El presidente Abelardo de la Espriella puso en marcha la sede presidencial de Barranquilla y comenzó a ejercer desde allí parte de su Gobierno desde el lunes 17 de agosto a las 7:00 p. m., en medio de la atención oficial al terremoto de magnitud 7,4 del lunes 10 de agosto y con un esquema administrativo que busca operar fuera de Bogotá.
El edificio, ubicado en el Batallón Paraíso del sector de Riomar, fue acondicionado para albergar el despacho del jefe de Estado y ya está habilitado para actividades oficiales.
El complejo, situado dentro de un predio militar de 51 hectáreas, incluye una residencia de estilo neoclásico republicano con columnas blancas y símbolos institucionales. La estructura incorpora un refugio subterráneo destinado a la coordinación de estrategias contra el narcotráfico y el crimen organizado, según ha detallado el propio presidente.
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La inauguración de esta sede presidencial se produce tras varias semanas de trabajos intensivos y un leve retraso respecto a la fecha prevista para el 7 de agosto, día de la posesión presidencial. Cerca de 200 trabajadores participaron en las obras, laborando hasta la medianoche para acelerar la entrega.
Detalles de la adecuación y participación regional
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, confirmó la finalización de las obras principales y precisó: “Ya está lista. Considero que el presidente puede utilizarla cuando lo requiera. Las obras principales ya concluyeron, aunque siempre habrá aspectos que se puedan mejorar, especialmente en temas de decoración”.
Verano añadió que la casa está habilitada y disponible para el mandatario, aunque reconoció que “el presidente ha estado muy concentrado en la atención de la emergencia por el terremoto, una situación compleja y difícil que le ha demandado todo su tiempo, por lo que aún no ha podido dedicarse plenamente a otros asuntos de despacho”.
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La gobernación del Atlántico lideró la coordinación de las obras, aportando recursos propios y sumando contribuciones del sector privado. Entre los donantes se destaca la empresa Tecnoglass, que colaboró en la financiación de la adecuación.
Inversión, financiamiento y transparencia
El costo total de las adecuaciones rondó los 2.000 millones de pesos, según detalló la gobernación. El mobiliario, por su parte, supuso una inversión adicional de unos 700 millones de pesos.
Sobre este último rubro, el presidente Abelardo de la Espriella sostuvo: “Lo estoy poniendo yo de mi propia plata” y anticipó la publicación de las facturas como comprobante de una donación personal al Estado. Hasta el momento, esos documentos no han sido divulgados.
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El edificio pertenece a la gobernación del Atlántico y las obras incluyeron la renovación de oficinas, salas de reuniones, redes eléctricas, áreas de seguridad y espacios para operaciones logísticas y personal de protección presidencial.
Primeras actividades oficiales y contexto de emergencia
El presidente De La Espriella eligió la nueva sede presidencial en Barranquilla para realizar su primera alocución tras el devastador terremoto en la mañana del lunes 10 de agosto.
Desde este espacio, el mandatario detalló el balance de las acciones del Gobierno Nacional frente a la emergencia y expuso las medidas clave para la recuperación de las zonas afectadas.
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En su intervención, el presidente confirmó que se mantiene la declaratoria de emergencia económica y defendió la puesta en marcha del Fondo Milagro y el Plan Milagro de Reconstrucción. Además, subrayó su compromiso de liderar personalmente la atención a los damnificados.
“El país no se gobierna a la distancia”, sentenció el jefe de Estado, al compartir su mensaje desde la flamante sede del Batallón Paraíso.
El inicio de actividades en la casa presidencial de Barranquilla marca el despliegue de un esquema de sedes alternas para el Gobierno Nacional. Junto a este inmueble, la operación oficial contempla la Casa Catinchi y el edificio de la Aduana para reuniones y labores ministeriales durante las estancias del Ejecutivo en la ciudad.
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