El mal estacionamiento continúa como una de las principales conductas sancionadas en Costa Rica y generando impacto directo en la movilidad vial del país. Solo en el primer bimestre del 2026, un total de 5,057 conductores fueron multados por estacionar de forma indebida, una cifra que posiciona esta infracción como la segunda más sancionada en ese periodo.
De acuerdo con los datos disponibles, esta conducta se mantiene de forma constante entre las tres más castigadas año tras año, lo que evidencia no solo su frecuencia, sino también su incidencia en los problemas de tránsito que enfrentan a diario miles de conductores.
La multa por esta infracción asciende a ₡61.000, unos USD 120, pero más allá de la sanción económica, las autoridades insisten en que el estacionamiento indebido es uno de los factores que contribuyen directamente a los congestionamientos viales, especialmente en zonas urbanas de alta circulación.
“Aunque muchos conductores se quejan del congestionamiento vial, lo cierto es que este tipo de prácticas lo generan”, señalan desde el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), donde además se advierte que, en la mayoría de los casos, las infracciones no responden al desconocimiento de la normativa, sino a decisiones tomadas por conveniencia.
Este comportamiento, agregan, resulta igualmente reprochable independientemente de su causa, ya que afecta la fluidez del tránsito, limita la visibilidad en puntos críticos y pone en riesgo tanto a peatones como a otros conductores.
Entre las principales prohibiciones que establece la normativa se encuentra la restricción de estacionar a menos de cinco metros de una zona peatonal, donde la visibilidad es clave para prevenir atropellos. De igual forma, está prohibido detenerse a menos de cinco metros de un hidrante, una medida fundamental para garantizar el acceso rápido de los cuerpos de emergencia en caso de incendio.
Además, la legislación también establece que los vehículos no pueden estacionarse a menos de diez metros de una intersección en vías urbanas, ni a menos de cinco metros de rampas destinadas para personas con discapacidad. Estas disposiciones buscan no solo ordenar el tránsito, sino también garantizar la accesibilidad y la seguridad de todos los usuarios de la vía.
Pese a que estas reglas son ampliamente conocidas, su incumplimiento sigue siendo recurrente. En muchos casos, los conductores optan por estacionar en lugares prohibidos para ahorrar tiempo o evitar buscar espacios adecuados, sin considerar las consecuencias que esto genera en el entorno.
Especialistas en movilidad han advertido que el mal estacionamiento puede reducir la capacidad de las vías, provocar cuellos de botella y dificultar la circulación de vehículos de emergencia, lo que agrava aún más los problemas de tránsito en horas pico.
Asimismo, este tipo de conductas puede generar situaciones de riesgo en zonas sensibles, como pasos peatonales o áreas cercanas a centros educativos, donde la visibilidad reducida puede derivar en accidentes.
Las autoridades reiteran el llamado a respetar la normativa vigente y a tomar conciencia sobre el impacto colectivo de estas acciones. Insisten en que el cumplimiento de las reglas de estacionamiento no solo evita sanciones económicas, sino que contribuye de manera directa a mejorar la seguridad vial y la calidad de vida en las ciudades.
Mientras tanto, las cifras continúan reflejando un comportamiento que, lejos de disminuir, se mantiene como una constante en las carreteras del país, evidenciando la necesidad de reforzar tanto la fiscalización como la educación vial entre los conductores.