El dólar abrió este 19 de agosto en Colombia con una TRM de $3.098,79, su nivel oficial más bajo desde abril de 2019, y quedó a $98,79 de llegar a la barrera de los $3.000 tras una racha de fortalecimiento del peso que, según el análisis citado por Infobae Colombia, se explica por el encarecimiento del petróleo, una tasa de interés local del 12% y un crecimiento económico de 3,5% entre abril y junio.
En los primeros minutos de negociación, la divisa abrió en $3.070, es decir, $28,79 por debajo de la tasa representativa vigente para la jornada. A las 8:06 a. m. cotizaba en $3.059, con un promedio de $3.060,88 y operaciones por US$ 26,56 millones.
Unos minutos después a las 8:50 a. m. la divisa continuó con su tendencia a la baja y se cotizó en $3.057,59, según información publicada por el Banco de la República.
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La tasa oficial cayó $29,86 frente al martes 18 de agosto, cuando se ubicó en $3.128,65. Durante la sesión anterior, además, el mercado perforó el umbral de los $3.100 y confirmó una tendencia bajista que ya había llevado al peso desde la zona de $3.200 hasta niveles que reabrieron la discusión sobre un dólar en $3.000.
En la última semana, el dólar estadounidense experimentó un descenso del -1,66% y su variación interanual se sitúa en un significativo -19,06%.
En los últimos días, el tipo de cambio del dólar a peso colombiano ha mostrado una tendencia negativa, marcando un descenso continuo por un día. La volatilidad actual se sitúa en 12,58%, por debajo de la volatilidad de referencia de 13,83%, lo que sugiere una cierta estabilidad en el mercado cambiario.
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El mercado rompió el piso de los $3.100 y extendió la caída
De acuerdo con la Bolsa de Valores de Colombia, el martes 18 de agosto la moneda estadounidense alcanzó un precio mínimo de $3.093 y cerró con un promedio de $3.099,17. A lo largo de esa jornada, el promedio de negociación fue de $3.104, una baja de 24 pesos frente a la apertura.
Así mismo, el mercado abrió unos $18 por debajo de la tasa del día y que, en un mes, el peso colombiano se fortaleció más de 4%. En la comparación interanual, la ganancia frente a la moneda estadounidense ronda el 23%.
Por qué está bajando el dólar en Colombia. Esta situación combina factores externos e internos: el alza del crudo por la tensión entre Estados Unidos e Irán y el bloqueo del paso marítimo de Ormuz elevó el barril de referencia para Colombia hasta cerca de US$ 91, y eso impulsa el ingreso de divisas en un país cuya principal exportación es el petróleo.
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A ese factor se suman dos señales locales. Guardar recursos en pesos sigue ofreciendo un rendimiento alto porque la tasa del banco central permanece en 12%, por encima de la estadounidense, y la economía colombiana creció 3,5% entre abril y junio, por encima de lo que esperaba el mercado.
El nuevo nivel del dólar favorece a viajeros e importadores y presiona a exportadores y receptores de remesas
El descenso del tipo de cambio tiene efectos desiguales en la economía cotidiana. Según el análisis hecho por la docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de San Buenaventura, sede Bogotá Claudia Ximena Flórez, ganan quienes viajan, importan o pagan servicios digitales, mientras pierden los cafeteros, los floricultores y las familias que reciben remesas del exterior.
La diferencia entre la tasa oficial y el mercado minorista ya mostraba esa distorsión. En casas de cambio, el billete se vendía alrededor de $3.381, unos $280 por encima de la TRM.
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La académica explicó que la ruptura del piso de $3.100 deja el camino abierto hacia niveles más bajos. El mismo análisis señala que solo un rebote por encima de $3.145 devolvería la cotización al rango anterior.
“¿Qué puede pasar hoy? Perdido el piso de los $3.100, el camino hacia abajo queda despejado y ya se habla de los $3.000″, expresó la docente.
Flórez también identificó un contrapeso: el banco central compra unos US$ 400 millones mensuales para aumentar sus reservas. Ese flujo actúa como límite parcial a la apreciación del peso.
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“Solo un rebote por encima de $3.145 devolvería la cotización al rango anterior. El contrapeso lo pone el propio banco central, que compra unos US$400 millones mensuales para engordar sus reservas”, agregó.
En el horizonte inmediato, el foco no está solo en la rueda diaria sino en el calendario económico y fiscal. La reconstrucción tras el sismo del 10 de agosto obliga a un mayor gasto público en un momento en que el Gobierno había prometido austeridad, mientras el mercado seguirá de cerca la cumbre de banqueros centrales del 27 al 29 de agosto y la reunión del emisor prevista para el 31.
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