Decenas de habitantes de Bucaramanga se congregaron la noche del martes 14 de julio en el barrio La Victoria para rendir un homenaje a Joan Sebastián Durán Guerrero, el joven de 26 años que asesinado en medio de un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Biddeford, Maine, Estados Unidos.
La velatón reunió a familiares, amigos y vecinos que encendieron velas blancas y elevaron oraciones en memoria de Durán, mientras exigían justicia y acompañaban a una familia que enfrenta la tragedia y los trámites para la repatriación del cuerpo, y por lo que iniciaron a través de redes sociales una colecta de fondos para atender todos los gastos de rigor.
Durante la ceremonia, los asistentes enviaron mensajes de respaldo a los padres, esposa e hija de Joan Sebastián, quienes atraviesan uno de los momentos más difíciles de sus vidas.
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Entre quienes participaron, destacó la presencia de Nayibe Ayala, vecina de la familia, quien describió al joven como “responsable, humilde y entregado a los suyos”.
Ayala recordó que Durán creció en el sector, se graduó de bachiller y siempre mantuvo una actitud trabajadora.
Según relató la misma ciudadana al diario Vanguardia de Santander, la víctima de los disparos por parte de uno de los agentes migratorios viajó hace tres años a Estados Unidos junto a su pareja y su hija recién nacida, persiguiendo el sueño de un futuro mejor.
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De acuerdo con Ayala, Durán logró establecerse en Maine, donde trabajaba en varios oficios, incluyendo domicilios, y sostenía dos empleos para sostener a su familia.
Antes de emigrar, había prestado servicio militar en el Batallón Guardia Presidencial durante el gobierno de Iván Duque, experiencia que asumió con orgullo.
La muerte de Johan Sebastián Durán ocurrió el 13 de julio en medio de un operativo del ICE en Biddeford.
Según la versión oficial entregada por la agencia estadounidense y reseñada por medios locales, los agentes buscaban a un migrante con orden definitiva de deportación.
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Durante el procedimiento, Durán fue visto conduciendo un vehículo. Desde ICE se señaló en su reporte oficial que intentaron detenerlo y que el joven habría intentado escapar utilizando el automóvil como un arma, lo que llevó a que uno de los agentes disparara.
Pese a que Durán fue trasladado a un hospital, falleció por la gravedad de las heridas.
La versión oficial fue puesta en duda cuando surgieron imágenes de cámaras de seguridad y videos de residentes, en los que se observa que el vehículo se desplazaba lentamente y uno de los agentes intentaba abrir la puerta del conductor segundos antes de los disparos.
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Esta controversia creció tras la declaración del senador estadounidense Angus King, al revelar que Durán no era el objetivo del operativo.
El congresista explicó que en principio recibió información incorrecta de funcionarios del gobierno estadounidense y que luego confirmó que el joven colombiano no era la persona buscada por el ICE.
Mientras las autoridades estadounidenses adelantan la investigación, la familia de Durán Guerrero centra sus esfuerzos en reunir los recursos necesarios para la repatriación del cuerpo y las exequias en Bucaramanga.
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Para ello, lanzaron una campaña de recaudación de fondos para cubrir los gastos legales, funerarios y el traslado desde Estados Unidos. Cientos de personas se sumaron a la causa, y en pocas horas lograron reunir más de 100 mil dólares mediante cerca de 1.800 donaciones solidarias, que con corte a las 10:48 a. m. del miércoles 15 de julio, ya se encontraba rozando los USD 360.000.
En Biddeford también recuerdan con cariño a Joan Sebastián Durán Guerrero
En Biddeford, Estados Unidos, el caso de Joan Sebastián ha dejado una profunda huella en la comunidad migrante local y entre quienes lo conocieron.
Una de ella fue Isabel Paredes, una amiga cercana, que le contó al portal Maine Public que llegó a conocer a Durán Guerrero a lo largo del último año a través de amigos en común y destacó su carácter trabajador y la importancia que daba a su familia.
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Según relató Paredes, el principal sustento de Durán Guerrero, colombiano de 26 años, provenía de la entrega de alimentos mediante aplicaciones como Uber Eats.
A menudo, realizaba estos repartos acompañado de su hija de tres años. “Su hija era su orgullo y alegría”, afirmó Paredes, y agregó que “tener a su esposa aquí con él le daba tranquilidad, le ayudaba a seguir esforzándose y a mostrar el respeto que siempre tuvo”.
Tras la muerte de Durán Guerrero, Paredes señaló que muchos de sus amigos sienten temor de hablar en público por miedo a convertirse en objetivos de las autoridades migratorias.
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Esta preocupación se ha extendido entre miembros de las comunidades inmigrantes latinoamericanas de la ciudad, donde algunos consideran la posibilidad de trasladarse a otros lugares debido al clima de inseguridad que ha generado el caso.