La respuesta de Kerstin Guenther al video de Luis Miguel Castillo sobre una primera cita frustrada por una hamburguesa triple superó los 10 millones de reproducciones en TikTok y reavivó una discusión sobre el dinero, la cortesía y expectativas en las salidas románticas.
La polémica surgió a partir del relato del creador de contenido venezolano, que recordó un encuentro de hace unos cuatro años y dijo que decidió no volver a ver a la joven después de su pedido en el restaurante, una hamgurguesa triple carne, y también por la actitud que, según él, ella mantuvo durante la cena.
Por tal motivo, y en un video que compartió en su cuenta Instagram el miércoles 15 de julio de 2026, la periodista, politóloga y creadora de contenido Mariana Guerrero criticó la reacción de Castillo e hizo un llamado a reflexionar luego de que ella dijo, y basado en el testimonio del hombre, que “resulta que ahora somos bandidas por pedir hamburguesa triple en una cita”.
PUBLICIDAD
Para la reportera e investigadora “estas son las consecuencias de esos discursos de hombre proveedor”.
En su análisis, Guerrero planteó que este tipo de imaginarios “les han hecho creer a los manes que demostrar valor es proveer económicamente y que gastar plata debería traducirse mágicamente en éxito romántico, como si pagar un viaje, un regalo o una cena les diera derecho a algo”.
La politóloga expresó que “ese tipo de expectativas lo que hacen es mantener la idea de que el cuerpo, el tiempo o la atención de las mujeres tiene un precio, y si no hay eso de regreso, entonces ese precio es demasiado alto”.
PUBLICIDAD
Las relaciones afectivas no se miden con transacciones: la reflexión de Mariana Guerrero
Guerrero siguió su declaración con ahínco y tono reflexio, y argumentó que “las relaciones afectivas no son una transacción comercial”, además de precisar que las mujeres, incluida ellas, no son “máquinas expendedoras”.
“Una invitación no puede estar condicionada si te doy un beso o nos enamoramos. Empezando porque el consentimiento no puede comprarse ni asumirse. Ahora, nuestro valor tampoco está determinado por una cita", expuso la politóloga, al agregar que a las mujeres “intentan encasillarnos como interesadas desconociendo que nosotras elegimos libremente a nuestras parejas por muchos factores”.
La periodista recordó que “tradicionalmente hemos sido criadas para intercambiar belleza, compañía o trabajo doméstico por protección económica masculina”.
Guerrero afirmó que lo anterior “es de sociedades en donde las mujeres tenían menos acceso al trabajo o a la propiedad”.
La importancia de la independencia financiera
Para la periodista, casos como este hacen recordar la importancia en las mujeres y “la lucha por la autonomía económica, para que ningún tipo venga a sacarnos en cara una hamburguesa triple, para que con toda convicción podamos salir a decir: hamburguesa triple con papas grandes y malteada, por favor”.
PUBLICIDAD
Al final Guerrero le envió un mensaje directo a Luis Miguel Castillo: “Al sujeto al que le parece que pedir una hamburguesa grande es querer un 'sugar daddy’, lo dice desde los estereotipos”.
La politóloga dijo en la recta final de su intervención que “el cuerpo y los hábitos de las mujeres siempre han estado sometidos a mayor juicio social”, además de recalcar que de ellas se espera un comportamiento que no va en la misma línea tradicional que se han criado miles de hombres.
“Se espera que seamos moderadas, discretas y que ocupemos menos espacio o que comamos menos. Y si alguna se sale de eso es que no está siendo considerada”, dijo Guerrero, y resaltó que “eso jamás pasaría al revés”.
PUBLICIDAD
Para soportar tal afirmación, Guerrero brindó un ejemplo: “Un hombre que pide un corte de carne gigante no es pensado como que intenta aprovecharse de algo”.
Por todo lo anterior, en su conclusión la politóloga resolvió que “palabras como bandida, aprovechada, interesada o buscar ‘sugar daddy’ pretenden sancionar comportamientos que se consideran inapropiados para una mujer, pero en el fondo lo que buscan es tener derechos sobre nosotras por un precio”.
La sentencia final de Guerrero sobre Castillo recordó: que él “olvida una ley universal: el que invita, paga; y si uno invita es porque puede pagar”.
PUBLICIDAD