Karen Sevillano, creadora de contenido, reaccionó a la discusión viral en redes sociales sobre comer una hamburguesa triple y, a partir de una anécdota de primera cita, planteó una crítica sobre cómo algunos hombres interpretan el consumo de alimentos por parte de una mujer como una señal moral o económica.
Todo comenzó cuando se viralizó un video en redes sociales de un hombre que invitó a una cita a una mujer que conoció en redes sociales. Después de que ella rechazó que la llevara a un lugar llamado “la calle del hambre”, llegaron a otro establecimiento y ella pidió una hamburguesa triple. La influenciadora cuestionó que un pedido derive en la etiqueta de “bandida” o en la acusación de buscar un sugar daddy (hombre mayor que es identificado como proveedor para mujeres u hombres jóvenes).
Sevillano puso el foco de la discusión en un dato del relato original: la edad del hombre que contó el episodio, 37 años. Según planteó, ese detalle cambiaba el tono del caso porque ya no se trataba de inexperiencia adolescente, sino de un adulto que quiso aparentar más de lo que podía sostener en una salida.
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La secuencia partió del relato del propio denunciante, quien dijo que la historia “es real” y que le había ocurrido a él. Según contó, conoció a una mujer, sintió conexión inmediata, intercambiaron teléfonos y pocos días después la invitó a salir.
Sevillano cuestionó que un pedido se use para etiquetar a una mujer
En ese primer encuentro, de acuerdo con el hombre, cuando pasaban por una “calle del hambre”, ella rechazó comer allí. Más tarde fueron a una hamburguesería y la mujer pidió una hamburguesa triple, una elección que él describió como algo que le “generó mucho ruido” y que consideró “muy atrevido” para una primera salida.
Al retomar esa parte del relato, Sevillano puso el foco en la acusación posterior del hombre. “¿Cómo es esto que sale un hombre, muchacha, a decir que una mujer es una bandida y lo que anda buscando es un sugar daddy porque en la primera cita pidió una hamburguesa triple?”, dijo en el video que difundió en sus redes.
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La creadora de contenido aceptó como válido el señalamiento del hombre sobre el uso del celular durante el encuentro. “Eso sí es válido, porque es muy maluco que vos salgas con alguien, tengas una cita y la persona esté pegada al celular”, afirmó.
Lo que rechazó fue el paso de esa incomodidad a una conclusión sobre las intenciones económicas de la mujer. Sevillano también cuestionó el uso del término.
“Yo creo que los hombres ni saben qué es un sugar daddy”, dijo. Después remató: “Vos, como hombre, no puedes llegar a la conclusión de que una mujer está buscando un sugar daddy solo porque te pidió una hamburguesa triple”.
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El centro de su crítica fue la preparación de la primera cita
La influenciadora también se detuvo en la decisión inicial de llevar a la mujer a una zona informal de comida.
Entre risas, ironizó con la idea de que una primera cita se resolviera en ese escenario y marcó distancia con la justificación basada en la edad. “¿Cómo en una primera cita vas a llevar a una mujer a la calle del hambre? Y si ellos fuesen adolescentes, uno dice: ‘Ay, bueno, pero son pelaos’. Una... 37 años y con pelo en el asterisco”, dijo.
Ese fue el eje de su consejo dirigido a los hombres: no invitar para luego convertir el gasto en reproche. “Si vos como hombre ves que no tenés plata, no invites a salir a nadie, y menos si vos vas a estar clasificando a la mujer entre una mujer buena o una mujer bandida por lo que pida o deje de pedir, porque a vos te alcanza o no”, afirmó.
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Según su lectura, la tensión central no fue una hamburguesa de tres carnes, sino la decisión de juzgar a la otra persona después de haber aceptado ir al lugar que ella eligió.
Su consejo fue revisar el presupuesto antes de invitar
En la parte final de su intervención, la influenciadora propuso una regla práctica. Si un hombre quiere invitar a una mujer, dijo, debería revisar antes el menú del restaurante, identificar el plato más caro y decidir si puede pagarlo.
“Si vos estás interesado en una mujer, llamar a un restaurante y hacer una reserva no te quita nada. 15 minutos acostado desde tu teléfono”, señaló.
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Luego explicó el criterio: “Te vas al menú del restaurante, miras el plato más caro, que es posible que ella lo pida porque vos la estás invitando. Si vos decís: ‘Si ella pide este plato, yo lo puedo pagar’, si tu respuesta es sí, invítala a ese restaurante. Si tu respuesta es no, busca un restaurante que se acomode a tu presupuesto”.
En su lectura, la primera cita no debería usarse para aparentar. “Aquí ya todos estamos muy viejos y tenemos pelo en el asterisco como para andar de fingidores o estar queriendo aparentar algo que no somos en la primera cita”, dijo.
La reacción cerró con una idea sobre qué se conoce en ese tipo de encuentros. “Si vos como un hombre, no como un niño ni un adolescente, un hombre, invitas a una mujer a salir, es porque la querés conocer. ¿Qué es lo primero que estás conociendo de ella? Que le gusta comer bastante. Ya, ya”.
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