La aspersión aérea contra cultivos ilícitos tendrá una nueva prueba en Putumayo, esta vez bajo un esquema experimental y con límites definidos. La Policía Antinarcóticos informó que el plan piloto comenzará el martes 15 de septiembre de 2026 y contará con dos aeronaves AT-802 para realizar las aplicaciones autorizadas.
La operación no representa, por ahora, el regreso de un programa nacional de fumigación. La institución explicó que el ejercicio fue concebido como una fase temporal, controlada, limitada y evaluable, de acuerdo con las disposiciones establecidas por el Consejo Nacional de Estupefacientes.
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El objetivo será medir qué tan eficiente resulta la aspersión aérea y cómo puede aplicarse bajo las condiciones técnicas y operacionales previstas. La información obtenida durante el piloto servirá para producir evidencia que permita evaluar la pertinencia del uso de glufosinato de amonio mediante esta modalidad.
Uno de los principales aspectos definidos por las autoridades tiene que ver con las zonas que podrán ser intervenidas. El plan excluye áreas con condiciones especiales, entre ellas comunidades afrodescendientes, territorios colectivos y otros grupos sujetos a especial protección.
A esa lista se suman las zonas de protección ambiental y áreas protegidas, además de espacios relacionados con cuerpos de agua, ríos y otros lugares considerados ambientalmente sensibles. También quedarán fuera aquellos territorios que, de acuerdo con la normatividad vigente y los estudios técnicos correspondientes, deban ser excluidos.
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La Policía precisó que las aplicaciones se harán exclusivamente en los polígonos habilitados. Para esa tarea se dispone de dos aeronaves AT-802, plataformas destinadas a la aplicación aérea del producto autorizado. Su operación deberá ajustarse a las condiciones técnicas, operacionales, ambientales y de seguridad previstas.
La entidad señaló que “desarrollará en el departamento del Putumayo un plan piloto de aspersión aérea, concebido como una fase experimental, controlada, limitada, temporal y evaluable, de acuerdo con las disposiciones establecidas por el Consejo Nacional de Estupefacientes para su ejecución”. Además, indicó que “el plan piloto tiene como propósito evaluar la eficiencia de la aspersión aérea, así como su aplicación bajo las condiciones técnicas y operacionales establecidas”.
El proyecto también busca reunir información técnica y científica que sirva para tomar decisiones posteriores. En ese sentido, la Policía informó que “Este proyecto permitirá generar información técnica y científica que contribuya a determinar la pertinencia de la aplicación de glufosinato de amonio mediante aspersión aérea, conforme a los resultados obtenidos durante el proyecto piloto”.
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Las restricciones hacen parte de las medidas previstas para mantener el ejercicio bajo control. La Policía sostuvo que estos criterios técnicos, ambientales y de protección permitirán que el piloto se desarrolle dentro de las condiciones definidas por las autoridades competentes. El alcance de la prueba queda, por tanto, limitado a los lugares autorizados y a la duración prevista para esta fase. No se trata de una decisión que extienda automáticamente la aspersión aérea a otros territorios ni de una autorización para establecer un programa permanente.
De hecho, el comunicado establece una precisión frente a la interpretación del anuncio. La institución advierte que esta fase experimental no constituye la reanudación, adopción ni autorización definitiva de un programa de aspersión aérea de alcance general o nacional.
Con el piloto, las autoridades buscan contar con elementos para valorar la aplicación del producto autorizado y su desempeño bajo las condiciones establecidas. Los resultados obtenidos serán determinantes para establecer si la herramienta resulta pertinente y bajo qué parámetros podría analizarse una eventual aplicación.
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La Policía remarcó que las exclusiones no son accesorias dentro del diseño del ejercicio. Forman parte de los requisitos que deberán cumplirse para mantener la actividad dentro de los parámetros fijados y permitir una evaluación posterior. De acuerdo con la autoridad, el piloto se desarrollará de manera controlada, limitada y evaluable, con atención a las condiciones técnicas, ambientales y de seguridad previamente establecidas.
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