El Ministerio de Transporte confirmó a través de redes sociales que ya hay paso vehicular para llegar al municipio de San José del Palmar, Chocó, con la reapertura parcial de la vía de acceso.
El municipio, epicentro del terremoto de magnitud 7,4 que se registró el lunes 10 de agosto de 2026 en horas de la mañana, estaba incomunicado luego de que porciones de tierra y derrumbes afectaran gravemente las vías.
Según el reporte oficial, se habilitó el paso a un carril mientras continúan las labores de recuperación total del corredor vial, tras una intervención con maquinaria coordinada por el Instituto Nacional de Vías (Invías).
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Las autoridades destacaron que la reapertura fue posible gracias al trabajo conjunto entre equipos técnicos y operativos desplegados en la zona.
Aún así, el Invías mantiene maquinaria y personal en la zona, con el objetivo de restituir el tránsito normal en el menor tiempo posible. El Ministerio reiteró a la ciudadanía que los trabajos continuarán hasta lograr la recuperación plena del corredor vial.
ONU refuerza su presencia en San José del Palmar tras el terremoto: priorizan alimentos, alojamiento y agua potable
Desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se anunció el despliegue de una misión humanitaria en el municipio chocoano, con el objetivo de identificar las necesidades urgentes de la población tras el terremoto.
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La organización internacional reforzará su presencia en las zonas más golpeadas, con saldos fatales y de daños en infraestructura. La misión estará integrada por representantes de distintas agencias humanitarias que evaluarán en terreno las prioridades en alimentación, alojamiento, salud, acceso a agua potable y distribución de kits de higiene.
Chiara Capozio, jefa de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha) en Colombia, explicó que el equipo trabaja en coordinación con las autoridades nacionales para determinar dónde se requiere mayor apoyo.
“La solicitud de asistencia internacional presentada por Colombia incluyó cuatro áreas principales: seguridad alimentaria, albergues, salud y kits de higiene”, afirmó Capozio en diálogo con Blu Radio.
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Las labores de búsqueda y rescate continúan en las áreas más afectadas, mientras que cientos de familias han debido buscar refugio ante la magnitud de los daños. “Entre las necesidades más urgentes están el acceso a agua potable, alimentos, alojamiento, atención sanitaria, artículos para el hogar y elementos de higiene”, sostuvo Jens Laerke, portavoz de Ocha.
Las réplicas, incluida una de magnitud 4,8, han incrementado la preocupación en las comunidades locales y dificultan la recuperación.
María José Torres Macho, coordinadora residente de la ONU en Colombia, advirtió que el impacto de la emergencia supera las estimaciones iniciales y que los balances continúan ajustándose a medida que se recopila información de zonas rurales y apartadas, especialmente en la costa Pacífica. Uno de los principales desafíos es el acceso y la comunicación en los territorios más aislados, donde la consolidación de datos avanza con lentitud.
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La respuesta estatal se ha complementado con la llegada de cooperación internacional. Estados Unidos movilizó equipos técnicos de búsqueda y rescate procedentes de Virginia y California, mientras que Perú, Ecuador y El Salvador enviaron rescatistas, especialistas, perros de búsqueda y suministros humanitarios.
En medio de todo, la Cancillería de Colombia instaló un puesto de mando para coordinar las ofertas de ayuda, que hasta el momento superan los 1.300 millones de dólares entre créditos de emergencia, asistencia técnica y recursos no reembolsables.
La ayuda financiera incluye líneas de crédito del Grupo BID por hasta 300 millones de dólares, una donación del Banco Mundial de 200.000 dólares para evaluar daños, y una contribución de la CAF de 500.000 dólares para atender necesidades humanitarias. Además, la ONU habilitó un recurso de cinco millones de dólares del Fondo Central de Emergencia para responder a los efectos del terremoto.
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La organización internacional mantiene contacto permanente con la Cancillería y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), y participa en el puesto de mando unificado nacional.
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