Las consecuencias del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el lunes al departamento del Chocó dejó al municipio de Bajo Baudó en una situación de alta vulnerabilidad.
A los daños causados por el movimiento telúrico, la población tuvo que enfrentar un ventarrón, lluvias intensas y la marea más alta del año, agravando el impacto en la región.
Veintinueve municipios del Chocó han sido identificados por la Gobernación como afectados por el sismo, pero el caso de Bajo Baudó es paradigmático por la suma de desastres encadenados.
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La comunidad enfrenta ahora la destrucción de viviendas, el cierre de escuelas y la parálisis de los servicios de salud, según lo describió el alcalde Faustino Murillo.
El sismo y los eventos climáticos posteriores dejaron a los habitantes de Bajo Baudó en una situación precaria: casas sin techo, infraestructuras escolares inhabilitadas y el centro de salud local con graves daños. Los servicios básicos, incluidos electricidad y acceso a agua potable, presentan interrupciones que dificultan la vida cotidiana y la atención de los damnificados.
Ayuda humanitaria estancada y reclamo de acceso directo
El alcalde Murillo expresó a Noticias RCN su preocupación: “Nuestra población toda fue afectada íntegramente, desde Cuevita hasta Orpúa, incluyendo comunidades indígenas y niños”. Esta declaración pone en perspectiva la magnitud de la emergencia y la dispersión geográfica de los afectados.
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De acuerdo con el relato del mandatario, las ayudas humanitarias hasta el momento se han concentrado en la capital departamental, Quibdó, sin llegar al municipio de Bajo Baudó. “Nos preocupa porque desde Quibdó es mucho más difícil que lleguen al territorio. Tenemos aeropuerto y puerto, lo que facilitaría el ingreso directo de helicópteros, aviones y barcos”, reclamó Murillo.
En Bajo Baudó, la expectativa de recibir ayuda se combina con la urgencia por la falta de insumos básicos y el temor a nuevas afectaciones. La coordinación de las donaciones, advirtió el alcalde, debe hacerse en conjunto con la alcaldía, la personería y el equipo de gestión del riesgo para asegurar que los recursos lleguen realmente a quienes más lo necesitan.
Prioridades: materiales de reconstrucción y atención médica
Entre las necesidades inmediatas, Murillo enfatizó la falta de “techos, zinc, varillas, colchonetas, carpas, tanques de agua, combustible y materiales de construcción”. A esto se suma la urgencia de restablecer el servicio eléctrico y reparar muelles y embarcaderos, clave para la movilidad y el abastecimiento de la zona.
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Más de diez escuelas han resultado afectadas, según el alcalde, y los niños permanecen sin clases por disposición de la Secretaría de Educación. La infraestructura de salud tampoco escapa a la emergencia: “Todos los puestos de salud en los corregimientos están averiados”, subrayó Murillo, quien pidió una respuesta inmediata por parte del Gobierno Nacional y Departamental.
Miles de familias chocoanas esperan que la ayuda se materialice con rapidez para enfrentar la emergencia y comenzar el proceso de reconstrucción. El llamado de Bajo Baudó refleja la urgencia de una respuesta coordinada y efectiva que priorice a las comunidades más aisladas y vulnerables.
Balance en el departamento del Chocó
El saldo más reciente de la emergencia en Chocó revela que 43.858 personas han resultado afectadas tras el sismo del 10 de agosto, según la Gobernación departamental. Este balance, actualizado en la tarde del 17 de agosto, detalla una situación que sigue demandando atención y coordinación en todo el territorio.
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Entre los más afectados se encuentran 25.547 damnificados, agrupados en 12.317 familias, además de otras 8.820 familias que han sufrido daños parciales. El evento sísmico, junto con sus réplicas, ha dejado 13 fallecidos y 310 heridos. El reporte oficial aclara que no hay personas desaparecidas actualmente.
En respuesta, los equipos de socorro y voluntarios se han movilizado en los 29 municipios impactados. La Gobernación ha destacado el rol de los jóvenes voluntarios, quienes han gestionado la recepción y distribución de las ayudas provenientes de diferentes regiones.
La gobernadora Nubia Carolina Córdoba-Curi destacó que estos grupos han sido pieza clave en la descarga de camiones con suministros, recalcando la organización y entrega de estos equipos.
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La infraestructura también refleja la magnitud del desastre: 3.138 viviendas han quedado totalmente destruidas y 19.186 presentan daños de diversa gravedad. Además, el informe menciona afectaciones en 267 instituciones educativas y 10 puentes vehiculares, lo que complica aún más el acceso y la movilidad en zonas críticas.
El departamento de Chocó enfrenta un reto logístico y social. Las autoridades continúan evaluando daños y priorizando la atención a los damnificados. El flujo constante de camiones con ayudas evidencia la solidaridad nacional, que según la gobernadora, ha llegado “por el buen corazón y la solidaridad de todo el pueblo colombiano”.
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