El avance de la investigación sobre el asesinato de María Camila Potosí, una joven embarazada de 21 años en el sur de Cali, continúa revelando detalles detrás del crimen. La captura de cinco personas y datos inéditos en la audiencia judicial han intensificado el reclamo social de justicia para la víctima y su familia.
El caso puso en evidencia el papel de Yulieth Cecilia Angulo Escobar, identificada por la Fiscalía como la supuesta autora intelectual del crimen.
Según la investigación, Angulo Escobar habría fingido su propio embarazo y engañado a su pareja con el propósito de apropiarse de la bebé que esperaba María Camila. La estrategia, de acuerdo con las autoridades, consistía en presentar a la recién nacida como hija legítima.
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Para materializar el plan, la señalada contactó a Kevin Alexis López Orozco, presunto miembro de la banda conocida como Los Santas. El organismo investigador detalló que Angulo Escobar le ofreció cuatro millones de pesos por ejecutar el asesinato. Este hombre asumió la coordinación logística, reclutó a los cómplices y asignó funciones específicas a cada uno de los involucrados.
Hasta el momento, la respuesta de las autoridades fue la captura de cinco personas implicadas directamente en la operación criminal. Entre ellas se incluye a la mujer señalada de idear el plan y a quienes habrían participado en distintas etapas del delito.
La audiencia de legalización y medida de aseguramiento arrojó un dato relevante: el monto prometido a los ejecutores jamás se entregó. Según las pesquisas, la supuesta autora intelectual no disponía del dinero pactado y habría engañado también a sus propios cómplices.
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Revelaciones de familiares y sospechas sobre Yulieth Angulo
Las primeras pistas relevantes surgieron de personas cercanas a Yulieth Angulo, principal sospechosa del crimen. Familiares y allegados aportaron detalles hasta entonces desconocidos, que las autoridades consideran ahora piezas fundamentales.
Carlos Rincón, pareja sentimental de Angulo, relató en el podcast Más allá del silencio de Rafael Poveda, que el 17 de julio —un día después de la desaparición— notó comportamientos inusuales en su compañera.
Según su testimonio, la noche previa, Angulo no volvió a casa, y al día siguiente él se preparaba para ir al gimnasio cuando comenzaron a circular imágenes donde ella aparecía junto a María Camila la última vez que se le vio con vida.
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Rincón recordó que Angulo decidió enfrentar sola a la familia de la víctima, mientras él permanecía ajeno a los hechos inmediatos. Solo tras la insistencia de su propia madre, que lo alertó de la gravedad del asunto, se dirigió a la casa de los Potosí.
Allí, según narró, los familiares de la joven desaparecida se negaron a dejar salir a Angulo y le exigieron revisar el teléfono de su pareja. Rincón aseguró: “Cuando revisé el celular, la conversación sospechosa ya estaba eliminada”. La situación generó más dudas, sobre todo por la referencia a un contacto cuyo nombre fue proporcionado por la familia de Camila, pero cuya charla en el móvil había desaparecido.
El mismo día, la Policía llegó al lugar para intentar esclarecer la situación. Los uniformados solicitaron la cédula de Angulo, pero ella alegó no tenerla en ese momento y se adelantó en moto para buscar el documento.
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Rincón relató que, al regresar, un sobrino suyo observó una actitud extraña: “La vieron lanzar algo hacia el solar trasero de la casa antes de volver a salir y mostrar la cédula”. Ese movimiento quedó en la memoria de los presentes y podría ser relevante para los investigadores.
La presión sobre Angulo aumentó tras su llegada a la estación de Policía junto a la familia de la víctima, donde fue interrogada sobre su paradero y sus últimas acciones. La secuencia de acontecimientos narrada por Rincón refuerza la sospecha sobre la implicación de Angulo y aporta elementos inéditos a la causa.