Una familia de cuatro personas puede consumir hasta 20.000 botellas de agua al mes en actividades cotidianas, según cálculos de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR).
Ante la inminencia del fenómeno de El Niño, la entidad advierte que es urgente que la ciudadanía conozca y reduzca su huella hídrica a través de acciones diarias de ahorro y uso eficiente del recurso. El llamado llega en medio de un contexto climático adverso, donde la amenaza de sequía exige redoblar esfuerzos individuales y colectivos para garantizar el acceso y la calidad del agua.
El fenómeno de El Niño, que ya comienza a evidenciarse en el territorio nacional, incrementa la presión sobre las fuentes hídricas de ríos, quebradas, lagos y embalses. Por ello, la CAR intensifica su Ruta de Preparación Climática, una iniciativa orientada a cambiar los hábitos de consumo y orientar a las comunidades sobre cómo aprovechar el agua de manera eficiente en periodos de variabilidad climática.
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Las estrategias incluyen actividades pedagógicas y campañas para dimensionar el impacto que cada hogar, empresa o sector productivo genera sobre la disponibilidad de agua.
¿Qué es la huella hídrica y cómo incide en el consumo familiar?
La huella hídrica es el indicador que mide el volumen de agua utilizado para sostener actividades diarias, tanto a nivel doméstico como empresarial e industrial. Según la CAR, una familia promedio de cuatro integrantes puede generar una huella mensual de aproximadamente 12 metros cúbicos, lo que equivale al consumo de 20.000 botellas de 600 mililitros cada mes.
Este indicador se descompone en huella azul (agua dulce de fuentes superficiales o subterráneas), verde (agua lluvia aprovechada por vegetación y suelos) y gris (agua utilizada para diluir o tratar la contaminación generada por detergentes, productos químicos o residuos). Comprender estas categorías permite identificar el impacto real de cada acción cotidiana, desde cocinar y bañarse, hasta lavar ropa o limpiar el hogar.
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“Para nosotros es fundamental que las personas reconozcan el impacto y la responsabilidad que tienen frente a los recursos naturales, y que comprendan qué significa realmente la huella hídrica; no solo las empresas o las grandes industrias generan efectos sobre el recurso hídrico”, señaló Nidia Riaño, subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR.
Acciones cotidianas para reducir el consumo de agua
La CAR y el Acueducto de Bogotá recomiendan un conjunto de medidas para reducir la huella hídrica familiar. Entre las principales figuran: tomar duchas de máximo cinco minutos, recolectar el agua fría mientras sale la caliente para otros usos, cerrar el grifo al cepillarse los dientes o afeitarse, utilizar la lavadora solo con cargas completas, y enjabonar los platos en un recipiente en vez de mantener el grifo abierto.
Otras prácticas recomendadas incluyen reutilizar el agua del segundo enjuague de la lavadora para limpiar pisos o regar plantas, y recoger el agua de la ducha mientras alcanza la temperatura adecuada para emplearla en labores de aseo. También se sugiere regar jardines en las primeras horas de la mañana o al final de la tarde, minimizando así la evaporación por exposición solar.
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La entidad recalcó la importancia de revisar fugas en tuberías, llaves y duchas, y evitar el lavado de vehículos o fachadas con mangueras a chorro abierto, optando por el uso de baldes. Además, invitó a reportar abusos o desperdicios a la línea 116 de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá.
Impacto de la gestión inadecuada y sanciones recientes
La presión sobre los recursos hídricos no solo proviene del consumo doméstico. Entre enero y julio de este año, la CAR impuso más de 800 procesos sancionatorios por afectaciones al recurso agua, especialmente por captaciones ilegales, contaminación por vertimientos, ocupación y desviación de cauce. De estos, un 30% (240 procesos) corresponde a captaciones sin concesión, vertimientos ilegales y ocupación de rondas, entre otras irregularidades.
El subdirector de Autoridad Ambiental de la CAR, Bryan Martínez, advirtió que “cualquier acción que atente contra los recursos agua y flora comprometen la seguridad hídrica en el territorio, sobre todo en momentos en que las agencias climáticas dan cuenta de un fenómeno de El Niño de gran intensidad”.
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Igualmente, señaló que la destrucción de coberturas vegetales agrava el riesgo para las zonas de recarga hídrica, acuíferos y cuencas, especialmente en el centro y norte de la Sabana de Bogotá, donde se concentra la mayoría de expedientes por incumplimientos normativos.
El funcionario reiteró que la autoridad ambiental no cederá en la aplicación de sanciones y multas, ya que la protección del agua es una responsabilidad compartida entre autoridades, sectores productivos y la comunidad.
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