La Veeduría Distrital presentó en junio de 2026 los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana sobre el Acoso Sexual Callejero en Bogotá 2025.
El ejercicio incluyó mujeres, hombres y personas de otras identidades de género y tuvo como propósito evaluar la prevalencia de situaciones constitutivas de acoso sexual callejero, su incidencia sobre la percepción de seguridad y las acciones institucionales relacionadas con su prevención y atención.
Del total que conformó el universo de análisis, 2.917 personas se identificaron como mujeres, equivalentes al 74,4%; 937 como hombres, correspondientes al 23,9%; y 65 personas como no binarias, transmasculinas, transfemeninas o que prefirieron no responder, equivalentes al 1,7%.
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Inseguridad en calles y transporte público
Los resultados muestran diferencias entre mujeres y hombres en la percepción de seguridad durante los desplazamientos. El 71,7% de las mujeres manifestó sentirse insegura o muy insegura al utilizar el transporte público, frente al 54,6% de los hombres. En calles y espacios públicos, la proporción entre las mujeres llegó al 83,1%, mientras que entre los hombres fue de 65,4%.
La diferencia también aparece cuando se pregunta directamente por el temor a ser víctima de acoso sexual. El 60,5% de las mujeres respondió que sí siente temor y otro 34,9% indicó que lo siente algunas veces. Sumadas ambas respuestas, el 95,4% de las mujeres manifestó sentir miedo de ser acosada sexualmente, frente al 37,6% de los hombres y al 92,3% de las personas de otras identidades de género. La brecha entre mujeres y hombres fue de 57,8 puntos porcentuales.
Entre los espacios que concentran mayores niveles de inseguridad para las mujeres aparecen las calles oscuras, con 94,6%; los lotes baldíos, con 92,1%; las zonas de basura, con 90%; y las zonas de construcción, con 83%. En contraste, los mercados o ferias registraron 45,9% y el TransMiCable, 51,7%, como los porcentajes más bajos de inseguridad reportada dentro de los espacios consultados.
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El estudio también encontró que la percepción de inseguridad coincide con los lugares en los que las personas reportaron haber vivido situaciones de acoso. Entre las mujeres, la calle fue mencionada por el 82,9%, los buses de TransMilenio por el 72,3%, las zonas de construcción por el 43,2% y los paraderos por el 40,9%. En el caso de los hombres, los buses de TransMilenio alcanzaron 71,6%, la calle 49,3% y los buses del SITP 35,8%.
Experiencias, formas y momentos de ocurrencia
La encuesta preguntó si las personas habían vivido alguna situación de acoso sexual en el transporte o espacio público durante los 12 meses anteriores. Entre las mujeres, el 51,6% respondió que sí, frente al 15,8% de los hombres y al 56,9% de las personas de otras identidades de género. La diferencia entre mujeres y hombres fue de 35,8 puntos porcentuales.
Las conductas reportadas con mayor frecuencia por las mujeres fueron las miradas o gestos morbosos o sexuales, con 87,6%; los silbidos, besos al aire y sonidos sexuales, con 78,9%; los comentarios sexuales sobre el aspecto físico, con 72,1%; y las palabras obscenas o vulgares, con 67,1%. Entre los hombres, las respuestas más frecuentes correspondieron a roces intencionales en el cuerpo, con 63,4%; miradas o gestos morbosos o sexuales, con 53%; y manoseo o tocamientos en partes íntimas, con 42,2%.
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La recurrencia también fue medida. Entre las mujeres, las situaciones que registraron mayores porcentajes de ocurrencia fueron las miradas o gestos morbosos o sexuales, con 45,4%; los silbidos, besos al aire y sonidos sexuales, con 44%; los comentarios sexuales sobre el aspecto físico, con 35%; y las palabras obscenas o vulgares, con 34,4%.
La mayoría de los episodios reportados ocurrió cuando la persona se encontraba sola. En las mujeres, el porcentaje fue de 94,6%, frente al 86,9% de los hombres y al 88,2% de las otras identidades de género. En cuanto a los agresores identificados por las mujeres, el 96,8% señaló a personas de género masculino. Además, el 96,8% indicó que se trataba de una persona desconocida; 42,8% mencionó a personas que trabajaban en obras de construcción y 36,9% a conductores de vehículos.
Los hechos tampoco se concentraron exclusivamente en la noche. Entre las mujeres, la tarde, comprendida entre las 12:00 p. m. y las 5:59 p. m., fue señalada por el 75,4%; la mañana, entre las 6:00 a. m. y las 11:59 a. m., por el 61,3%; la noche, entre las 6:00 p. m. y las 11:59 p. m., por el 49,4%; y la madrugada, entre las 12:00 a. m. y las 5:59 a. m., por el 10,2%.
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Denuncia, reconocimiento y respuesta institucional
Uno de los resultados registrados por la Veeduría está relacionado con el conocimiento de las rutas de denuncia. El 73% de las mujeres señaló que no sabe dónde denunciar una situación de acoso sexual, mientras que el 27% respondió que sí conoce dónde hacerlo. Entre los hombres, 67,9% dijo no saber dónde denunciar y 32,1% indicó que sí conoce estas rutas.
La proporción que efectivamente informó los hechos a un organismo de seguridad o justicia fue aún menor. Solo el 8,3% de las mujeres que reportaron una situación indicó haber dado aviso, mientras el 91,7% no lo hizo. Entre los hombres, el 7,8% informó el hecho y el 92,2% no lo hizo. Las principales razones de las mujeres para no denunciar fueron no saber a quién acusar o no conocer al agresor, con 36,3%; no saber que estas situaciones podían denunciarse, con 24,9%; no confiar en las autoridades, con 21,2%; y sentir miedo, con 6,5%.
El informe registra además que el reconocimiento social del fenómeno es amplio. El 99% de las personas encuestadas consideró que los actos de acoso sexual en el espacio y el transporte público deberían ser sancionados, frente al 1% que respondió negativamente. Entre las mujeres, las opciones de sanción más mencionadas fueron la multa, con 71,6%; los programas de reeducación o sensibilización, con 68,4%; la cárcel o pena privativa de la libertad, con 62,2%; y la sanción social, con 59%.
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Al analizar las situaciones presenciadas, el 40,2% de las mujeres manifestó haber intervenido o reaccionado, frente al 34,7% de los hombres y al 50% de las personas de otras identidades de género. Entre las respuestas consideradas ante un episodio, las mujeres señalaron principalmente buscar ayuda de una autoridad u otras personas, con 59%; acompañar a la víctima mientras llega la autoridad, con 47,6%; consolarla o tranquilizarla, con 45%; e identificar al agresor, con 43,8%.
En sus conclusiones, la Veeduría Distrital señala: “El acoso sexual callejero configura una experiencia urbana profundamente desigual entre mujeres y hombres”. El documento recoge que las principales diferencias se expresan en la percepción de seguridad, el temor y la experiencia directa de estas conductas. También establece que el 51,6% de las mujeres declaró haber vivido al menos una situación durante los últimos 12 meses y plantea fortalecer de manera articulada las acciones de prevención, atención y protección.
El estudio también identifica un problema de registro institucional. La Veeduría concluye que el desconocimiento de las rutas y la desconfianza inciden en el bajo nivel de denuncia y recomienda articular canales como la Línea Púrpura, la Línea 123 y el Código de Emergencia de TransMilenio, además de divulgar las rutas disponibles y publicar periódicamente cifras sobre los reportes.
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Finalmente, el informe señala que persiste la naturalización cultural del acoso sexual callejero pese a su amplio reconocimiento normativo. La Veeduría plantea, entre sus recomendaciones, fortalecer las acciones pedagógicas, la transformación cultural, la formación de servidores públicos, los mecanismos de denuncia y las medidas de prevención dirigidas a las distintas poblaciones.
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