Vivir más años no necesariamente significa vivir mejor y cada vez son más las personas que tienen preguntas sobre la longevidad, especialmente entre los que quieren alcanzar una edad avanzada, ya que buscan cuáles son los hábitos que permiten conservar una buena calidad de vida durante el mayor tiempo posible.
Una de las respuestas más llamativas proviene del investigador estadounidense Dan Buettner, quien junto con un equipo de National Geographic estudió algunas de las regiones del mundo donde las personas alcanzan edades excepcionalmente altas.
Son conocidas como las Zonas Azules y se caracterizan por la presencia de personas que llegan a los 100 años o más.
Entre los territorios identificados se encuentran la península de Nicoya, en Costa Rica; Loma Linda, en California; Icaria, en Grecia; Cerdeña, en Italia, y Okinawa, en Japón. Aunque sus culturas, alimentación y condiciones geográficas son diferentes, existen ciertos patrones de vida que se repiten.
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Uno de ellos llamó especialmente la atención de Buettner: la actividad física forma parte de la vida cotidiana y no necesariamente de una rutina de gimnasio.
Buettner ha insistido en que las personas de estas regiones no necesariamente realizan entrenamientos convencionales como parte de sus actividades diarias. En cambio, permanecen activas mediante desplazamientos, labores cotidianas y caminatas.
Así lo explicó el investigador en una publicación realizada en su cuenta de Instagram, en la que cuestionó la idea de que para mantenerse saludable sea indispensable acudir regularmente a un gimnasio.
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“Quiero hablarte sobre el ejercicio. Sé que nos han hecho creer que el yoga, el Pilates, el CrossFit y la membresía en un gimnasio son la clave para tener un cuerpo más saludable. Pero en las Zonas Azules, donde la gente vive unos 10 años más, nunca van al gimnasio. ¿Qué hacen entonces? Caminan. Probablemente caminan unas dos horas al día, repartidas a lo largo del día, pero ese parece ser el ejercicio antiinflamatorio que les da energía hasta los 50, 60, 70, 80, 90 e incluso hasta los 100 años. Así que, en mi opinión, el ejercicio número uno para la longevidad es caminar”, indicó el experto.
La observación de Buettner pone el foco en un concepto conocido como actividad física incorporada a la rutina diaria. Es decir, no necesariamente se trata de reservar una hora específica para hacer ejercicio, sino de mantenerse en movimiento durante diferentes momentos del día.
Caminar para hacer diligencias, desplazarse por el vecindario, subir y bajar pendientes o realizar actividades domésticas son algunos ejemplos de movimientos que pueden acumularse a lo largo de una jornada.
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¿Por qué caminar puede ser beneficioso para el organismo?
La caminata es una actividad de bajo impacto que puede adaptarse a diferentes edades y condiciones físicas. Cuando se realiza con regularidad, contribuye al movimiento de grandes grupos musculares y favorece el gasto energético.
Además, la actividad física habitual está relacionada con beneficios para la salud cardiovascular, el mantenimiento de un peso saludable y el fortalecimiento de músculos y huesos. También puede contribuir a reducir factores de riesgo asociados con enfermedades crónicas.
Por eso, el planteamiento de Buettner no necesariamente significa que hacer ejercicio estructurado sea perjudicial o innecesario. Su observación sobre las Zonas Azules apunta a que la actividad física cotidiana puede tener un papel importante en un estilo de vida asociado con una mayor longevidad.
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Las regiones estudiadas por Buettner tienen características particulares, pero comparten algunos comportamientos relacionados con el estilo de vida. La alimentación, las relaciones sociales, el propósito personal y la actividad física aparecen como elementos relevantes dentro de su investigación.
En estos lugares, el movimiento suele estar integrado en la vida cotidiana. Las personas no necesariamente separan el concepto de “hacer ejercicio” de sus actividades habituales, sino que permanecen activas como consecuencia de la manera en que viven.
Este punto resulta especialmente relevante en una época en la que muchas personas pasan buena parte del día sentadas frente a un computador, en el automóvil o frente a diferentes dispositivos electrónicos.
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La propuesta, entonces, no consiste únicamente en caminar durante una hora y permanecer inmóvil el resto del día. La idea es reducir el sedentarismo y buscar oportunidades para moverse con mayor frecuencia.
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