Humberto Luna Pacheco, padre de Estiven de Jesús Luna de Moya, alias 27 o Peluca, señalado por las autoridades como uno de los principales cabecillas de Los Costeños, fue asesinado en la tarde de este miércoles 15 de julio de 2026 en el barrio El Prado, en el norte de Barranquilla, en un ataque sicarial que es investigado como un posible ajuste de cuentas relacionado con las disputas entre estructuras criminales que operan en la ciudad.
El homicidio ocurrió frente a la Universidad Simón Bolívar. De acuerdo con la información preliminar conocida por las autoridades y medios locales, la víctima recibió al menos cuatro impactos de bala y falleció en el lugar de los hechos antes de que pudiera recibir atención médica.
Las primeras hipótesis de la Policía Metropolitana de Barranquilla apuntan a que el crimen estaría vinculado con el entorno de su hijo, señalado como uno de los principales cabecillas de la organización delincuencial Los Costeños.
PUBLICIDAD
Según la versión preliminar de la investigación, Humberto Luna Pacheco se encontraba en la vía pública cuando fue sorprendido por un hombre armado que se acercó por detrás y le disparó en repetidas ocasiones. Otra versión recopilada por las autoridades señala que la víctima permanecía estacionada sobre una motocicleta alrededor de las 6:00 p. m. cuando ocurrió el ataque.
Tras cometer el homicidio, el sicario corrió unos metros hasta donde lo esperaba otro hombre en una motocicleta negra. Ambos escaparon del lugar antes de que llegaran las patrullas de la Policía, lo que dio inicio a un operativo para tratar de ubicarlos mediante cámaras de seguridad y testimonios de testigos.
La escena fue acordonada por unidades de la Policía Judicial y del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), que realizaron la inspección técnica del cadáver y comenzaron la recolección de elementos materiales probatorios para esclarecer el caso.
PUBLICIDAD
Investigan una posible retaliación
Las autoridades sostienen que una de las principales líneas de investigación está relacionada con una presunta retaliación contra el círculo familiar de alias 27, según El Heraldo.
De acuerdo con la Policía Metropolitana de Barranquilla, este nuevo homicidio podría hacer parte de una vendetta derivada de las confrontaciones entre facciones criminales.
Según la información conocida hasta el momento, alias 27 habría jurado recientemente lealtad a alias El Menor, cabecilla de la facción conocida como El Freseo, situación que habría incrementado las tensiones entre grupos ilegales.
PUBLICIDAD
Los investigadores también analizan si el asesinato guarda relación con otro hecho violento ocurrido semanas atrás, cuando fue asesinado un primo de alias 27, quien, según el medio citado, cumplía diferentes funciones dentro de esa organización criminal.
Tras ese crimen, las autoridades manejan la hipótesis de que Humberto Luna Pacheco habría asumido el cobro de varias rutas de préstamos bajo la modalidad de cobradiario, una actividad ilegal que suele estar ligada al control territorial ejercido por estructuras delincuenciales en distintos sectores del área metropolitana de Barranquilla.
Aunque esa versión hace parte de las indagaciones, hasta el momento no ha sido confirmada oficialmente y continúa siendo objeto de verificación dentro del proceso investigativo.
PUBLICIDAD
El historial de alias 27
Estiven de Jesús Luna De Moya fue capturado el 14 de marzo de 2025 durante un operativo realizado en una vivienda campestre del municipio de La Cumbre, en el departamento del Valle del Cauca.
En ese momento figuraba en el cartel de los delincuentes más buscados de Barranquilla y las autoridades ofrecían una recompensa de hasta 40 millones de pesos por información que permitiera ubicarlo.
Según la Policía, alias 27 era considerado el segundo máximo cabecilla de Los Costeños y habría coordinado, junto con alias Castor, actividades relacionadas con narcotráfico, homicidios selectivos, extorsiones y otras rentas criminales en Barranquilla, Cartagena y Santa Marta.
PUBLICIDAD
Las autoridades también lo señalaron de utilizar videollamadas para intimidar y amenazar a comerciantes y habitantes del municipio de Malambo, como parte de presuntas actividades extorsivas atribuidas a esa estructura delincuencial.
Su captura fue presentada en ese momento como un golpe importante contra la organización criminal debido a su presunto papel dentro de la coordinación de acciones violentas y del control de economías ilegales en la región Caribe.