La avioneta HK4985 se accidentó en una zona montañosa de la vereda Oscordó, en Pueblo Rico, Risaralda, a unos 2.743 metros de altura (9.000 pies). La Aeronáutica Civil y los organismos de socorro confirmaron la ubicación tras más de 24 horas de rastreo.
La aeronave Cessna T206 cubría la ruta entre Condoto, en Chocó, y Guaymaral, en Bogotá. El piloto era el empresario turco Mehmet Cankaya, director general de Mega Travel en Colombia y voluntario de la Patrulla Aérea Civil Colombiana.
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El accidente dejó sin ubicación confirmada a Cankaya y a cuatro profesionales de la salud que regresaban a Bogotá luego de participar en una misión médica gratuita en comunidades del alto San Juan. Las imágenes aéreas permitieron localizar la avioneta, aunque los equipos aún buscaban a sus cinco ocupantes.
¿Qué dijo la esposa del piloto?
Adriana Revelo, esposa de Cankaya, relató que habló con él antes de que se perdiera la comunicación. “Él se comunica conmigo sobre las siete y veinte de la mañana, salió de Guaymaral y hacia Condoto, llegó bien”, contó Revelo en el programa 6AM W.
La última llamada ocurrió poco después. Revelo añadió ante ese espacio radial: “A las 9 y 23 de la mañana se produce la última comunicación por parte de él y después se activa la radio baliza que es como la alarma del avión donde el aerocivil se entera que algo pasó”.
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Las imágenes aéreas permitieron ubicar visualmente la avioneta en un área montañosa a unos 3.000 metros de altura. Según el relato de la familia, el aparato no presentaba señales de incendio ni de explosión.
Esa condición sostuvo la expectativa de hallar con vida a los cinco ocupantes, aunque la aeronave quedó en un territorio expuesto a lluvias, bajas temperaturas y cambios del clima. Las labores de rescate dependían de las condiciones meteorológicas y de la posibilidad de ingresar por rutas terrestres desde Risaralda.
“Ellos pueden estar heridos, están a la intemperie, sometidos a lluvia, frío y cambios térmicos. Cada hora, cada minuto cuenta”, manifestó Revelo en 6AM W, al pedir que la Fuerza Aérea empleara todos los recursos tecnológicos disponibles.
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La esposa del piloto también señaló que la ubicación definida por las autoridades modificó la planificación inicial. La sospecha apuntaba primero a cercanías de Tadó, pero el acceso más viable para los rescatistas quedó del lado del Eje Cafetero. “Es más fácil o bueno, más cercano el acceso a partir de esta zona, que ya es Risaralda, y no Chocó”, explicó.
El vuelo trasladaba a cuatro trabajadoras de misiones médicas
Cankaya despegó del aeropuerto Mandinga, en Condoto, tras una misión de salud desarrollada en el alto San Juan. En el vuelo iban Perla Costanza Álvarez, Sandy García, María Guzmán y Yuliza Figueredo, vinculadas a jornadas de Colmédica y la Clínica El Country.
La avioneta debía llegar al aeropuerto de Guaymaral, al norte de Bogotá. La misión buscaba llevar de regreso a las profesionales después de atender de forma gratuita a habitantes de comunidades apartadas.
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Revelo sostuvo que su esposo conocía los riesgos de volar hacia lugares con poca conectividad. Cankaya participaba como voluntario de la Patrulla Aérea Civil Colombiana, una actividad que había incorporado a su vida junto a su trabajo en el sector turístico.
La esposa del piloto, odontóloga y exintegrante de esa organización, describió la conducta que él mantenía antes de cada vuelo. “Conozco la responsabilidad de Mehmet como piloto... era muy precavido con los mantenimientos, con el clima y con las revisiones”, indicó Revelo a Caracol Radio.
El Cessna T-206 Turbo era, además, una aeronave utilizada por la familia. Revelo contó a esa emisora que lo habían adquirido aproximadamente tres años antes y que Cankaya viajaba allí junto a ella y sus hijas.
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De repartir yogures en Turquía a dirigir una empresa de turismo
Antes de dedicarse a la aviación, Cankaya trabajó como repartidor de quesos y yogures en Kusadasi, una ciudad portuaria de la costa egea de Turquía. Según su propia descripción, esa actividad le enseñó a resolver contratiempos porque la demora podía arruinar la mercadería.
Su tío materno, Ercan Yilmaz, fundador de Mega Travel en México, lo incorporó al negocio turístico. En 2007, Cankaya viajó por primera vez en avión rumbo a Ciudad de México, sin dominar el español y con un diccionario como apoyo.
Años después, junto a su socia Katia Mendizábal, impulsó la sede colombiana de Mega Travel en Bogotá. La empresa atravesó sus primeros dos años y medio con pérdidas antes de consolidar su oferta de paquetes hacia Europa y Medio Oriente.
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La llegada de Turkish Airlines a Bogotá en 2016, los cambios en la estructura de precios y el interés de los colombianos por las producciones turcas ayudaron a la expansión del negocio. Cankaya también desarrolló un operador receptivo orientado a atraer visitantes de otros países a Colombia.
Su actividad empresarial incluía Mega Travel y Dorado Experiences. Desde Bogotá, combinó esa labor con los vuelos de carácter humanitario hacia zonas apartadas del país.
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