Tras el terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar (Chocó), que ocurrió el 10 de agosto de 2026 y dejó cientos de muertos, miles de heridos y graves daños materiales en Colombia, la atención en salud mental entrará en una fase de despliegue más intenso una vez se consoliden las rutas de intervención y la respuesta a las urgencias que comprometen la vida de las víctimas.
En la primera semana posterior a la tragedia, ya se habilitaron líneas de atención virtual para crisis puntuales en ciudades como Cali, Pereira y Manizales. Esa red comenzó a operar mientras persisten dificultades de conexión en Chocó, en particular en Quibdó.
Ante este panorama se pronunció Milton Murillo, médico psiquiatra, psicoanalista y docente de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario, que explicó que la atención de desastres sigue un orden de prioridades. Según detalló a partir de información de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, primero se atienden las necesidades básicas, las heridas que pueden comprometer la vida y el rescate de personas atrapadas entre escombros.
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Ese esquema no implica que la salud mental quede suspendida desde el inicio, pues el experto aseguró que la intervención comenzó con herramientas remotas y que el trabajo más fuerte de los profesionales del área empieza una semana después, cuando baja la presión de la emergencia física inmediata y aparecen con más claridad las secuelas emocionales.
El especialista indicó que aunque hay atención en marcha, su despliegue en terreno depende de una coordinación institucional que todavía se está ajustando. Mientras tanto, la asistencia se concentra en líneas virtuales y en la organización de equipos para identificar necesidades directas en las zonas afectadas.
El despliegue en campo espera coordinación con el Ministerio de Salud
De acuerdo con Murillo, hay esfuerzos coordinados entre distintas instituciones liderados por la Asociación Colombiana de Psiquiatría, junto con universidades y sociedades científicas. Mencionó entre ellas a la Universidad Javeriana, la Universidad del Rosario, la Sociedad Psicoanalítica Freudiana de Colombia y la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis.
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Parte de esos equipos ya se desplazó a terreno. El psiquiatra indicó que profesionales de la Universidad Javeriana y grupos voluntarios de psiquiatras y psicólogos llegaron a diferentes ciudades para relevar de primera mano las necesidades de la población afectada.
“Estas personas, cuando hacen presencia en campo, nos van a permitir identificar de primera mano las necesidades que existen”, explicó.
Del mismo modo, Murillo afirmó que los organismos correspondientes están trabajando para no dejar de lado este aspecto tan importante de la salud: “Estamos esperando que el Ministerio de Salud solucione algunos de sus impases de el empalme que debió haberse realizado y que se está realizando, porque no podemos actuar de manera descoordinada. La atención en salud mental debe tener unas rutas. Mientras eso se logra, y esperamos que se logre, estamos trabajando coordinadamente con instituciones de salud y profesionales de la salud mental en las principales ciudades Cali, Pereira, Manizales y Quibdó”.
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Una vez se complete esa articulación, agregó, comenzará la atención en campo y la atención virtual gratuita para todas las personas que la necesiten. El especialista insistió en que los canales de información sobre esa oferta se difunden en las redes sociales de la Asociación Colombiana de Psiquiatría.
Sensaciones normales tras un terremoto
Murillo describió como esperables en estos días alteraciones en el patrón de sueño, ansiedad, angustia y reexperimentación de la escena traumática, incluida la sensación de que sigue temblando. También mencionó trastornos del equilibrio y reacciones de ajuste que, con el paso del tiempo, pueden empezar a ceder.
Algunos de los internautas reaccionaron al video publicado en X: “Doctor Milton, estoy en Cali, en la Notaría tuvimos dos fallecidos a causa del terremoto, la Alcaldía a través de su Secretaría de Bienestar Social envió a una psicóloga quien ya tuvo una primera sesión con algunos de los trabajadores, fue sumamente oportuna la intervención”.
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