La retirada de Pirry de la televisión colombiana marcó un punto de inflexión tanto en su carrera profesional como en el panorama de los contenidos de investigación en el país.
El periodista y documentalista, cuyo nombre real es Guillermo Arturo Prieto La Rotta, abordó abiertamente las razones de su salida durante una reciente entrevista en el programa Inexplicables, de Bésame.
A lo largo de trece años, Pirry construyó una sólida reputación en el Canal RCN, con crónicas sobre deportes extremos y reportajes de denuncia que pusieron en aprietos a figuras políticas y sectores de poder. Su partida generó especulaciones y comentarios en diversos medios, pues se asoció directamente con presiones externas surgidas tras investigaciones sobre corrupción que involucraban a personajes influyentes.
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La explicación del periodista fue directa: “Me echaron”. Su salida, según relató, se dio en un contexto donde las oportunidades para producir el tipo de contenido que lo caracterizaba se fueron reduciendo de forma notoria.
Apuntó que, tras su desvinculación, mantuvo la expectativa de regresar, pero pronto advirtió que los espacios para realizar reportajes y documentales en televisión se habían reducido drásticamente.
Cambios en la televisión y el auge digital
El propio Pirry resumió la situación al señalar que actualmente resultaría casi inviable presentar un proyecto similar a sus especiales ante los canales principales de Colombia. Aseguró que la televisión ya no apuesta por formatos que requieran una hora de duración, un equipo de periodistas y una producción elaborada.
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Este fenómeno, según su visión, no es exclusivo del país. Explicó que la transformación de la televisión es global y se relaciona con el crecimiento de las redes sociales, que han modificado tanto la oferta como el consumo de contenidos.
La competencia no solo proviene de otros creadores, sino también de la necesidad de captar rápidamente la atención del público, lo que dificulta la permanencia de formatos extensos.
Pirry lo sintetizó así: “Las redes sociales han hecho que ese tipo de contenidos largos empiecen cada vez a perder lo que llaman engagement”. Por esta razón, considera que el desafío actual consiste en mantener el interés de la audiencia con relatos bien construidos, a pesar de la saturación de opciones y de la inmediatez que exige el entorno digital.
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Una nueva etapa en plataformas digitales
Aunque la televisión quedó atrás, Pirry nunca desapareció completamente del radar de sus seguidores. Reconoció que las plataformas digitales le permitieron continuar su labor periodística y fortalecer el vínculo con su audiencia.
Al momento de dejar la pantalla, ya contaba con cerca de un millón de seguidores en redes sociales; hoy, esa cifra supera los tres millones solo en Instagram.
El periodista anunció su retorno a YouTube, plataforma donde compartirá las expediciones y experiencias acumuladas en los últimos años. Sus relatos abarcan desde encuentros con ballenas y tiburones hasta vivencias con tribus remotas y paisajes poco transitados.
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De este modo, Pirry ha encontrado en el universo digital un espacio para seguir contando historias, lejos de los esquemas tradicionales de la televisión, pero manteniendo intacta la esencia de su trabajo periodístico.
Esta conversación con la emisora recordó su pronunciamiento cuando salió a la luz todo lo que tenía que ver con creaciones hechas a través de la inteligencia artificial.
En su perfil de Instagram, Pirry cuestionó el sentido de desplazarse hasta los lugares más remotos del planeta, invertir tiempo, recursos y esfuerzo para producir contenido auténtico, si hoy en día ya no es posible distinguir qué es real y qué no.
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“¿De qué le sirve a uno irse al culo del mundo para hacer estos contenidos? Si ahora con la inteligencia artificial ya no se va a saber qué es auténtico y qué no. ¿Ustedes sí distinguen qué es real y qué no?”, preguntó directamente a sus seguidores, dejando en evidencia el reto que enfrenta el periodismo y el contenido documental ante las nuevas tecnologías.