La selección Colombia femenina regresó a Bogotá con una sonrisa imborrable y un logro que ya ocupa un lugar privilegiado en la historia del fútbol nacional. Después de vencer 4-3 a Paraguay en una vibrante final, la Tricolor levantó el título de la Liga de Naciones, consiguiendo además el primer campeonato oficial avalado por la FIFA para una selección colombiana femenina.
La llegada del equipo al país estuvo marcada por la emoción, los abrazos y el reconocimiento a un grupo de futbolistas que durante años insistió, luchó y estuvo cerca de la gloria en múltiples ocasiones. Esta vez, sin embargo, la historia tuvo un final distinto. Colombia dejó atrás las finales perdidas y consiguió la recompensa a un proceso que ha convertido al combinado nacional en una de las grandes potencias emergentes del continente.
Yoreli Carabalí y la unión de grupo
Una de las referentes del plantel, Yoreli Rincón Carabalí, destacó que el éxito alcanzado es el resultado de la unión que existe dentro del grupo. La defensora explicó que desde el momento en que cada jugadora recibe una convocatoria nace una ilusión compartida por representar al país y defender los colores de la selección.
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“Cuando las cosas no están saliendo bien, tenemos la capacidad de decirle a la compañera que necesitamos más de ella y que siga adelante”, explicó la jugadora, quien definió al equipo como una familia dentro del campo. Aunque reconoció que fuera de la cancha no todas son las mejores amigas, aseguró que al vestir la camiseta de Colombia se convierten en una sola unidad y se apoyan mutuamente cuando el partido se complica.
Leicy Santos y la superación de cada obstáculo
Por su parte, la mediocampista Leicy Santos no ocultó la emoción por un título que considera histórico para el fútbol femenino colombiano. La jugadora aseguró que siente una enorme gratitud hacia Dios y hacia todos los colombianos que han respaldado a la selección a lo largo de los años. “Han sido muchos caminos, muchas finales perdidas y mucho sufrimiento, pero lo más bonito es levantar este título”, expresó Santos durante su llegada al país.
Además, destacó que el campeonato representa la ruptura de una barrera que históricamente había impedido a Colombia coronarse en una competencia oficial. No obstante, dejó claro que este logro no marca el final del camino. “Ya rompimos una pared que todavía no se había podido romper, pero acá no termina la selección. Nos queda mucho recorrido por delante”, afirmó.
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Ana María Guzmán y el carácter de la mujer colombiana, no solo en el fútbol
Otra de las protagonistas de la conquista fue Ana María Guzmán, una de las jóvenes figuras de la nueva generación de futbolistas colombianas. La defensora aseguró que el grupo vive este momento con enorme felicidad y orgullo, convencido de que el esfuerzo realizado durante los últimos años merecía una recompensa de esta magnitud.
Guzmán destacó el carácter de las mujeres colombianas como uno de los factores que explica el crecimiento del equipo nacional. Según comentó, la capacidad para sobreponerse a las dificultades y seguir luchando pese a los obstáculos ha sido una característica permanente dentro del plantel. “Las mujeres colombianas somos berracas y siempre queremos salir adelante”, expresó la futbolista.
La jugadora también aprovechó para mirar hacia el futuro. Con el Mundial en el horizonte, aseguró que todas las integrantes de la selección tienen el sueño de seguir representando al país en las máximas competencias internacionales y que la preparación para ese reto comenzará de inmediato.
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Finalmente, Guzmán resaltó la importancia de la unión que ha caracterizado al grupo durante todo el torneo. Reconoció que hubo circunstancias que escapaban al control del equipo, pero destacó que nunca dejaron de creer en sus posibilidades.