El 7 de agosto de 2026, cuando Abelardo de la Espriella asuma la Presidencia de Colombia, terminará el mandato de Gustavo Petro, quien quedará habilitado para recibir una pensión vitalicia de expresidente, un beneficio que la legislación colombiana equipara al 100% de la asignación mensual de los congresistas.
Ese valor se estima en alrededor de $51.000.000 mensuales si se mantiene la estructura salarial vigente, incluida la prima especial de servicios. Si ese componente fuera suspendido, la mesada rondaría los $34,7 millones.
Según la normativa, el beneficio está previsto en la Ley 53 de 1978 y en el Decreto 1833 de 2016. El Consejo de Estado lo ratificó en un concepto oficial del 27 de noviembre de 2024, en el que definió la pensión de un expresidente como “una prestación definida, equivalente al 100 por ciento de la asignación mensual de un congresista”.
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La UGPP definirá el monto exacto y el pago saldrá del Tesoro Nacional
La cifra final no queda fijada de manera automática. La Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales (UGPP) será la entidad encargada de liquidar el monto exacto en el momento correspondiente.
El pago deberá hacerse con cargo al Tesoro Nacional a través del Fondo de Pensiones Públicas del Nivel Nacional. Esa es la vía establecida para financiar la mesada de los exjefes de Estado.
El punto central es que Gustavo Petro, de 66 años, acumula más de tres décadas de trayectoria en cargos públicos y una vez deje la Casa de Nariño, tendrá derecho a una pensión vitalicia como expresidente. La regla vigente, tras la Ley 53 de 1978, ya no condiciona ese reconocimiento a una edad mínima ni a un tiempo específico de servicio público.
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Petro reveló lo que hará los últimos 15 días antes de entregar la presidencia a Abelardo de la Espriella
El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, anunció que dedicará sus últimos 15 días en el poder a preparar una respuesta ante un posible “mega Niño”, un fenómeno que, según dijo el lunes 20 de julio de 2026 en la instalación del nuevo Congreso, podría golpear al país en diciembre con efectos sobre el agua, la agricultura, la alimentación y el sistema eléctrico, cuando ya haya asumido el presidente electo Abelardo de la Espriella el próximo 7 de agosto.
En ese mismo tramo de su discurso, Petro sostuvo que el riesgo tiene una probabilidad “cien por ciento casi” y afirmó que la ciencia aún no puede establecer su profundidad porque, conforme a sus palabras, la crisis climática es imprevisible. También adelantó que, tras dos consejos previos, al día siguiente se haría uno televisado para que la población conociera el problema.
El primer mandatario vinculó esa advertencia con el cierre de su gobierno y con la transición presidencial. Según explicó ante el Congreso de la República, ese será el eje de trabajo de sus dos últimas semanas en la Casa de Nariño, incluidos sábados y domingos, antes de dejar el cargo en la fecha de posesión de De la Espriella.
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La respuesta directa que dejó Gustavo Petro fue concreta: si el país no se prepara, el primer efecto sería hambre “a una magnitud que no podemos predecir”, y el segundo sería una presión sobre la energía eléctrica. En su intervención insistió en que el problema central sería la disponibilidad de agua para la agricultura, el consumo humano y la alimentación.
El gobernante de los colombianos sostuvo: “Dedicaré los últimos 15 días que me quedan, sábados y domingos también, es que el mayor problema que viene en Colombia, y quiero advertirlo por análisis científico, ya he hecho dos consejos, mañana hacemos uno televisado para que la población pueda conocer toda esta problemática, se llama mega Niño”.
Luego agregó: “Ojo, la ciencia no sabe la profundidad que puede tener, porque la crisis climática es imprevisible. Lo que sabemos es que va a haber un mega niño, cien por ciento casi de probabilidad, y es en el mes de diciembre; no seré yo el presidente”.
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