Una brigada de sonidistas se incorporó a la emergencia provocada por el terremoto que golpeó con fuerza al occidente de Colombia, evento que tuvo una magnitud de 7,4 y su epicentro en Chocó. Los expertos se sumaron a la búsqueda con el objetivo de detectar señales mínimas de posible vida bajo los escombros y orientar a los equipos de rescate sobre su origen.
“Nuestros micrófonos captan lo que el oído humano no puede”, explicó Nathaly Espitia a La FM, al describir la labor de escucha especializada capaz de identificar desde roces sobre cemento hasta vibraciones en metal.
La iniciativa, activada por profesionales de la radio, el pódcast y la producción audiovisual, utiliza sus propios equipos para apoyar la localización de personas atrapadas y cuerpos, en coordinación con bomberos, la Armada, el Ejército u otros responsables de operaciones de rescate.
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La necesidad de apoyo se modificó a medida que avanzaron las operaciones: en Cali, la brigada informó que no se requieren más voluntarios, mientras que en Pereira se conforma un nuevo grupo y continúan las búsquedas de sonidistas en Chocó y Buenaventura.
Esta redistribución de recursos responde a la detección de nuevas zonas críticas tras el sismo. El equipo no sustituye a los rescatistas, sino que actúa como apoyo técnico, operando siempre bajo la estructura oficial y en conjunto con los equipos ya desplegados.
El valor de los dispositivos utilizados por la brigada no reside solo en amplificar sonidos, sino en su capacidad de discriminarlos. Espitia detalló que los micrófonos unidireccionales permiten ubicar la procedencia de ruidos apenas perceptibles, incluso cuando se trata de señales débiles producidas por personas atrapadas.
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La experiencia acumulada por los especialistas es fundamental para distinguir entre interferencias, ruidos ambientales y señales reales provenientes de los escombros. Los equipos empleados incluyen grabadoras de campo y audífonos profesionales, capaces de captar golpes, raspaduras o vibraciones bajo estructuras colapsadas.
Así, los especialistas emplean sus equipos para amplificar y diferenciar ruidos, colaborando estrechamente con los rescatistas oficiales en la localización de víctimas. Este método ha demostrado ser especialmente útil en horarios nocturnos, cuando el ambiente es menos ruidoso y las probabilidades de identificar señales de vida aumentan considerablemente.
La eficacia del trabajo depende de las condiciones acústicas del entorno. Espitia explicó que las tareas de escucha especializada son más eficaces de noche, cuando disminuyen el tráfico y el ruido urbano: “Cali es una ciudad muy ruidosa. El tráfico nos juega en contra y hasta los pájaros cuando amanece nos juegan en contra. Por eso identificamos que nuestra labor es en las noches”.
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Esta situación introduce una limitación: aunque la tecnología permita captar señales mínimas, el bullicio diurno puede anular esa ventaja y dificultar la localización precisa de sobrevivientes.
Origen inmediato de la brigada y necesidades técnicas
La brigada se activó pocas horas después del sismo, luego de que varios de sus integrantes también resultaran afectados por el desastre. Espitia relató que la primera reacción fue personal y barrial antes de transformarse en apoyo organizado para otras zonas.
El colectivo surgió de personas que atravesaban la misma crisis y que luego pusieron su conocimiento técnico y sus herramientas al servicio de la búsqueda. En la actualidad, solicitan equipos técnicos como geófonos y cámaras de sondeo para sostener las operaciones fuera de Cali, extendiendo el llamado a todas las personas que dispongan de dispositivos útiles para la localización de víctimas.
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Llamado de los bomberos de Cali a la ciudadanía
El Cuerpo de Bomberos de Cali pidió colaboración para garantizar la seguridad y la eficacia de los operativos de rescate. En un mensaje a la población, solicitaron respetar las vallas de seguridad y permitir el acceso solo a personas autorizadas.
Insistieron en la necesidad de mantener un silencio absoluto durante las búsquedas, ya que la localización de sobrevivientes depende de la capacidad de captar ruidos muy débiles.
El cuerpo de bomberos indicó que la ciudad sigue dentro de la “ventana dorada” de las primeras setenta y dos horas, cuando aún existe la posibilidad de encontrar personas con vida.
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Para ello, es imprescindible evitar ruidos en la escena y acatar todas las recomendaciones del personal a cargo, permitiendo así el trabajo coordinado de los rescatistas y la evacuación segura de los escombros.