Pedro Arnulfo Sánchez, general retirado y exministro de Defensa del gobierno del expresidente Gustavo Petro, celebró la operación de la Fuerza Pública que dejó 11 muertos en la madrugada del jueves 27 de agosto de 2026 en zona rural de El Retorno, Guaviare, y afirmó en X que el golpe “demuestra la capacidad, el profesionalismo y la determinación de nuestros militares y policías para proteger a los colombianos”.
El exfuncionario destacó que entre los abatidos estuvieron alias Urías Perdomo y alias Giovanni Bonito, señalados como figuras clave de las disidencias de las Farc al mando de alias Calarcá. “Nuestra Fuerza Pública logra un gran resultado para la seguridad de Colombia”, escribió.
En su mensaje, Sánchez vinculó el impacto del operativo con uno de los objetivos centrales del Estado en la región y sostuvo: “La neutralización de alias Urías Perdomo en Guaviare, peligroso criminal de la estructura narcoterrorista de alias Calarcá, demuestra la capacidad, el profesionalismo y la determinación de nuestros militares y policías para proteger a los colombianos”.
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El general (r) también enmarcó la acción dentro de una estrategia sostenida en el tiempo. “Detrás de estos resultados hay inteligencia, planeamiento, entrenamiento y capacidades construidas durante años, pero sobre todo, la persistencia y el valor de nuestros héroes y heroínas que visten uniforme”, señaló.
Sánchez cerró su pronunciamiento con un pedido de refuerzo institucional a las fuerzas del orden tras el operativo en Guaviare. “Colombia debe seguir fortaleciendo a nuestra Fuerza Pública para enfrentar con mayor contundencia y efectividad a quienes optaron por el crimen”, afirmó. “Con la fe intacta”.
Operación Amón
La Operación Amón ejecutada en la madrugada del 27 de agosto en zona rural de El Retorno, Guaviare, marcó un golpe de alto impacto contra las disidencias de las Farc, dejando un saldo de once muertos, incluyendo figuras clave como alias Urías Perdomo y alias Giovanni Bonito.
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Entre los fallecidos se identificó a Juan Antonio Agudelo Salazar, conocido como Urías Perdomo, mano derecha de alias Calarcá y considerado uno de los hombres más buscados en la región. El Ministerio de Defensa había ofrecido una recompensa de hasta $400 millones por su captura.
El operativo, parte de la estrategia del presidente Abelardo de la Espriella, fue confirmado por el propio mandatario, que afirmó: “Colombia debe saber que estamos pasando a la ofensiva. Los grandes cabecillas y sus estructuras criminales no tendrán escondite ni santuario en ninguna parte del territorio nacional”.
Durante la operación, las autoridades incautaron once fusiles, cinco ametralladoras y abundante material de intendencia. Los cuerpos recuperados fueron trasladados a Medicina Legal para su identificación, mientras continúan los análisis sobre el material recogido en el campamento.
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La acción militar respondió a la política de seguridad del gobierno, que contempla la ejecución de quince bombardeos en los primeros cien días de gestión para debilitar las estructuras armadas ilegales, combinando ataques aéreos y operaciones terrestres.
La incursión fue posible tras días de enfrentamientos entre facciones disidentes de “Calarcá” e “Iván Mordisco”, lo que permitió a los organismos de inteligencia precisar la ubicación del campamento, identificado como base del Bloque Jorge Suárez Briceño.
El operativo coincidió con la visita a Colombia del general estadounidense Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur, y fue presentado ante las autoridades norteamericanas como parte de la cooperación bilateral en la lucha contra economías ilícitas y estructuras criminales, que se empezó a articular tras el regresó del Colombia al Escudo de las Américas.
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El antecedente más inmediato de la política ofensiva fue el bombardeo del 11 de agosto en Catatumbo, dirigido contra miembros del ELN, lo que indica una continuidad en la estrategia oficial de confrontación directa contra los grupos armados ilegales.
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