Una encuesta de la Universidad Manuela Beltrán demostró cómo los hinchas viven los partidos de la selección Colombia, pasando por sensaciones como el estrés o la ansiedad. De acuerdo con el reporte, el 50,3% de los consultados dijo haber sentido tensión intensa en encuentros decisivos.
La investigación indicó además que el impacto no se explica solo por el juego, sino por factores como la identidad, el orgullo, las expectativas y la forma en que cada persona maneja la frustración tras un partido perdido o con resultados distintos a lo esperado.
El estudio reveló que 75,5% de los participantes vivió esos encuentros con una carga emocional moderada, alta o muy alta, un dato que cobró mayor peso en la fase de eliminación directa, donde cada partido define la continuidad o la salida del equipo. Además, la investigación también matizó que sentir nervios, ansiedad o euforia no implica por sí mismo un problema de salud mental, por lo que no hay que alarmarse.
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Kelly Guzmán, investigadora del Programa de Psicología de la Universidad Manuela Beltrán, explicó que el fútbol deja de vivirse solo como entretenimiento cuando el equipo se convierte en una extensión de valores personales y colectivos. Según detalló, en esa reacción intervienen la esperanza, la unión familiar y la alegría compartida por el desempeño del equipo, además de la tolerancia individual a la frustración.
La encuesta indicó que muchas de las reacciones emocionales se asociaron con el vínculo que los aficionados establecieron con la selección Colombia. Esa identificación, según Guzmán, ayuda a entender por qué un partido puede despertar miedo, emoción, rabia o frustración en poco más de 90 minutos.
La investigación mostró que el hallazgo no se limitó a sensaciones internas, teniendo en cuenta que el 27,4% de los encuestados reconoció haber reaccionado de forma impulsiva al menos una vez durante un partido, con conductas como gritar, insultar o golpear objetos.
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Las derrotas afectan el ánimo de los seguidores de la Tricolor, según encuesta
El estudio señaló que 23,5% de los consultados terminó afectado emocionalmente cuando Colombia perdió alguno de los encuentros anteriores a la Copa Mundial de Fútbol de 2026. Cerca de la mitad, en cambio, sostuvo que esos resultados no alteraron su estado de ánimo y que pudieron continuar con sus labores cotidianas sin ninguna preocupación.
Guzmán precisó que la tristeza o la frustración después de una derrota puede ser una respuesta natural. El punto de alerta, según explicó, aparece cuando esas emociones se prolongan o interfieren en la vida cotidiana y en los vínculos con otras personas, como ocurre en los desacuerdos por el apoyo a otros equipos durante el torneo deportivo.
Los conflictos aparecen también fuera de la cancha
La encuesta identificó que 8,2% de los participantes tuvo discusiones o conflictos con familiares, amigos o su pareja debido al fútbol.
La investigadora atribuyó esas diferencias a la manera en que cada persona aprendió a manejar la frustración y a regular sus emociones a lo largo de su vida, debido a que algunos no se dejan afectar por situaciones externas y pueden continuar sosteniendo vínculos con personas que piensan diferente, mientras que otros lo toman personal y terminan creando un conflicto que no les permite hablar con los demás.
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El estudio de la Universidad Manuela Beltrán concluyó que, ante partidos decisivos, las emociones podrían intensificarse y llevar a las personas a un estado de tristeza profunda o de ira, por lo que pueden llegar a desquitarse con sus allegados.
Las recomendaciones que recogió el estudio apuntan a aceptar el nerviosismo como una respuesta posible y aplicar medidas concretas para moderarlo, entre las que se encuentran:
- Respirar profundamente.
- Tomar agua.
- Bajar los estímulos del entorno.
- Moderar el consumo de alcohol.