La Comisión Disciplinaria de la Conmebol ratificó el jueves 21 de mayo la derrota por 0-3 del Deportivo Independiente Medellín frente al Flamengo, correspondiente a la fecha 4 de la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026, luego de los disturbios protagonizados por hinchas del club colombiano en la tribuna norte que obligaron a la cancelación del partido el pasado 7 de mayo en el estadio Atanasio Girardot.
La resolución aplica el artículo 24.2 del Código Disciplinario del organismo, que establece la derrota automática por incomparecencia cuando un equipo es declarado responsable de la suspensión del compromiso.
Además del resultado adverso en mesa, el DIM deberá disputar sus próximos cinco partidos como local en competiciones Conmebol a puerta cerrada.
PUBLICIDAD
El club también tendrá prohibido recibir a sus propios aficionados en sus próximos dos partidos como visitante en torneos del organismo sudamericano. Esta restricción incluye el encuentro que ya se disputó a puerta cerrada como consecuencia de la suspensión provisional.
En materia económica, la sanción acumula cuatro conceptos distintos. La infracción principal —relacionada con el comportamiento de la hinchada y el incumplimiento del Manual de Clubes de la Libertadores 2026— acarrea una multa de USD80.000. A eso se suma una segunda multa de USD20.000 por una infracción adicional al mismo código disciplinario.
El club deberá abonar también USD8.700 por los daños causados a la Unidad Móvil de Transmisión y al vehículo del jefe técnico ubicados en el sector del TV Compound, y otros USD7.578,90 por la rotura y deterioro de vallas estáticas, chalecos y tapetes de la CONMEBOL. Todos los montos serán descontados directamente de los derechos de televisión y patrocinio que el club tiene pendientes de cobro con el organismo.
PUBLICIDAD
La resolución incluye una advertencia expresa al Medellín: si reincide en infracciones de igual o similar naturaleza, la Conmebol aplicará lo dispuesto en el artículo 27 de su Código Disciplinario, que contempla consecuencias de mayor gravedad.
El club dispone de siete días desde la fecha de notificación de los fundamentos para recurrir la decisión ante la Comisión de Apelaciones. La cuota de apelación asciende a USD 3.000, de acuerdo con los datos expresados en el documento.
En lo deportivo, Medellín se mantiene segundo en la clasificación con 7 puntos, y tiene la oportunidad de pelear el segundo cupo a octavos de final como visitante ante Estudiantes de La Plata, actualmente con seis unidades, el próximo martes 26 de mayo.
PUBLICIDAD
Qué ocurrió en el Atanasio Girardot
El árbitro venezolano Jesús Valenzuela ordenó a los jugadores retirarse a los vestuarios apenas a los tres minutos del primer tiempo, después de registrarse desórdenes en el sector norte por parte de hinchas que lanzaron pirotecnia, lo que originó una humareda que causó poca visibilidad en la cancha. Una vez se ordenó la suspensión del partido, desde las tribunas se arrojaron objetos y varios hinchas derribaron vallas de contención intentando ingresar al terreno de juego, motivando la intervención de la policía antidisturbios.
Mientras tanto, algunos jugadores, como Frank Fabra, intentaron mediar y dialogar con el árbitro y el equipo visitante para explicar el contexto de la situación. Luego de unos minutos, al ver que las condiciones para la reanudación no estaban dadas, el árbitro Valenzuela ordenó a los jugadores retirarse a los camerinos.
El ambiente en Medellín ya evidenciaba tensión antes del inicio del partido. La asistencia fue baja y predominó la presencia de camisetas negras entre los aficionados, a modo de protesta, producto de la eliminación del Poderoso de la Liga BetPlay y los gestos de provocación realizados en la última fecha del todos contra todos por parte de Raúl Giraldo, máximo accionista del Poderoso, a la hinchada local.
PUBLICIDAD
Hacia las 8:12 p. m., los altavoces del estadio Atanasio Girardot dieron la orden a los asistentes al escenario deportivo para que evacuaran el lugar. Sin embargo, no se dio en principio una instrucción de suspensión definitiva del encuentro, motivo por el que se suponía que el partido continuaría jugándose a puerta cerrada. Lentamente los hinchas del Poderoso fueron dejando el recinto, pero eso no detuvo los cánticos.
Transcurridas cerca de una hora y 20 minutos desde la detención del encuentro, la Conmebol anunció oficialmente la cancelación del partido.