Vanessa Pulgarín, la modelo y comunicadora antioqueña que en mayo de 2026 se convirtió en la primera Miss Grand International All Stars, habló recientemente sin filtros sobre tres temas que atraviesan su vida personal: la presión social por casarse y tener hijos, la violencia estética en redes sociales y una relación amorosa que, al no prosperar, terminó por abrirle el camino a sus metas.
La reina de Medellín, nacida el 13 de septiembre de 1991 y coronada Miss Universe Colombia 2025 antes de su título internacional, describió con precisión el tipo de interrogatorio que enfrenta a sus 34 años como invitada al pódcast Trapitos al sol.
“Todo el mundo a mi edad es: ‘¿Pero usted no se quiere casar? Pero tenga hijos’. Es más, hasta en mi familia lo dicen: ‘Ay, pero yo quiero que seas mamá’”, relató respecto a la perspectiva que tienen las personas sobre lo que debe hacer una mujer antes de determinada edad para complementar su proceso en la vida.
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La maternidad como opción, no como destino
Su respuesta a esa presión familiar y social es directa, romper con el estereotipo de que una mujer realizada es aquella que cumple una lista de “requisitos” como la maternidad, como si se tratara de una lista de “cosas por hacer” en el camino: “Para yo sentirme realizada, realmente yo no siento que tenga que ser mamá”.
Lo que sí la mueve, afirmó, es la ambición profesional. “Quiero trabajar mucho más, quiero construir un imperio”, dijo, respecto al mandato que persiste con fuerza en Colombia y otros países del mundo, en los que la maternidad sigue siendo presentada socialmente como condición necesaria para la realización femenina. Ella la rechaza de plano, sin concesiones.
El cuerpo femenino bajo el escrutinio de las redes
El segundo frente que abordó fue el de la violencia estética en plataformas digitales, especialmente en lo que tiene que ver con las proporciones del cuerpo, las narrativas de perfección, entre otros detalles. Describió un patrón que conoce de cerca: una mujer sube contenido en vestido de baño y de inmediato los comentarios la atacan. “Está gorda, está flácida, no se le ve bien”, enumeró.
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Frente a eso, Pulgarín planteó que la única defensa real es la identidad propia. “Si esa mujer no tiene esa seguridad y no sabe quién es y que está bien, que no para todos los ojos del mundo les va a gustar, es saber ‘¿Tú cómo te sientes?’”, advirtió. Ella misma se incluyó en el ejemplo: “Para muchas personas yo soy demasiado delgada, para otras puedo ser gorda”.
La conclusión que extrajo es que el único termómetro válido es la propia percepción.
La relación que no fue y los sueños que sí llegaron
El tercer tema fue el más íntimo. Pulgarín reconoció haber tenido una relación en la que, al estar con pareja, sus proyectos personales pasaban a segundo plano. “Soy mi pareja para arriba y para abajo y mis sueños y mis proyectos sí son importantes, pero no es lo primero; lo primero es mi pareja”, describió sobre su propio comportamiento dentro de esa dinámica.
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Ese vínculo no prosperó. Y hoy, desde el lugar de quien acaba de coronarse en un certamen internacional, lo lee como un punto de inflexión. “Hoy agradezco que en ese momento no se dio, porque gracias a eso creo que estoy cumpliendo todos mis sueños”, concluyó.
La respuesta de la antioqueña provocó una ola de reacciones de parte de sus seguidores, que comentaron: “Me encanta cómo va diciendo las cosas sin filtro, es de esas reinas espontáneas”; “Estoy completamente de acuerdo, inspiras a muchas personas”; “Muy coherente el comentario, hay quienes no somos mamás y nos sentimos realizadas como mujer”, entre otros.