El Gobierno colombiano, a través de la Cancillería, expresó su solidaridad con Nepal tras la riada que golpeó el miércoles 26 de agosto de 2026 a las localidades de Rasuwa, Timure, Syabrubesi y Nuwakot.
La emergencia ha dejado, según reportes preliminares, cerca de 160 muertos y un número indeterminado de personas cuyo paradero se desconoce, a falta de fuentes oficiales de información sobre el impacto de este fenómeno.
En efecto, a través de su embajada en India, Colombia activó sus canales de atención para eventuales contactos ante la emergencia, con cuatro líneas telefónicas locales y un correo electrónico para que hagan consultas sobre el estado de sus familiares. Con este anuncio, la administración de Abelardo de la Espriella quiere confirmar o descartar la posibilidad de que existan connacionales que requieran asistencia en ese territorio.
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En su comunicado, el Ejecutivo señaló que hace “votos para que las actividades de rescate ya iniciadas permitan avanzar prontamente en la recuperación de las víctimas y localización de las personas desaparecidas”.
Esta es una de las peores tragedias que ha sufrido el país asiático, limítrofe con el Himalaya, y que quedó registrada en una serie de videos que dan cuenta del fuerte impacto de esta repentina crecida.
De esta forma, se determinaron como canales de comunicación para averiguar con los colombianos que pudieran estar en esta zona:
<b>Teléfono local: </b>
- (91 11) 43202100
- (91 11) 43202101
- (91 11) 43202102
- (91 11) 43202103
<b>Correo electrónico:</b>
- eindia@cancilleria.gov.co
¿Qué sucedió en Nepal?
La dimensión de lo acontecido da cuenta de que este suceso tuvo lugar en el norte de Nepal, en donde rocas y nieve, vinculada a un sismo en la zona limítrofe con el Tíbet, bloquearon un río y desataron un torrente masivo de lodo y agua que arrasó pueblos, carreteras, viviendas e infraestructura hidroeléctrica. Por ello, el país asiático declaró esta zona como zona de desastre por tres meses, mientras se adelantan las labores.
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El suceso se registró, en efecto, tras una avalancha de hielo y material rocoso, que generó una señal sísmica equivalente a un temblor de magnitud entre 4,4 y 5,2. A partir de ese episodio se produjo un torrente de lodo, agua y escombros que descendió por los ríos Trishuli y Bhote Koshi y que, de acuerdo con datos primarios, tendría a más de 1.400 personas a la espera de ser ubicadas, en una lucha contrarreloj.
Las zonas más golpeadas fueron los distritos de Rasuwa y Nuwakot. Localidades enteras y mercados como Timure, Syabrubesi y Trishuli Bazar quedaron sepultados bajo el lodo, en tanto que el paso fronterizo de Gyirong Port, señalado como un eje para el comercio y el turismo con el Tíbet y China, fue destruido en menos de un minuto, lo que agravó aún más la situación para los moradores de esta zona del continente asiático.
La riada no solo golpeó centros poblados, pues al menos nueve sucursales bancarias fueron borradas del mapa y al menos dos proyectos hidroeléctricos sufrieron daños totales, mientras carreteras y puentes esenciales quedaron cortados y aislaron los valles de la ayuda terrestre. Cabe destacar que la alerta colombiana se activó al ser este un destino de turistas extranjeros, como puerta de acceso al Tíbet.
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Las operaciones aéreas se convirtieron cruciales debido al colapso de las rutas terrestres y decenas de heridos graves fueron trasladados a hospitales de Katmandú, según la información operativa incorporada en el parte. Por su parte, la Cruz Roja de Nepal desplegó equipos de respuesta rápida y distribuye tiendas de campaña, mantas y botiquines médicos; mientras que India envió 10 toneladas de asistencia humanitaria y medicinas, mientras Estados Unidos destinó fondos de emergencia y asesores técnicos.
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