La posibilidad de que Bogotá vuelva a enfrentar dificultades en el abastecimiento de agua llevó al concejal del Pacto Histórico Jairo Avellaneda a plantear una medida preventiva: implementar desde ahora un racionamiento nocturno y sectorizado en la capital para reducir el consumo antes de que las condiciones climáticas puedan complicar la situación.
“Hay que implementar ya un racionamiento nocturno preventivo de agua en Bogotá, sectorizado. No estamos preparados para lo que se viene, y si no actuamos ya, la situación se va a salir de control y vamos a vivir la misma crisis de desabastecimiento hídrico que ya tuvimos en 2024”, aseguró Avellaneda.
El pronunciamiento se produjo durante el debate de control político “Planeación y Gobernanza del Fenómeno del Niño”, realizado en el Concejo de Bogotá. Allí, el cabildante del Pacto Histórico cuestionó la preparación de la ciudad ante un eventual escenario de escasez y puso el foco sobre los recursos disponibles para atender una emergencia.
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Uno de los principales cuestionamientos de Avellaneda está relacionado con el Fondo Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (Fondiger). De acuerdo con las cifras citadas por el concejal, a julio de este año la administración del alcalde Carlos Fernando Galán había ejecutado cerca de $49.000 millones de ese fondo.
Para el cabildante, la ejecución genera preocupación porque, según su lectura, esos recursos no habrían sido utilizados para preparar a Bogotá frente a la etapa más intensa del Fenómeno de El Niño. El concejal considera que la ciudad debería anticiparse a las posibles consecuencias y no esperar a que las dificultades sobre el suministro de agua se agraven.
Los datos utilizados por Avellaneda provienen del portal oficial de la Alcaldía de Bogotá, Así Vamos - Inversión Social, donde se registra la ejecución de los recursos. Según esas cifras, Fondiger habría utilizado el 66,7% de su presupuesto anual.
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Esto significa que el fondo tendría disponibles cerca de $24.000 millones, equivalentes al 33,3% restante de su presupuesto, para responder a las emergencias que puedan presentarse. Para Avellaneda, ese margen resulta insuficiente frente a los riesgos que podría enfrentar la capital.
Por eso, además del racionamiento nocturno, el concejal pidió intervenir otro punto que considera prioritario: las redes de distribución de agua. Su solicitud es que la administración distrital adelante un mantenimiento urgente para reducir posibles problemas en la infraestructura y mejorar la capacidad de respuesta ante un escenario de menor disponibilidad del recurso.
Avellaneda también reclamó un plan actualizado para enfrentar los incendios forestales. Este tipo de emergencias suele aumentar durante los periodos asociados con el Fenómeno de El Niño, por lo que considera necesario fortalecer desde ahora las acciones de prevención y mitigación. La preocupación planteada en el Concejo no se limita a Bogotá. El debate tuvo como referencia las dificultades que ya afrontan distintos municipios de Cundinamarca por situaciones relacionadas con el cambio climático y la disponibilidad de agua.
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Para el concejal, la ciudadanía no debería cargar por completo con las consecuencias de una eventual emergencia mediante restricciones al consumo, especialmente si antes no se atendieron problemas que considera estructurales. “¿Hasta qué punto es justo exigirle al ciudadano que ahorre agua y sancionarlo económicamente por aumento en consumo, si los problemas estructurales del sistema corresponden a la negligencia de la administración?”, puntualizó Avellaneda.
La propuesta de racionamiento preventivo plantea que las restricciones se apliquen durante la noche y de manera sectorizada, con el propósito de reducir el consumo sin trasladar de inmediato una medida general a toda la ciudad. El planteamiento quedó sobre la mesa durante el debate de control político, en el que el concejal insistió en que Bogotá debe prepararse antes de que una eventual crisis de abastecimiento obligue a adoptar medidas de mayor impacto.
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