La Cancillería de Colombia rechazó el antisemitismo y reafirmó su compromiso con la libertad religiosa tras la reunión entre el ministro de Relaciones Exteriores, Omar Bula, Escobar y el embajador rabino Yehuda Kaploun, enviado especial del Departamento de Estado de los Estados Unidos para monitorear y combatir el antisemitismo.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia dijo que rechaza de forma inequívoca el antisemitismo, el odio contra las personas judías y toda forma de persecución, discriminación o violencia por razones religiosas o de creencia. También reiteró que no hay lugar para el antisemitismo en una sociedad democrática, plural y respetuosa de la dignidad humana.
“Tras la reunión sostenida este 26 de agosto entre el Canciller Omar Bula Escobar y el Embajador Rabino Yehuda Kaploun, Enviado Especial del Departamento de Estado de los Estados Unidos para Monitorear y Combatir el Antisemitismo, reiteramos nuestro compromiso con la libertad religiosa y con la promoción de una cultura de respeto, dia logo y convivencia entre las distintas comunidades de fe”, indicó la cartera.
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La Cancillería de Colombia también reiteró su compromiso con la libertad religiosa y con la promoción de una cultura de respeto, diálogo y convivencia entre las distintas comunidades de fe. Además, afirmó que no será indiferente ante expresiones de antisemitismo ni ante manifestaciones de intolerancia religiosa.
“El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia rechaza inequívocamente el antisemitismo, el odio contra las personas judías y toda forma de persecución, discriminación o violencia motivada por razones religiosas o de creencia”, señaló la Cancillería. “No hay lugar para el antisemitismo en una sociedad democrática, plural y respetuosa de la dignidad humana”, señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.
La libertad religiosa como obligación del Estado
La Cancillería recordó que la Constitución Política de Colombia consagra la libertad religiosa y de cultos como un derecho fundamental. Señaló que el Estado tiene la obligación de garantizar que toda persona pueda profesar, practicar y expresar sus creencias en libertad y sin temor.
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Indicó que este deber alcanza a todas las comunidades y expresiones de fe, sin distinción. Sostuvo que ninguna persona debe ser discriminada, perseguida o agredida por su religión, sus creencias o su identidad religiosa.
Agregó que los discursos y actos que promueven el odio contra las comunidades judías lesionan la dignidad humana, amenazan la convivencia democrática y resultan incompatibles con los principios del Estado social de derecho.
“La libertad religiosa y de cultos es un derecho fundamental consagrado en la Constitución Política de Colombia. Como Estado, tenemos la obligación de garantizar que toda persona pueda profesar, practicar y expresar sus creencias en libertad y sin temor a ser discriminada, perseguida o violentada”, afirmó la Cancillería.
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Compromisos de Colombia para prevenir el antisemitismo
Colombia reiteró su adhesión a la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA). Según esa definición, el antisemitismo es una determinada percepción de las personas judías que puede expresarse como odio y cuyas manifestaciones físicas y retóricas pueden dirigirse contra personas judías o no judías, sus bienes, las instituciones de las comunidades judías y sus lugares de culto.
La Cancillería indicó que, cuando haya conductas que puedan constituir delitos, corresponde a las autoridades competentes investigarlas y, si procede, sancionarlas conforme a la ley. También anunció que fortalecerá el diálogo interreligioso, promoverá acciones para la protección de la comunidad judía en Colombia y profundizará la cooperación internacional para intercambiar experiencias y buenas prácticas.
El pronunciamiento cerró con una reafirmación de los principios de la política exterior colombiana: la dignidad humana, la libertad de cultos y la convivencia pacífica. También insistió en el objetivo de una sociedad en la que ninguna persona viva con miedo por profesar una religión o pertenecer a una comunidad de fe.
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“El respeto por la dignidad humana, la libertad de cultos y la convivencia pací fica son principios irrenunciables de nuestra polí tica exterior y de nuestro compromiso con una sociedad democrática, plural y respetuosa de los derechos humanos”, indicó la Cancillería.
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