En el primer viaje del gabinete que se posesionará el viernes 7 de agosto, la delegación del nuevo Gobierno, liderada por el vicepresidente electo José Manuel Restrepo, aterrizó en la jornada del domingo 12 de julio en Washington D. C. Lo anterior, con el fin de cumplir con una extensa agenda que buscaría, en primer término, fortalecer la relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos de cara a la nueva etapa que se avecina.
Restrepo, acompañado del exsenador Mauricio Gómez Amín, que estará al frente de la cartera de Comercio; y Miguel Gómez Martínez, que liderará el ministerio de Hacienda, iniciará una serie de reuniones claves con funcionarios del gobierno de Donald Trump, así como con congresistas de ambos partidos y representantes de organismos multilaterales, que han demostrado su apoyo a la nueva administración.
“¡Rumbo a Washington! Arranca nuestro camino para la misión de la Patria Milagro en Estados Unidos. Esto, bajo el liderazgo del presidente Abelardo de la Espriella y en cumplimiento de nuestra agenda institucional”, anunció Restrepo en su perfil de X, en el que compartió un breve video de su salida desde el aeropuerto El Dorado de Bogotá, en donde se despidió de su círculo más cercano antes de este periplo.
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La gira de los próximos funcionarios del Gobierno entrante se registra tras el fin abrupto del proceso de empalme con el equipo saliente, ratificada con la decisión tomada por el presidente electo De la Espriella, que no ocultó su molestia con su antecesor, Gustavo Petro, que se negó a reconocer su triunfo. En consecuencia, desde el martes 8 de julio, el trabajo ha sido interno, con tareas definidas para este viaje.
¿Cómo será la agenda del grupo de trabajo de Abelardo de la Espriella?
El plan de trabajo contempla encuentros con delegados del Departamento de Estado, Departamento del Tesoro, Departamento de Energía, la Oficina de Representación Comercial y el Departamento de Comercio. Aunque no se confirmó cuál será el nivel jerárquico de los interlocutores, la delegación nacional confirmó que los equipos empezarán a definir “hojas de ruta sobre alianzas estratégicas con Colombia”.
En ese sentido, la agenda incluye reuniones en Nueva York y Washington D.C. “Nuestra prioridad consiste en garantizar que Estados Unidos continúe siendo el principal socio comercial y militar de Colombia”, reiteró Restrepo, mientras que Gómez Amín agregó también se adelantarán encuentros con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial, con el fin de demostrar que la relación “cambiará para bien”.
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Del mismo modo, durante la semana, los funcionarios sostendrán reuniones con al menos 30 congresistas estadounidenses, tanto republicanos como demócratas. Entre los confirmados se encuentran los republicanos Bernie Moreno, Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar, así como los demócratas Rubén Gallego y Henry Cuéllar, con los que buscarán acercamientos para construir una relación bicameral con el Congreso.
Es oportuno recordar que, desde el Ejecutivo norteamericano, el respaldo político a De la Espriella se dio a conocer desde la propia campaña, pues antes de la segunda vuelta presidencial, el mandatario Donald Trump indicó en al menos dos ocasiones su apoyo al candidato de derecha y reiteró, una vez se dio su triunfo, “su disposición para trabajar de manera coordinada en temas de seguridad, comercio e inversión”.
“Colombia tiene una oportunidad histórica para atraer inversión, conquistar nuevos mercados y consolidarse como un destino de talla mundial. Bajo el liderazgo de nuestro presidente electo trabajaremos para convertir ese potencial en resultados y avanzar en la construcción de la Patria Milagro que tanto anhelamos”, expresó Gómez Amín, que espera consolidar apoyos en diferentes frentes desde su cartera.
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El inicio de esta gira estuvo prededido del anuncio del secretario de Estado, Marco Rubio, que reiteró el llamado a la estabilidad institucional frente al desconocimiento del mandatario saliente, Gustavo Petro, a Abelardo de la Espriella. “Ignorar los resultados proclamados oficialmente por las autoridades constituye un grave desacato a la voluntad popular y a los principios que sustentan el Estado de derecho”, remarcó.