La revelación de chats sobre el crimen de la joven María Camila Potosí, en Cali, expuesta por la Fiscalía General de la Nación en audiencias preliminares, detalló, según la investigación, cómo se habría planeado el crimen. La víctima tenía 21 años y cursaba el octavo mes de gestación de su hija, Alahia.
Los mensajes presentados en audiencia, según la investigación, incluyen búsquedas para aprender a manejar un arma, pedidos para “retener” a la víctima, consultas sobre cómo inmovilizarla, referencias al lugar donde ocultar el cuerpo y discusiones sobre el dinero pactado. La Fiscalía indicó que esas conversaciones también se conectan con la ejecución del homicidio el 16 de julio de 2026 y con maniobras posteriores para encubrir la evidencia.
Durante la audiencia, la Fiscalía presentó conversaciones extraídas de los teléfonos de Yulieth Cecilia Angulo Escobar, Nitzon Stiven Mondragón Cuero, Kevin Alexis López Orozco, Juan José Narváez Rodríguez y Edwin García Zuluaga. Según el ente acusador, esos chats evidencian la planeación y ejecución del feminicidio.
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La secuencia comenzó, de acuerdo con la investigación, el 24 de junio de 2026. Ese día, Angulo Escobar le preguntó a López Orozco: “¿Cuánto le cobra por enseñarle a manejar un arma?”.
Cómo empezó la presunta planeación del crimen
Dos días después, Angulo Escobar volvió a escribirle a López Orozco para preguntarle “si conoce a alguien que haga cositas malas”. También le dijo que necesitaba “retener una persona por un día. Es una mujer”.
López Orozco respondió: “Sí, obvio”. Más tarde, Angulo Escobar explicó el motivo que expuso en esos mensajes: “Le quiero meter ese susto porque por culpa de ella perdí mi bebé hace poco”.
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El 3 de julio, según la Fiscalía, la conversación ya incluía referencias a la desaparición del cuerpo. En audiencia se leyó que Angulo Escobar preguntó dónde la iban a meter y López contestó: “La metemos a esa invasión de Santa Helena”.
Los mensajes sobre la ejecución y el pago
La investigación también ubica en esa etapa consultas sobre cómo inmovilizar a la víctima. En uno de los mensajes, Angulo Escobar preguntó “si sabe con qué la puede dormir, porque necesita tenerla unas horitas y dormirla”.
Para el 9 de julio, los chats se centraron en la logística y el dinero acordado. López Orozco le explicó que necesitaban una foto de la víctima y conocer su ubicación, mientras Angulo Escobar respondió que “de un millón no pasa”.
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La Fiscalía sostuvo que esa suma, según la investigación, Angulo Escobar pretendía conseguirla con la venta de su motocicleta. El día del crimen, agregó el ente acusador, uno de los mensajes dejó la frase: “Lo hecho, hecho está”.
Los chats sobre la muerte y el ocultamiento del cuerpo
La Fiscalía también presentó conversaciones entre Angulo Escobar y una persona identificada como “SH”, al que la investigación señala como Nitzon Stiven Mondragón Cuero. En esos mensajes aparece una frase atribuida a ese contacto: “Vea, en esa casa se muere ella de una vez”.
Luego, Angulo Escobar escribió: “Con un golpe ella no se duerme”. La respuesta atribuida a “SH” fue: “Eso de un solo golpe no se muere, eso solo se ve en las películas”.
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Esos chats también incluyeron instrucciones para esconder el cadáver. En uno de ellos, “SH” escribió: “Compre unas sábanas negras o oscuras para envolverla en ella”.
La Fiscalía conectó ese mensaje con el hallazgo forense del cuerpo de María Camila Potosí. Durante la inspección técnica, indicó, el cadáver apareció envuelto en varias cobijas y sujeto con un cable de parabólica.
En otra conversación, “SH” pidió aumentar el pago pactado y escribió que “el contrato criminal es por cuatro millones”. Angulo respondió que “ya tiene los dos palos”, en alusión a una parte de ese dinero.
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La Fiscalía sostiene que, una vez llevaron a la víctima al inmueble donde ocurrieron los hechos, Mondragón Cuero la atacó con un arma cortopunzante hasta causarle la muerte. También afirma que allí le practicaron una cesárea artesanal para extraer a la bebé Alahia y que después intentaron ocultar rastros del crimen.
En allanamientos al inmueble, el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) encontró rastros biológicos que, según la Fiscalía, fueron corroborados mediante análisis de ADN y corresponden a Angulo Escobar. Hallazgos similares aparecieron en el vehículo con el que movilizaron el cuerpo.
Tras la captura de los cinco procesados, las autoridades ubicaron en una zona boscosa de Cali restos que podrían corresponder a la bebé Alahia. La localización fue posible, según la investigación, por la cooperación de García Zuluaga y el material sigue bajo análisis del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
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Mientras Medicina Legal verifica esos restos, los cinco acusados seguirán detenidos por orden judicial.