Laura Sarabia, embajadora de Colombia en el Reino Unido, dijo que el momento más difícil del gobierno de Gustavo Petro fue la combinación entre la violencia en los territorios ―donde, según afirmó, el Estado casi no llega― y el primer Consejo de Ministros que expuso en público las peleas internas del gabinete, lo que les hizo “perder el foco”.
En una entrevista en el pódcast Escuchamos y no juzgamos, la exjefa de Gabinete de Petro presentó ese episodio como un quiebre en el funcionamiento del Ejecutivo: “Creo que un momento muy difícil de manera personal y de gobierno fue ese Consejo de Ministros”.
La diplomática dijo que después de esa reunión no hubo una conversación posterior con el presidente. “No, no, no, no tuvimos una conversación después”, afirmó, al ser consultada sobre si Petro los reunió luego del episodio.
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Qué dijo sobre la crisis interna del gabinete
Laura Sarabia describió ese momento como una escena de desgaste que dejó al descubierto fracturas dentro del equipo de gobierno. A su juicio, los colombianos vieron “un par de gente peleando los unos a los otros”, cuando el país necesitaba funcionarios concentrados en resolver problemas.
La exjefa de Gabinete sostuvo que la mayor consecuencia de esa exposición pública fue “una forma de perder el foco”, y vinculó esa pérdida de orientación con el impacto que, según su relato, tuvo la escena sobre la dinámica de trabajo del Ejecutivo.
En su relato, el problema no fue la existencia de diferencias dentro del gabinete, sino su exhibición y el efecto posterior sobre la capacidad de trabajo. “Eso lo que hizo fue evidenciar las rupturas y las posibles fracturas que hay en las relaciones que hay en todos los equipos de trabajo”, señaló.
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Sarabia agregó que el golpe no se agotó en esa jornada. “Quedamos tan rotos internamente que volver a levantarnos y volver a enfocarnos no fue tan fácil”, afirmó.
La funcionaria sostuvo que las tensiones dentro de un gobierno son habituales y no deben interpretarse por sí mismas como una anomalía. Explicó que dentro de cualquier equipo existen afinidades distintas, interlocutores más frecuentes y desacuerdos atravesados por personalidades y responsabilidades diferentes.
La referencia a la violencia en las regiones
Antes de referirse al gabinete, Sarabia ubicó entre los momentos más duros de la administración los episodios de violencia armada, en especial cuando mueren integrantes de la fuerza pública en regiones golpeadas por el conflicto.
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También mencionó el caso de soldados asesinados en el Catatumbo y dijo que esas escenas la afectan tanto como funcionaria como colombiana. En ese tramo de la conversación, describió territorios en los que, según su versión, la presencia institucional es mínima o inexistente.
“Vemos que hay lugares en nuestro país donde la violencia y donde la desigualdad son los que reinan, donde el Estado llega muy poco, donde el Estado es nulo”, afirmó.
Sarabia añadió que en esas zonas son los grupos armados los que terminan suministrando referencias básicas de vida cotidiana. Según dijo, allí muchas personas conocen salud, educación, energía y otros servicios públicos a través de esas estructuras y no del Estado.
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La embajadora también puso el acento en la edad de las víctimas. Habló de jóvenes de 18 y 20 años que “estaban dando su vida por nosotros” y cuya muerte, sostuvo, produce una sensación de impotencia porque ya no hay forma de reparar esa pérdida.
Cómo explicó las diferencias dentro del Gobierno
La funcionaria remarcó que los consejos de ministros existen precisamente para procesar desacuerdos y confrontar visiones distintas dentro del Ejecutivo. Explicó que esas reuniones están regladas por ley, tienen un procedimiento definido y no pueden realizarse sin la presencia del presidente.
“Es totalmente normal tener discusiones dentro del gobierno, es totalmente normal tener diferencias porque hay un sinnúmero de temas, un sinnúmero de personalidades, hay diferentes visiones que se están en una mesa”, sostuvo.
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Según su descripción, esa normalidad se quebró cuando el conflicto dejó de ser una deliberación interna y pasó a convertirse en una imagen pública de enfrentamiento. Para Sarabia, allí apareció la tensión entre la mecánica habitual de un gobierno y el costo político de mostrarla sin contención.