La identificación se logró mediante tatuajes distintivos, análisis odontológico y técnicas forenses.
Testimonios durante el juicio revelaron además que el acusado trasladó la refrigeradora con los restos a otra vivienda semanas después del crimen, en un intento por ocultar la evidencia.
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Manipulación y delitos posteriores
Uno de los elementos más perturbadores del caso fue la conducta posterior al asesinato.
El análisis de dispositivos electrónicos demostró que Buzano utilizó el teléfono, redes sociales y cuentas bancarias de la víctima para hacerse pasar por ella, enviando mensajes a familiares y allegados con el objetivo de desviar la investigación.
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Estas acciones derivaron en las condenas por estafa informática y suplantación de identidad.
Además, la Fiscalía expuso que el imputado se apropió de bienes de la joven, lo que también formó parte de la acusación.
Violencia previa y contexto
El juicio también dejó en evidencia un historial de violencia en la relación.
Familiares y allegados describieron un vínculo marcado por agresiones físicas y psicológicas. Incluso, se señaló que la víctima sufrió violencia durante el embarazo.
El Patronato Nacional de la Infancia (PANI) había intervenido previamente, retirando a la hija de ambos y otorgando su custodia a la abuela materna.
Peraza era madre de una menor y, según el Ministerio Público, fue víctima de un ciclo de violencia que culminó en el femicidio.
Un caso atroz que marcó a Costa Rica
El nivel de violencia, el desmembramiento del cuerpo, el ocultamiento prolongado y la manipulación posterior convirtieron este caso en uno de los más impactantes y mediáticos en Costa Rica.
Durante el juicio, incluso se mencionaron indicios de canibalismo y necrofagia, lo que aumentó la conmoción pública, aunque estos elementos formaron parte del análisis investigativo.
Para los jueces, la cantidad de prueba presentada fue contundente y no dejó margen de duda sobre la responsabilidad del acusado.