En el aniversario número 27 del asesinato de Jaime Garzón Forero, la familia del periodista y humorista colombiano continúa exigiendo justicia y esclarecimiento total del caso, una demanda que se mantiene vigente ante la persistencia de la impunidad y los vacíos en la investigación oficial.
La conmemoración se realizó en el mismo lugar donde Garzón fue asesinado el 13 de agosto de 1999, cerca de Corferias, en Bogotá, y reunió a familiares, amigos y ciudadanos que reconocen su legado como defensor de los derechos humanos y la paz.
Una herida abierta: el caso sigue sin resolverse
El abogado Sebastián Escobar Uribe, representante legal de la familia Garzón, reiteró que “la impunidad sigue siendo una constante en este caso”.
Aunque la justicia colombiana profirió sentencias relevantes, como la condena contra el exsubdirector del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) José Miguel Narváez, por ser determinador del crimen, y se estableció la conexión con el jefe paramilitar Carlos Castaño Gil, aún existen múltiples líneas de investigación sin agotar.
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“Quedaron muchas pistas sin resolver”, declaró Escobar, y subrayó que las decisiones judiciales no han abarcado la totalidad de los implicados.
El jurista también mencionó que varios sospechosos, como el general Jorge Enrique Mora, fallecieron antes de rendir cuentas ante los tribunales. “Personas que han fallecido durante estos años y que no tuvieron que responder ante la justicia”, indicó Escobar, en declaraciones recogidas en la conmemoración.
El Estado colombiano, señalado como responsable
Según el análisis de la defensa, tras casi tres décadas se comprobó que el asesinato de Jaime Garzón fue resultado de una acción coordinada entre grupos paramilitares y agentes del Estado colombiano, motivada por su labor en defensa de la paz y los derechos humanos.
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El abogado Escobar afirmó que el crimen “provino desde las más altas esferas del Estado colombiano y lo mataron por la única razón de que era un gran defensor de derechos humanos y una persona comprometida con la paz de este país”.
Organizaciones como el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (Cajar) sostienen, con base en archivos desclasificados del DAS entregados recientemente, que la investigación fue desviada de manera deliberada para obstruir la verdad. Los documentos, entregados por la Presidencia en julio de 2026, evidencian que testimonios clave fueron falseados y que hubo una intención sistemática de mantener la impunidad.
Procesos judiciales estancados y nuevas revelaciones
En la actualidad el coronel en retiro Jorge Eliécer Plazas Acevedo, exdirector de inteligencia del Ejército Nacional, enfrenta un proceso penal como presunto responsable de recolectar y entregar información sobre los movimientos de Garzón a los sicarios. Además, el general retirado Mauricio Santoyo también fue vinculado a la causa. La Fiscalía sostiene que la información aportada por funcionarios estatales fue decisiva para la ejecución del crimen.
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Por otra parte, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), creada tras el Acuerdo de Paz de 2016, recibió desde 2019 los dos procesos penales abiertos por el homicidio de Garzón, aunque hasta el momento no ha dictado sentencia en ninguno de ellos. El exsubdirector del DAS, Narváez, fue excluido de la JEP en 2022 por no aportar verdad plena y permanece condenado en la justicia ordinaria.
En su momento, el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso, durante una audiencia ante la JEP en 2023, reconoció que la orden de asesinar a Garzón se originó en altos mandos militares y que la información utilizada provino de organismos estatales. Mancuso agregó que los detalles para ejecutar el crimen fueron entregados por Narváez y por áreas de inteligencia militar.
Reconocimiento internacional y exigencia de verdad
En junio de 2025, el Estado colombiano reconoció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) su responsabilidad internacional en el asesinato del periodista, admitiendo que el crimen se cometió con “aquiescencia de agentes del Estado”. Como parte de este proceso, el Gobierno procedió a la desclasificación de archivos del DAS relacionados con el caso, cumpliendo una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
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Gloria Cecilia Hernández Krog, compañera sentimental de Garzón, y su hermana Marisol Garzón, insisten en que el montaje judicial que buscó presentar al periodista como guerrillero fue parte integral del crimen. “Seguimos buscando justicia en un país donde la justicia pareciera que no existe, pero tenemos la confianza de que tiene que llegar”, manifestó Marisol al medio Minuto60.
El legado de Jaime Garzón, presente en la memoria colectiva
Jaime Garzón Forero, nacido en Bogotá en 1960, fue abogado, periodista, humorista y mediador en procesos de liberación de secuestrados. Su labor como gestor de paz, así como su capacidad para utilizar el humor como herramienta de denuncia y pedagogía, lo convirtieron en una figura esencial de la vida pública colombiana. Programas como Zoociedad y ¡Quac! consolidaron su estilo crítico y su influencia entre generaciones posteriores.
El Centro Nacional de Memoria Histórica resume la vigencia de su mensaje en una frase: “La memoria de Jaime Garzón no solo persiste, sino que sigue interpelando al país”. Su historia demuestra que la risa y la pregunta directa pueden ser formas poderosas de resistencia y memoria.
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Hoy, 27 años después, la familia Garzón y organizaciones sociales insisten en que queda pendiente la identificación y sanción de todos los implicados en el crimen. El expediente permanece abierto tanto en instancias judiciales nacionales como internacionales, y el reclamo de justicia se mantiene como una demanda irrenunciable de la sociedad colombiana.
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